COPA AMÉRICA

Al mejor no le gusta que lo raspen

Los celestes terminaron con bronca, pero igual le cantaron a Muslera por el cumpleaños.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Messi

La cena de los celestes luego del partido con Argentina en el Hotel Enjoy de La Serena tal vez pueda tener el valor de una síntesis muy elemental de lo que dejó un partido que, por su resultado, obviamente, pese a haberse disputado un 16 de junio, 65 años después de la gloriosa gesta de Maracaná, no va a quedar marcada para siempre en la rica historia del fútbol uruguayo. Más bien, al contrario.

Sin embargo, a despecho de la derrota en un encuentro que Uruguay pudo haber empatado, el contraste no dejó una herida tan dolorosa, ni un sabor de boca amargo; por eso, por ejemplo, aun sin risas altisonantes, y menos aún carcajadas, el plantel, cuerpo técnico y dirigentes que integran la delegación, le cantaron el "que los cumplas feliz" al arquero Fernando Muslera por los 29 años que cumplió el martes. No hubo torta, claro, como en otras oportunidades; pero, como dijo Heber Revetria, adjunto a la selección en representación de Tenfield: "¿Qué culpa tuvo el gurí para que no lo saludaran?"

Así que hubo aplausos, pero breves, casi formales; porque, además, interiormente, los celestes quedaron calientes por el resultado, y por una imagen que ayer a la hora del desayuno seguía estampada en sus retinas, mientras la voz de Messi le ponía un audio, que por un lado mortificaba y por otro reconfortaba: en los minutos finales, el rosarino miró repetidamente al cuarto árbitro y le gritó que le avisara al juez brasileño que estaban en la hora; que lo terminara.

En una palabra, eso es una muestra de qué tan cerca estuvo Uruguay del empate, al extremo de que el mejor jugador del mundo pidió la hora en forma casi desesperada, y a los celestes les dejó rabia; pero, de paso, o al mismo tiempo, también fue una prueba de que Argentina respetó a Uruguay, y que aunque rival- valoró lo que los celestes dejaron en la cancha.

"Cacha".

Por eso, entonces, tanto en la cena post partido con Argentina como ayer al desayuno, los jugadores de la selección estaban apesadumbrados, pero no quebrados, sino reconfortados. De ahí esa doble corriente de sensaciones que bien puede simbolizarse en la celebración del cumpleaños de Muslera: no hubo festejo, porque no había alegría; pero no faltó el sentimiento, la expresión sobria, medida, que igual sale desde el alma…eso que ellos estaban tranquilos de que habían dejado en la cancha.

Faltando poco para el final, Arévalo Ríos se interpuso en el camino encarador y zigzagueante de Messi avanzando con pelota dominada; y los dos cayeron al piso, enredados. Cuando se levantaron, el "Cacha" levantó los brazos y quedó cara a cara con el argentino, mirándolo a los ojos como Mayweather a Pacquiao en el pesaje; y el árbitro llegó corriendo, para hablarles con firmeza, y temiendo algo peor: que se fueran a las manos.

Sin embargo, pese a la tensión de unos instantes, Messi y Arévalo Ríos después se fueron del lugar de la incidencia, corriendo apareados, y…riéndose. Algo extraño para la rispidez de la jugada.

¿Qué pasó? Sencillo; que, pese a su reciedumbre, el volante celeste le puso humor a un pasaje del partido que a esa altura tenía un altísimo voltaje, pues le dijo a Messi: "¿De qué te quejás si vos fuiste el que me llevó por delante? ¡Fue foul tuyo!

"Telón con risas. Así concluyó la comedia en la que…¡Messi le pegó al "Cacha"!

Más allá de eso, se supo que los jugadores argentinos, y sobre todo Mascherano, expresaban su molestia a cada rato adentro de la cancha por la forma cómo marcaba Uruguay a Messi; es que, según comentó uno de los celestes a la hora de la cena, "´Lío no está acostumbrado a que en España lo raspen tanto".

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