Eliminatorias

En Bolivia utilizan la estrategia de Ondino

Baldivieso promovió entre sus jugadores técnicas de motivación similares a las del uruguayo hace 49 años.

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Baldivieso. El entrenador de Bolivia iniciará mañana el camino hacia Rusia 2018. Foto: Reuters

Con el correr de los días llegaron a Uruguay informaciones acerca de singulares situaciones propiciadas por Julio César Baldivieso, el entrenador de Bolivia, en el intento de fortalecer la personalidad y la confianza en sí mismos de sus jugadores, apuntando al partido de mañana.

En ese sentido, lo primero que surgió fue que, a instancias del director del Colegio Nacional Militar, el técnico y algunos de sus jugadores habían participado en un acto que se llevó a cabo en el mencionado centro de estudios y, a la hora de irradiarse las estrofas del himno patrio, fueron ellos los encargados de izar la bandera boliviana.

Pocos días más tarde, estando Ovación ya en Bolivia, Baldivieso llevó a algunos de sus jugadores nuevamente al Colegio Nacional Militar, y allí los hizo tomar parte de una sesión de tiro, lo que dejó encantados a los futbolistas, que salieron hacia la concentración diciendo que iban a ser aguerridos y fuertes, al extremo de que a través de sus declaraciones parecían leones enjaulados.

El propio Baldivieso afirmó que, aunque prácticas militares, esas eran formas de aumentar el civismo de sus jugadores en lo que respecta al compromiso que tienen para defender la patria a la hora de actuar adentro de la cancha; algo que pareció exagerado.

Es obvio que el entrenador no ha aplicado ese tipo de medidas en cuanto a la preparación de un equipo de fútbol, que en los días que corren no son muy habituales, por algo, no como consecuencia de la casualidad ni fruto de las circunstancias, como lo demostró al hacer que la Federación Boliviana contratara los servicios de un sicólogo argentino, especializado en temas motivacionales.

Ahora bien, los uruguayos no deberíamos minimizar esos recursos que Baldivieso ha empleado, porque un "pro hombre" dentro de la historia de los entrenadores del fútbol uruguayo, apeló a herramientas más o menos similares: nada más ni nada menos que Ondino Viera, técnico de la selección que concurrió al Mundial de Inglaterra, hizo que todos los jugadores celestes se alinearan delante del mástil en el cual se izó la bandera sobre el frente del local de concentración celeste, y cantaran el himno nacional, poco antes del comienzo del campeonato que se disputó hace 49 años.

Así los celestes jugaron como "fieras" y asombraron al mundo empatando con el local, le ganaron a Francia y, en el marco de un nefasto y truculento cruce de árbitros ingleses y alemanes, los "robaron" cuando habían arrancado para "comerse los niños crudos" frente a Alemania.

VIERA. EL URUGUAYO, CREADOR DEL 4-2-4

Marcó una época por su estilo y por su forma.

Nacido en Melo, técnico de las selecciones de Uruguay y Paraguay, en el Mundial 1966 y en la Copa América de 1963, respectivamente, y habiendo trabajado al más alto nivel en el fútbol brasileño durante muchos años, al extremo de que en Brasil nunca faltaron los que dijeron que fue el verdadero creador del 4-2-4, Ondino Viera hablaba utilizando palabras en portugués —o portuñol— y tenía siempre el tono de voz adusto, con una gestualidad dura, que estaba en consonancia con muchos de sus métodos como entrenador, que eran casi dictatorial.

Desde ese pedestal, entonces, siempre dijo que "los ladrones de la FIFA cambiaron las reglas del fútbol para perjudicar y poder ganarle al fútbol uruguayo".

Poco más delante de la mitad del siglo pasado no faltaron los que consideraron al entrenador uruguayo, aún con respeto y hasta cariño, como "un viejo loco", por aquella acusación que lanzaba con tanta firmeza como audacia.

Ondino, que en el fútbol brasileño entrenó a Fluminense, Vasco Da Gama, Botafogo, Bangú, Palmeiras y Atlético Mineiro, decía que los europeos implantaron la ley del offside en 1925 para "sacar" del fondo de la defensa al líbero, ese rol con el que José Nasazzi sorprendió al mundo en los Juegos Olímpicos de 1924; y que la aparición de la tarjeta amarilla, era la "pena de muerte" para la agresividad con que en los minutos iniciales de cada partido solían advertir de su presencia a los atacantes rivales.

Razón no le faltaba.

El perfil de Ondino.

Ondino Viera nació en 1901 en Cerro Largo y falleció en 1997, a los 95 años. En Uruguay dirigió a Nacional —con el que ganó cuatro Campeonatos Uruguayos—, Cerro, Peñarol, Liverpool y Sud América. En Paraguay a Guaraní y en Brasil a seis clubes. Fue campeón a nivel local en los tres países.

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