COPA AMÉRICA

Cuidado al vértigo: hay altura

La obsesión de Sampaoli es contrarrestar el juego aéreo de los Celestes pero sin descuidar su identidad.

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Muslera y “Josema” Giménez en el aire contra el paraguayo Lucas Barrios. Foto: Archivo EP.

Dicen los chilenos que "espían" los entrenamientos de la selección de su país que Jorge Sampaoli dedicó todo el trabajo de ayer "a fortalecer el cabezazo defensivo", y más aún: "utilizó una cinta, atada a dos postes y colocada a dos metros de altura, que simulaba la estatura de los jugadores uruguayos para mejorar el rechazo de los chilenos".

En ese sentido, incluso no pocos establecieron comparaciones de carácter antropométrico y resaltaron que los dos futbolistas más altos de Uruguay son José María Giménez y Diego Godín, que miden 1,85, mientras que el más "lungo" de Chile es Arturo Vidal, que anda en 1,80: o sea, es cinco centímetros más bajo.

No sólo eso, "hay más noticias para este boletín": quienes tienen acceso a alguna fuente del cuerpo técnico encabezado por Sampaoli, que en lo que tiene que ver con revelaciones acerca de la forma de juego de su equipo y aspectos vinculados a su futuro funcionamiento adentro de la cancha es tan o más "impenetrable" que Tabárez, dejan escapar la infidencia que "las jugadas de los goles que Uruguay le hizo a Jamaica y Paraguay, han sido muy, pero muy estudiadas" en el búnker del entrenador argentino — nacido en Casilda, provincia de Santa Fe— que dirige a la selección locataria.

Es claro, pues, que Chile tiene la mente puesta — casi obsesivamente, acaso — en la fortaleza en el juego aéreo de la que hace gala esta selección celeste que vino a la Copa América 2015, y que ha sido un atributo tradicional a lo largo de la historia de la mayoría de los equipos uruguayos; aun cuando no faltan los que hacen notar, por ejemplo, que el promedio de duelos ganados por "la Roja" en el juego de alto alcanza un promedio del 55,3%, mientras que el de los celestes es del 46%, algo que no está muy alejado de la realidad, porque a Uruguay le han cabeceado bastante en su propia área, y hasta están los que rescatan que el promedio de altura del plantel chileno es sólo tres centímetros menor al de su adversario de mañana miércoles.

Sin embargo, si bien es cierto que el cuerpo técnico de la selección local tiene motivos (ver nota aparte) para pensar — y trabajar — de esa manera con vistas al partido de mañana, y si se trata de pasarse al otro bando para analizar cómo puede ser el trámite — y cuáles algunas claves— del partido de mañana, parecería que no está demás reparar en un detalle: a principios de mayo Sampaoli admitió en una entrevista del diario "La Tercera", cuando se le preguntó por la relativamente baja estatura de los integrantes de la línea de cuatro, que "sí, podría ser más alta"; pero enseguida explicó: "Pero si es más alta, tendríamos menos capacidad de salida, y nosotros preferimos al jugador que tenga buen pie; si para eso tenemos que tirar los volantes atrás, los tiramos".

Bielsista "a muerte", en el estilo de juego que les imprime a sus equipos y por cómo imita al entrenador rosarino en la forma que se mueve al costado de la cancha, Sampaoli da así la pista de dónde estará, quizá, la mayor dificultad que deberá enfrentar Uruguay, y que no es la oposición que — en base a trabajo — le tratará de plantear Chile en el juego de alto.

El próximo rival de los celestes, como buen equipo dirigido por un discípulo — y en este caso hasta imitador— de Bielsa, trata de imponer el ritmo de altísimo voltaje, las revoluciones de velocidad y la gran dinámica que imprime sin bajar casi nunca un cambio en la búsqueda de su objetivo básico, como lo prueba su entrenador al decir que prefiere sacrificar altura en la retaguardia para mejorar y agilizar la salida desde su propia cancha.

Parece un juego de palabras, pero no lo es: tratando de hacer valer su mayor altura, que en su propia área no ha sido tan determinante (ver nota aparte) como en la del adversario, Uruguay debe poner muchísima atención para que el vértigo con el que juega Chile no lo maree y lo haga sentir tan mal como la sensación de quedar eliminado de la Copa América antes de llegar a semifinales; algo que no pasa desde 1997, hace 18 años, precisamente, después de haberla ganado en la edición anterior.

