Uruguay

Este es un Uruguay "cabezón"

La selección de Tabárez anota por arriba, pero tiene el debe en ofensiva.

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No anduvo. La “Joya” Abel Hernández tuvo un pobre juego.

Terminó la primera fase. Uruguay clasificó, en tres partidos hizo sólo dos goles y también sólo le metieron otros tantos, y únicamente le ganó a Jamaica. El equipo del maestro, pues, está para el repaso de lo que ha sucedido en esta primera parte.

Lo primero que surge es que el ataque no ha sido eficaz o, al menos, le ha faltado mayor volumen de juego, porque de esos dos goles, uno lo hizo el "Cebolla" Cristian Rodríguez en una jugada de pelota quieta en la que José María Giménez se la bajó de cabeza, y el otro lo metió un defensa, el mismísimo "Josema", con otro imponente cabezazo tras un muy buen centro desde la esquina de Carlos Sánchez.

Es más, en ese sentido "rompe los ojos" que Edinson Cavani no convirtió, algo singular para un goleador de raza y, peor aún: no ha sido protagonista de situaciones de gol, salvo una que definió mal ayer y otra en la que "cazó" un lateral que ejecutó "Maxi" Pereira y resolvió con una tijera que contuvo Justo Villar en el medio del arco, sin necesidad de tirarse.

La pregunta, pues, es por qué Cavani no hace goles ni está cerca de anotarlos. Si es porque no anda, o porque el funcionamiento ofensivo del equipo no le fabrica jugadas para vulnerar el arco contrario. Una interrogante que también podría caberle a Abel Hernández, pues con su ingreso ante Argentina el ataque se fortaleció y ayer salió luego de jugar "sin pena ni gloria" los 45 iniciales y tras estar cerca de la expulsión.

En este sentido, hay algo que parece claro: no se trata de que Cavani juegue muy solo arriba, ni que baje a buscar la pelota que no le llega o para abrirse sus espacios como consecuencia de ese "fútbol de respuesta", austero, cauto que juega Uruguay según la definición del propio Óscar Tabárez. Ayer el "Matador" jugó en doble punta con Hernández, y… ¿la verdad? No pasó nada.

De la misma manera podría llegarse a una conclusión similar en torno a la otra posible causa de la falta de contundencia del ataque; porque resulta claro que la generación es escasa, como lo prueba la forma en la que se produjo el gol a Jamaica, los "casi goles" ante Argentina y el que metió y el que se perdió Giménez ayer; y también el que pudo ser y no fue por un cabezazo de Cristhian Stuani, y el que Cavani no hizo al recibir un lateral de "Maxi".

Sin embargo, quizá, hay generación, pero es repetida, anunciada, porque el repaso de esas incidencias muestra que —por arriba o por abajo— Uruguay trata de quebrar la estructura defensiva de los rivales siempre por los costados; y en ese aspecto pasa algo parecido a lo de Cavani, porque da la impresión que hace falta alguien que encare y haga pases entrelíneas por el medio. Ese podría ser Lodeiro, pero "Nico" jugó contra Argentina más adelantado, y… justo fue su producción más opaca en la Copa América.

En suma: Uruguay —o Tabárez— parece "cabezón", no sólo por la gravitación de sus cabezazos, sino porque insiste como el boxeador que pega y pega pero en los brazos y no prueba hacerlo por el medio con algún "gancho" de alguien como Lodeiro —¿o Giorgian De Arrascaeta? — que solo juegue más adelantado, si es que el técnico no quiere utilizar un enganche; y de ese modo su fútbol ofensivo queda en esa "media tinta" que hace que sólo le haya ganado a Jamaica.

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