BRASIL 2019

Por qué a Argentina le cuesta ganar los partidos importantes a Brasil

El último cruce entre ambos fue en la final de la Copa América 2007 que la Verdeamarela goleó 3-0.

Gabriel Heinze y Dani Alves en la final Argentina vs. Brasil 2007
Gabriel Heinze y Dani Alves en la final Argentina vs. Brasil 2007. Foto: Archivo El País

Es un clásico del fútbol mundial. No es una Copa del Mundo, pero tampoco es un amistoso, un ensayo de ocasión: el martes próximo, en el Mineirão, desde las 21.30, se abrirán las aguas, será un choque de planetas. Argentina y Brasil buscarán la final de la Copa América, en la tierra del pentacampeón. En ese rubro, la comparación sería una ofensa: Brasil es el más grande. En el historial, lleva apenas una cabeza de diferencia. En el tiempo reciente, son más tropiezos albicelestes. En los clásicos por los puntos, los que valen oro, también el dueño de casa tiene ventaja. Eso sí: el último gran encuentro en un Mundial se resolvió con la magia de Diego Maradona y la clase de Claudio Paul Caniggia, fue el 24 de junio de 1990, en Turín. En la teoría del juego, Brasil estaba más cerca de un supuesto 2-0, que de la apertura del marcador, ya que la diferencia sobre el campo de juego fue asombrosa. Hasta que surgió el número 10 en toda su dimensión.

Jugaron 100 encuentros en todos los contextos. Argentina ganó 37 y convirtió 153 goles. Brasil venció 38 y convirtió 152 goles; empataron 25 partidos. Sin embargo, los números son fríos, no exponen historias y más aún en esta clase de espectáculos, que arrima mitos y desata tempestades. Los últimos dos, se repartieron los roles. Dos amistosos, un triunfo para cada uno, con tantos de defensores. El inmediato fue en Arabia Saudita, el 16 de octubre pasado, un 1-0 logrado en el descuento por Miranda para Brasil. El anterior, en Melbourne, el 9 de junio de 2017, otro 1-0 con un grito de Gabriel Mercado.

En los siguientes, siempre desde adelante para atrás —y sin la relevancia de otras batallas—, hay dos partidos que ingresaron en la historia grande reciente. Por las eliminatorias, en Belo Horizonte, fue una abultada derrota para la Albiceleste, un 3-0, el 10 de noviembre de 2016, con tantos de Coutinho, Neymar y Paulinho. La caída fue en el Mineirão, el mismo escenario que los va a reencontrar este martes y el mismo terreno en donde Brasil perdió por 7-1 ante Alemania.

Lionel Messi no suele brillar en los clásicos con Brasil, pero hay un asterisco que provoca asombro: el día que le marcó tres goles en un amistoso en Nueva Jersey. Argentina se impuso por 4 a 3 el 9 de junio de 2012 y el crack rosarino marcó dos durante el primer tiempo y el decisivo, el que definió el triunfo, a seis minutos del cierre. Sin brillar todavía en la Copa América, será una magnífica oportunidad para transformarse en la figura, sin la contracara de Neymar, lesionado y acusado de abuso en una causa que sigue su curso.

Dos derrotas se ofrecen como las más dolorosas en la larga sequía del seleccionado argentino sin títulos, que se extiende hasta la Copa América 1993. En este mismo certamen, el equipo nacional había ofrecido su mejor versión en Perú 2004 y Venezuela 2007, con dos conjuntos ofensivos, con el sello del Loco Bielsa y la impronta de Coco Basile. En la travesía, sin dudas, había sido el equipo que mejor juego desplegó a lo largo de la competencia, era el favorito y terminó de rodillas frente a su clásico adversario. En Lima, el 25 de julio de 2004, sobraban vértigo y figuras de peso. Ayala, Heinze, Zanetti, Sorin, Mascherano y Tevez, entre otros. Ganaba Argentina 2-1, con tantos de Kily González y el Chelito Delgado, pero en la última bola, apareció Adriano. Después del 2-2, Brasil se impuso por 4 a 2 en los penales. Fallaron D'Alessandro y el Gringo. Tres años después, fue mucho peor.

Porque Argentina fue un festival durante casi todo el desarrollo y en la final, disputada el 15 de julio de 2007 en Maracaibo, Brasil se impuso por 3 a 0, con tantos de Baptista, Ayala en contra y Dani Alves. La formación era estelar: Roquelme, Cambiasso, Verón, Messi, Aimar y tantos otros. Mascherano, por ejemplo, estuvo en los dos choques decisivos. Resultó un golpe histórico, que acrecentó el martirio en los años sin gloria de Argentina. En el medio, hubo otro impacto negativo mayúsculo en la final de la Copa de las Confederaciones el 29 de junio de 2005, en Alemania. Fue 4-1, con goles de Adriano (2), Kaká y Ronaldinho; Aimar aportó el descuento.

Entre tantos deslices, un doble hallazgo, del que puede aferrarse el elenco que dirige Lionel Scaloni: en las dos últimas vueltas olímpicas, con Basile en la conducción (1991, en Chile, y 1993, en Ecuador), Argentina dejó en el camino a Brasil, en la antesala de las consagraciones. El 27 de junio de 1993, en Guayaquil, empataron 1-1 (Leo Rodríguez) y luego, en los penales, se impuso por 6-5, por los cuartos de final. Y el 17 de julio de 1991, en Santiago, Argentina ganó por 3 a 2 en el grupo final que integraron, también, Chile y Colombia. Los tantos albicelestes fueron marcados por Darío Franco (2) y Gabriel Batistuta.

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