HINCHAS

Se fueron a dedo hace seis meses para poder ver a Uruguay en el debut de la Copa América

Maxi y Maicol son una muestra más de la locura por la Celeste.

Motivados. Maxi, con la camiseta de Brasil, y Maicol, con las artesanías que hicieron. Foto: Gerardo Pérez.
Motivados. Maxi, con la camiseta de Brasil, y Maicol, con las artesanías que hicieron. Foto: Gerardo Pérez.

Maximiliano Cabrera y Maicol Mujica estaban caminando por el estacionamiento del shopping que queda frente al Hotel Ouro Minas en el cual se está hospedando Uruguay. Uno de ellos estaba con una camiseta de Brasil que le regalaron hace unos días en Belo Horizonte. Pero todo el mundo los reconocía como uruguayos porque tenían pintadas las caras con la bandera de la celeste.

A lo lejos, Maxi le gritó al fotógrafo de Ovación por una foto y en ese instante se percataron que Gerardo Pérez también es uruguayo. Fue una alegría inmensa para ellos, que empezaron a contar sus peripecias por Brasil.

Seis meses atrás estaban saliendo a dedo desde Uruguay.

Maxi, que vive en Sauce, partió en el verano rumbo a Florianópolis, con la finalidad de pasar la temporada vendiendo artesanías. Fue en esa ciudad que se encontró con Maicol, oriundo de La Teja, a quien había conocido unos años atrás en Fray Bentos. En ese momento decidieron emprender el viaje para recorrer Brasil juntos haciendo dedo. Hubo química entre ellos, se hicieron amigos y partieron sin destino.

La mayoría de los viajes los hicieron a dedo, pero para hacer otros trayectos más largos compraron pasajes con el dinero que hacían vendiendo artesanías que fabricaban.

La comida nunca les faltó, porque afirman que los brasileños son muy atentos en ese sentido. “Si vas sobre las tres de la tarde a los restaurantes, o en la noche tarde, si no tenés plata siempre te dan un buen plato de comida; estamos muy agradecidos”, dijo Maxi, que tiene 26 años.

“En Paraná o en Porto Alegre nos costó vender y no nos quedó alternativa que seguir viaje haciendo dedo”, comenta Maicol (23), a la vez que muestra lo que tiene para vender.

“En la entrada a Minas Gerais también se nos complicó para conseguir locomoción y caminamos un montón de kilómetros”, agregan con la ansiedad de contar su historia.

“Nuestra meta era llegar a este partido de la Copa América para ver a Uruguay, es nuestro sueño. Pero por ahora no llegamos a la plata para comprar las entradas. La idea que tenemos es ir bien temprano antes del partido, llevar pintura y pintar las caras de los hinchas para conseguir algunos reales y ver si llegamos a entrar al estadio”, agrega Maxi, algo preocupado por la situación.

“Si gana Uruguay este partido haremos el intento por llegar a Río de Janeiro para ver a Uruguay contra Chile. No es tan lejos, son algo así como 400 km. Si laburamos bien, en tres o cuatro días llegaríamos”, indicó Maicol, que es bastante más callado que su amigo.

La locura celeste invadió a estos uruguayos que buscarán hacer todo lo posible para ver el debut celeste en la Copa América.

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