BRASIL 2019

10 cosas imposibles de olvidar de la Copa América

Este tarde se termina el torneo continental con una final inesperada, polémicas varias y no demasiado fútbol. Algunas conclusiones sobre lo visto en los estadios brasileños.

Giorgian De Arrascaeta en Uruguay vs. Perú
Foto: Gerardo Pérez
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Los desperfectos del VAR

Durante la primera ronda, la asistencia del video a los árbitros funcionó a full, aunque siempre se tomó su tiempo para rebobinar y mirar de nuevo. De pronto, como si se le hubiera agotado la batería, dejó de funcionar. El árbitro brasileño Wilston Sampaio no lo requirió en Uruguay-Perú para confirmar si Cavani y Suárez estaban efectivamente adelantados en las dos incidencias de público conocimiento. Después circularon imágenes con una línea cruzando la cancha, en las cuales Cavani aparecía siempre atrás de esa frontera letal. El ecuatoriano Roddy Zambrano, en Brasil-Argentina, incluso -según se informó- desoyó la recomendación de echar un vistazo formulada por su colega uruguayo Leodán González en dos posibles incidencias de penal en el área brasileño. El episodio originó airados reclamos de la AFA. En idioma típicamente argentino, Messi fue muy gráfico: “Se cansaron de cobrar boludeces en esta Copa America y hoy ni lo revisaron. Hoy nunca fueron al VAR. Todas las boludeces fueron para ellos. En el torneo hubo manos boludas, foules pelotudos, y nada. Ojalá que la Conmebol haga algo, aunque no creo que haga nada porque Brasil maneja todo”.

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Eliminados siendo mejores

Es una sensación extraña, que se vive pocas veces: perder después de haber jugado bastante más que el rival. Resulta menos frustrante que despedirse goleados, pero tampoco conforma: se esperaba por lo menos pelear el título. Tres goles anulados y la falla en su penal de quien tantas veces salvó a los Celestes explican buena parte del resultado uruguayo ante Perú. Pero también un primer tiempo que se jugó a mitad de máquina y un juego demasiado centralizado en el segundo, cuando hubiera venido bien algún cambio más ofensivo.

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Brasil, la fortaleza

Falta Neymar, pero por allí andan Gabriel Jesús, Roberto Firmino, Philippe Coutinho y ahora apareció Everton. Contra Argentina, los verdeamarillos convirtieron dos goles excelentes, sobre todo el primero. Pero el elemento distintivo de este equipo brasileño ha sido la seguridad defensiva, al punto que llegó a la final sin haber concedido un solo gol. Desde que asumió Tite como entrenador, el scratch disputó 41 partidos y sufrió solo 10 goles. Un mediocampo comprometido con la marca, defensas con experiencia y un arquero muy seguro son las rocas de esa fortaleza.

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El mal estado de las canchas

Se supone que Brasil es el país tropical y exuberante donde cualquier matita verde crece sin cesar. Pero este mes de junio se denunció con alarma que la deforestación de la Amazonia creció un 88%. Y los campos de juego de la Copa América se mostraron amarillentos, mustios, desaparejos. Hubo quejas de muchos protagonistas. El propio Tite fue lapidario con esta responsabilidad de los organizadores: “Es un disparate, en alto nivel, tener un campo con tamaña dificultad para tocar (...)“Hay que exigir, uno es exigido para hacer un juego de alto nivel y quien cuida del césped también tiene que ser exigido a un alto nivel, tiene que responder”. Es llamativo también si se tiene en cuenta que salvo Morumbí, se jugó en estadios nuevos o ampliamente remodelados.

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Messi cantó el himno argentino

Y además se terminó poniendo el cuadro al hombro en el partido contra Brasil. En ambos casos, como tanto le reclamaba su público. De su mano en el botín izquierdo, los albicelestes llegaron a sitiar a los dueños de casa durante un buen rato. Les faltó un poco de suerte, algún VAR y un acompañamiento más afinado para su mejor jugador. La conclusión fue la misma de tantos torneos anteriores: a Messi no se le da con la camiseta argentina. Y el tiempo pasa...

