OVACION EN BRASIL

Brasil-Argentina: cómo nació una rivalidad llena de pasión  

Los albicelestes llevan la ventaja en la estadística sudamericana pero los verdeamarillos se acercan

Maradona
Diego Maradona con la camiseta de Brasil para un spot publicitario: supuestamente era una pesadilla de Diego.

Durante décadas, el gran clásico del fútbol sudamericano fue Uruguay-Argentina, y así lo reflejaban la estadística y la tradición de la Copa América, donde la batalla del Río de la Plata se fijaba casi siempre para la última fecha, pues definía el título. Brasil, en tanto, era solo el tercero en discordia y se imponía nada más cuando jugaba en su casa.

Pero todos sabemos lo que pasó después: Brasil creció y comenzó a ganar mundiales, en tanto Uruguay perdía su viejo sitial. Y así fue que un día comenzó a hablarse de Argentina-Brasil como “el gran clásico sudamericano”. Es difícil precisar cuándo fue, porque los verdeamarillos recién ganaron su primera Copa América en terreno ajeno en 1999.

Lo más probable es que la gran rivalidad haya nacido en la Copa del Mundo, porque sus caminos se cruzaron varias veces en poco tiempo: 1974, 1978, 1982 y 1990. Y hubo episodios como para echar leña al fuego de las pasiones. En el 78 empataron, pero luego Argentina eliminó a Brasil haciéndole seis goles a Perú, un resultado que los norteños siempre sospecharon como un arreeglo. En España 82 Brasil venció con baile e incluso expulsaron a Diego Maradona. Y en Italia 90 dominaron ampliamente los de la CBF, pero Maradona se mandó una enorme jugada, le dio el gol a Claudio Caniggia y chau.

En el resumen general de enfrentamientos, Brasil ganó 43 encuentros, Argentina 38 y empataron 25. Por la Copa América, en cambio, los albicelestes dominan la estadística, con 15 victorias contra 10 y ocho empates.

Claro que Argentina hizo su diferencia en el siglo XX, porque en los últimos tiempos Brasil tiene ventajas. El último triunfo argentino se registró en la ronda final de 1991, su penúltimo título. Brasil, en tanto, ganó 2-0 la semifinal de 2019, torneo que quedó en sus manos. Para ser campeón en 1993, además, los argentinos eliminaron a los brasileños en cuartos de final, pero por penales, cuando en las definiciones marcaba su ley el arquero Sergio Goicoechea.

Jugaron tres finales: en 1937 se impuso Argentina 2 a 0 en Buenos Aires (ver aparte); en Lima 2004 lo hizo Brasil por penales y volvió a hacerlo en Maracaibo 2007 por un amplio 3 a 0. La de mañana será entonces el cuarto mano a mano decisivo.

Estos últimos resultados fueron impactantes por sus características: en 2004, los argentinos vencían 2-1 y Adriano lo empató cuatro minutos pasada la hora; en 2007, Argentina llegó a la final goleando y Brasil a los tumbos (casi pierde con Uruguay por penales la semifinal) pero frente a frente lo definió con holgura.

Cuando la Copa se jugó por series en todo el continente, se registró el curioso caso que ambos rivales integraron el mismo grupo tres veces seguidas, en 1975, 1979 y 1983, y siempre se clasificó Brasil.

Otro episodio famoso se registró en los cuartos de final de Uruguay 1995, cuando jugaron en Rivera. Brasil logró el empate luego que el delantero Tulio bajara la pelota con la mano. Fueron a penales y se impusieron los de la CBF.

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