DE VOLEA

No nos comamos un Barcelona

DANIEL ROSA

DANIEL ROSA

Hace una semana, cuando Uruguay estaba por emprender el viaje hacia Brasil, surgió una charla en la redacción sobre las expectativas celestes para la Copa América. Hubo una evaluación del proceso Tabárez y todo ese intercambio que suele haber entre personas de fútbol que charlan sobre la selección. Todos coincidimos en que Uruguay es —por historia, presente, trabajo, futbolistas y hasta por la realidad de los demás— candidato a ganar la 16. Pero hubo matices.

Hay quienes dicen que si la Celeste no logra el título es un fracaso. ¿Es tan así? Parafraseando a mi buen amigo Martín Lasarte, mi respuesta fue: ¿nos comimos un Barcelona? Y esto gana vigencia ahora, luego del espectacular 4-0 del debut ante Ecuador. Repito el concepto: no nos comamos un Barcelona. Uruguay jugó bien y hasta muy bien. La solvencia del fondo, el despliegue de los laterales y volantes externos, la elegancia para salir jugando de Bentancur y las dos bestias goleadoras arriba ilusionan, pero no olvidemos.

Hasta hace 10 años, poco antes de clasificar a Sudáfrica, sufríamos en las Eliminatorias para llegar a los Mundiales y de hecho festejábamos las clasificaciones. No éramos protagonistas a nivel continental y no estábamos en el top 10 de la FIFA. Entonces, sin desconocer que tenemos equipo como para ganar la Copa América, no se puede medir todo en blanco o negro. Si Uruguay es campeón todos festejaremos, pero si no lo es, tampoco hablemos de fracaso, porque con ese pensamiento cuando termine el torneo habrá un exitoso y 11 fracasados.

Lo recomendable es esperar, ver hasta dónde se llega, hacer una evaluación cuando el certamen termine, realizar la crítica constructiva correspondiente y luego enfocarse en la siguiente meta. Mientras tanto confiemos, disfrutemos en su justa medida los triunfos y suframos de igual manera cuando no los tengamos.

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