SELECCIÓN

Uruguay y un camino sin recompensa

La Celeste dejó pasar una ocasión de ganar la 16 que quizá no tenga en breve.

Foto: Gerardo Pérez
Foto: Gerardo Pérez

Lo primero que vino a la mente al ver a los peruanos saliendo como locos a festejar y a los uruguayos con gesto de derrota fue que se escapó la penúltima oportunidad de ganar la 16. Y todo por dos rodillas.

Quedarse con que Uruguay perdió porque no le cobraron tres goles (todos correctamente anulados por posición adelantada) sería un error gigantesco. Uruguay no avanzó a semifinales de la Copa América por su propia ineficacia ofensiva.

Los técnicos planifican los partidos y luego los jugadores son los que ejecutan. Y quedó claro que los peruanos fueron los que salieron exitosos y los celestes los que fracasaron. Uruguay estableció las reglas del partido, llevó la iniciativa, jugó mejor y arrinconó a su rival, pero no consiguió el gol que precisaba. Perú, en cambio, jugó a defenderse, apostó todos sus boletos a llegar a los penales, lo consiguió y allí se robó la clasificación a semifinales. Ergo: éxito peruano.

Volviendo un poco a lo del principio y haciendo un balance general, pocas veces Uruguay se encontró con un panorama tan alentador para coronarse. Primero que nada, por la rica calidad técnica del plantel, entre los que están dos de los principales goleadores del mundo como lo son Luis Suárez y Edinson Cavani.

Segundo, porque el momento de Brasil y Argentina no es el mejor y quizás hasta ahora la mejor expresión colectiva ha sido la de Chile.

Tercero, porque a decir verdad a Luis y Edinson les queda una sola Copa América por delante y será la del año que viene. Y difícilmente haya para 2024 (cuando tengan 37 años) un recambio similar en talento.

Todo esto, claro está, sin olvidar que los dos cracks de los que estamos hablando ganaron la Copa América 2011 junto a Fernando Muslera, Diego Godín, Martín Cáceres y Nicolás Lodeiro y dirigidos por el cuerpo técnico de Tabárez. Entonces, hay que ser equilibrado, porque ni pelado ni con dos pelucas.

Ello, no obstante, no significa que todo esté bien. Evidentemente hubo errores, tanto de los futbolistas en cancha como del entrenador.

¿Cómo se explica que en los primeros 45 minutos a Suárez y a Cavani no le quedaron pelotas de frente al arco? Ambos jugaron esa primera mitad lejos del arco, afuera del área y volcados sobre los costados. Tuvieron que bajar a recibir porque no les llegaba el balón, el que Uruguay manejó bien en la mitad del terreno, pero mal cuando tuvo que profundizar.

Para el segundo tiempo la postura cambió, porque los puntas estuvieron más cerca del área desde donde pudieron tirar diagonales, pero llamativamente Tabárez quitó a Nández (el que había llegado más profundo por la banda derecha) para poner a Torreira. Si bien el cambio buscó poner más cerca a De Arrascaeta de Suárez y (jugó como enganche, con Bentancur y Valverde a los costados), siguió fallando la última entrega. Y si no, fallaron por milímetros en sus cálculos los delanteros.

Ambos llegaron al gol, pero el línea Rodrigo Correa, con ojo clínico, los detectó adelantados. Y algo interesante a aclarar: los tres tantos fueron anulados por los líneas. El VAR solo corroboró sus aciertos.

Otra duda que se le debe achacar a Tabárez: ¿Si Cáceres desbordaba con facilidad por izquierda, por qué no reforzar el concepto y darle ingreso a Jonathan Rodríguez por un volante? Volvió a quedarse con un cambio y Uruguay con otra duda que será eterna.

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