Las que Uruguay ganó de arriba.

Chile se fija mucho en el juego de alto de Uruguay, porque por esa vía, y en jugadas de pelota quieta, en un caso se gestó el gol que los celestes le hicieron a Jamaica, y en el otro se consumó el que le metieron a los paraguayos el sábado pasado en La Serena.

Además, Uruguay estuvo a punto de convertir de la misma forma —o similar— en otras varias oportunidades en esta misma Copa América de Chile.

Por ejemplo, en el cabezazo que metió Godín en un córner contra Argentina, que no fue gol pues la pelota se fue afuera "lamiendo" el segundo palo; en el envío aéreo del "Cebolla" Rodríguez que Rolan no pudo cabecear por poco, también en el clásico del Río de la Plata; en el frentazo que asestó Giménez ante Paraguay, y que salió junto al primer palo; en el cabezazo — también frente a los guaraníes— que Stuani en un tiro de esquina mandó por sobre el travesaño; y en el outball que sacó "Maxi" Pereira y, cuando la pelota cayó en el área, Cavani ensayó una tijera que el arquero paraguayo contuvo en el medio del arco. Chances, todas generadas por la vía aérea, claro.

Las que Uruguay perdió de arriba.

Existe preocupación en Chile por las veces que ganó Uruguay en el juego aéreo, y tiene motivos; pero, por tratarse de un equipo fuerte en ese plano, a la selección celeste también le ganaron por arriba en varias oportunidades: para ser un cuadro de jugadores corpulentos y en su mayoría altos, quizá demasiadas.

Por ejemplo, los jamaiquinos metieron un cabezazo peligroso, que se fue afuera, y mandaron tres envíos aéreos con los que complicaron al fondo celeste, que no logró rechazarlos; el "Kun" Agüero, pese a su poca estatura, no sólo anotó un golazo, pues antes había cabeceado una pelota que Messi le sirvió por arriba como con la mano, forzando a que Muslera hiciera una muy buena atajada; y contra Paraguay, Barrios metió el gol de cabeza, Valdez el zaguero izquierdo, casi convierte de la misma forma en los minutos iniciales, y al final Muslera salvó el empate en otra jugada en la que los paraguayos ganaron por arriba en el área contraria.

¡Ah!, y un apunte, tratándose de que Chile es el rival de mañana: así fue —de cabeza— el gol que metió Alexis Sánchez en el amistoso que Uruguay ganó en Santiago el 18 de noviembre del año pasado… Datos... pero son como para tener en cuenta.

El anticipo ofensivo de Agüero.

Para muchos fue error defensivo, pero para otros, el mérito fue pura y exclusivamente del "Kun" Agüero por el anticipo ofensivo que hizo sobre la marca de "Josema" Giménez. La llegada del punta terminó en el gol albiceleste.

El cabezazo solitario de Barrios.

Uruguay tenía el partido dominado y había llegado con peligro sobre el arco de Justo Villar. Mandaba en el juego aéreo ofensivo. "Josema" Giménez ganó y anotó, pero después, un quedo defensivo lo aprovechó Lucas Barrios.

Juego aéreo. No sólo es estatura.

Es normal que Chile tenga el juego aéreo como una de sus mayores preocupaciones. Pero no sólo ante Uruguay, sino ante cualquier rival, ya que los de Sampaoli son el equipo con la media más baja de altura de los doce participantes en esta edición, con 1,76 cm de media, por detrás de Bolivia, con 1,77. La media celeste es de 1,80 y está sexta en el ránking, tanto si se mira de arriba como desde abajo. Chile sabe que el juego aéreo no es sólo cuestión de estatura, sino que cuentan otros factores que planteles como el uruguayo dominan a la perfección y de ahí su preocupación, ya que deberá defender a especialistas que pasan de largo el 1,80 (como Godín, Giménez o Cavani), con defensas que lo tienen lejos, como Medel (1,72), Mena (1,75), Jara (1,78) o Díaz (1,66).

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