Copa América

Uruguay se fue sin que sus delanteros anotaran

La ofensiva extrañó a Luis Suárez, quien tampoco estará en los primeros cuatro partidos de la Eliminatoria.

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Christian Rodríguez

Ya está. El partido contra Chile "ya fue". No hay marcha atrás, por más fundamento que tenga (lo tiene) el reclamo que va a interponer la AUF ante la Conmebol por la conducta de Gonzalo Jara que provocó la expulsión de Edinson Cavani cuando el partido todavía estaba igualado sin goles.

Así que hay que mirar hacia adelante, sobre todo porque uno de los déficits que dejó la participación de Uruguay en la Copa América es que, más allá de que metió más de lo que jugó —algo que no es lapidario porque esa es la idiosincrasia del fútbol uruguayo—, no consiguió levantar casi totalmente el "pagaré" de la suspensión de Luis Suárez, que a raíz de que los celestes no jugaron más partidos en el torneo continental va a estar las primeras cuatro fechas de las Eliminatorias al margen.

Faltó gol.

Ese es, precisamente, uno de los temas directamente vinculados a lo que dejó la actuación de "la Celeste" en la Copa América: no es cuestión de "crucificar" a Cavani, que no hizo un gol en cuatro partidos, sin el "debido proceso" —como se dice a nivel judicial— para determinar si no anduvo, también si no fue capaz de cargar con el 100% de la responsabilidad atacante ante la falta de Suárez, o si el funcionamiento del equipo no fue el requerido para que el "Matador" rindiera en la medida de lo esperado; pero lo real es que en casi la mitad de la primera rueda de las Eliminatorias jugará "este" Uruguay que hizo dos goles en cuatro partidos, ambos fueron gestados por un defensa (José María Giménez) y, considerando que el "Cebolla" Rodríguez es un volante ofensivo pero volante al fin, ninguno lo metió un atacante.

Esa es, pues, la cuestión de fondo; no exclusivamente el "cero gol" de Cavani, ni su expulsión ante la provocación de Jara, aunque el abordaje de la misma no resulte novedoso, porque fuera del espectro de jugadores que ha abarcado el recambio generacional operado por el entrenador celeste luego del Mundial pasado no parece haber nombres ni fórmulas mágicas.

Además, todo requiere su tiempo: Diego Rolan no descolló, pero tampoco defeccionó y, al igual que Giorgian De Arrascaeta —que entró un rato contra Jamaica y desperdició una situación muy clara—, no concretó dos también propicias de convertir: una frente a Argentina y otra ante Chile, que no sólo pudieron cambiar dos resultados, sino que hoy no se hablaría del austero "fútbol de respuesta" de Óscar Tabárez, que —como todo planteo, ofensivo o defensivo— depende en última instancia de quienes lo llevan a la práctica.

Talón de Aquiles.

Basta con hacer un balance global de los rendimientos individuales para que "salte" rápidamente dónde estuvo el talón de Aquiles de la selección en la Copa América: todos los buenos rendimientos son de defensas o volantes y, al contrario, los que no se destacaron fueron los atacantes.

Obvio, todo eso —o casi— se arregla con la presencia de Suárez, porque es como le decía Godín a Ovación en la madrugada del jueves, en el Hotel Intercontinental, tras la cena posterior al partido perdido en el estadio Nacional de Santiago: "Nosotros no podemos jugar de otra manera. El fútbol uruguayo siempre fue así: la fuerza está en el equipo. Nosotros tenemos eso y después se la tiramos a Luis, para que junto con Edi (Cavani) desequilibren adelante". Es cierto, el ideal sería no depender tanto del "Pistolero", pero… "Suárez es uruguayo", como gritan los hinchas cuando reclaman por un jugador que no es tenido en cuenta por Tabárez.

O sea, juega para Uruguay y el problema de la dependencia, al fin y al cabo, no pasa por las debilidades de la selección, sino por las fortalezas de Suárez. Es normal que suplir su ausencia no resulte fácil, por lo que le comentó Wilmar Valdez a Ovación en una extensa charla en Antofagasta: "También le pasa al Liverpool. Sin Suárez mire cómo anda…", reflexionó el presidente de la AUF.

Quizá lo que ocurrió acá es que ya una vez —en Puerto Ordaz, contra Venezuela— Cavani "sacó las castañas del fuego" sin Suárez y es lo que se esperaba (y se necesitaba) que pasara en Chile; pero… no fue así. Y hay que seguir, porque la Copa América "ya fue".

El recambio.

Otra de las deudas que dejó esta Copa América fue ver durante más minutos a los “nuevos”. Luego de la Copa del Mundo de Brasil comenzó el recambio y si bien lo hubo en el plantel, fue prácticamente nulo en las formaciones que hubo en la cancha. Carlos Sánchez y Rolan fueron los que más se mostraron, sin deslumbrar por cierto; pero Giorgian De Arrascaeta apenas jugó ante Jamaica y Jonathan Rodríguez frente a Argentina. Los demás, quedarán para otra ocasión.

LOS QUE CUMPLIERON

8 - Diego Godín.

Fue el mejor a lo largo del torneo. Respondió a las expectativas como capitán consolidado, tanto adentro y afuera de la cancha.

7 - "Maxi" Pereira.

Rendidor en defensa y ataque con un plus habitual: su gravitación fue mayor ante Argentina y Chile, los partidos más importantes.

7 - Arévalo Ríos.

Mantiene su nivel intacto, actuando solo en la contención o acompañado, aunque tuvo más "aire" con la compañía del "Tata" González.

7 - Álvaro González.

No hay caso, tiene personalidad y pasta cuando se calza la Celeste. Se ganó la "sucesión" del "Ruso" Pérez como ladero del "Cacha".

6 - José M. Giménez.

Metió un gol, dio otro, ganó de alto y ratificó su personalidad: en los goles de Argentina y Paraguay lo anticiparon y siguió como si nada.

6 - Fernando Muslera.

Sin ser una figura imponente, hizo buenas atajadas, algunas de ellas gravitantes para el resultado, como en el partido ante Paraguay.

LOS QUE QUEDARON EN DEUDA.

4 - Edinson Cavani

Al principio ni protagonizó jugadas de gol, luego tuvo y no concretó. Se quiso poner el ataque a la espalda y no lo consiguió en ningún momento.

4 - Abel Hernández.

Entró contra Argentina desde el banco e insinuó, pero no confirmó ante Paraguay cuando fue titular. Contra Chile no pudo hacer nada.

5 - Diego Rolan.

Trabajó mucho para el equipo, recuperando pelotas en forma ordenada y sacrificada; le faltó contundencia y precisión en ataque.

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