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Los japoneses siguen corriendo

Como si se les fuera el tren para llegar a tiempo a su empleo, esos trenes de Tokio que siempre van repletos. La impresión es que nunca pararon. Pero además jugaron bastante bien con un equipo joven, pensando en los Juegos Olímpicos del año que viene. Contra Chile fallaron muchos goles y les costó caro. Contra Uruguay embocaron dos y tuvieron suerte de que entraron solo dos de los 29 tiros al arco celestes. Y hasta último momento ante Ecuador alentaron la esperanza de meterse en los cuartos de final. Es cuestionable la invitación a equipos de países que no pertenecen a América, pero debe decirse que los nipones aportaron una forma distinta de plantear el fútbol. En cuanto a Catar, tocaron y tocaron, trataron de salir jugando en cualquier circunstancia, aunque estuvieran rodeados. Y así les fue...

7

Vanas promesas colombianas.

El arranque cafetero hizo crecer las expectativas. Fue el único seleccionado que ganó los nueve puntos en su grupo, a partir de un convincente triunfo sobre Argentina. Tanto, que los aficionados uruguayos celebraron el triunfo sobre Chile también porque se evitaba el cruce con Colombia en los cuartos de final. Sin embargo, en esa instancia el equipo de Carlos Queiroz se desinfló totalmente, al punto que Chile había merecido el triunfo antes de los penales. ¿Fue el peso insoportable del favoritismo?

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Gallese cada día ataja mejor

 No es una frase hecha. Frente a Brasil, el arquero peruano fue un desastre, con un blooper en el primer gol y una estirada tardía en el tercero. Contra Uruguay mejoró bastante, aunque tuvo a la bandera del línea como aliado. Y terminó atajando con la barriga el penal de Luis Suárez. Ante Chile resultó invencible. La completó quedándose con el penal que Vargas quiso embocar picando la pelota. La actuación de su arquero es un símbolo de todo el equipo peruano, que entró por la ventana a los cuartos de final, pasó a la semifinal por una puertita entreabierta y llegó a la final por la puerta grande. Su suerte hoy en Maracaná depende de que esa línea ascendente siga subiendo. Y que Gallese siga atajando todo, por supuesto.

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La despedida de Chile

Otra vez una eliminación chilena provocó sonrisas y memes burlones en el resto de América. Con sus triunfos en 2015 y 2016, los trasandinos dejaron de ser los parientes pobres de la Copa América para convertirse en los detestados nuevos ricos. Durante el torneo de Brasil, Arturo Vidal se mostró más centrado que en el pasado y recordó que el técnico Reinaldo Rueda les metió en la cabeza que no eran los bicampeones, sino “los eliminados del Mundial”. Sin embargo, después de la derrota ante Perú, el entrenador se lamentó de que su equipo se considerara anticipadamente en la final. “Quizá mentalmente quisimos jugar la final antes de resolver esta situación. Entramos pensando más en el domingo. Es un marcador que no pasaba por la cabeza de ninguno de nosotros”, dijo luego del 0-3. Para colmo, ese penal de Vargas...

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Las tribunas semivacías

En las instancias finales aumentó la asistencia de público, sobre todo a medida que Brasil se acercaba a la final, pero la imagen que quedó de la primera ronda fue fea, con estadios gigantes con butacas apenas cubiertas de gente. Se apuntó como causa principal el alto precio de las entradas. Por ejemplo, algunas localidades para la inauguración costaban 590 reales (151 dólares), lo que determinó que ese Brasil-Bolivia produjera la mayor recaudación en la historia del fútbol brasileño, 5,7 millones de dólares, cuando el estadio Morumbí ni siquiera estaba lleno. Para la final el precio asciende a 890 reales (228 dólares), apenas por debajo del salario mínimo local (998 reales). Los boletos más baratos salían 60 reales (15 dólares) para los brasileños y 120 reales (30 dólares) para los extranjeros. Hay quienes piensan que para los aficionados brasileños la Copa América no presentaba los mismos atractivos la Copa del Mundo que pudieron ver en su casa hace cinco años.

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