COPA AMÉRICA

América espera la reacción de este Brasil sin Neymar

Sin su estrella, que la sacó muy barata, cierra la primera fase.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Dunga. “Estas cosas suceden para corregirlas”, dijo el DT.

Brasil sufre turbulencias futbolísticas desde hace un tiempo. La última generación de estrellas se fue apagando poco a poco y salvo la excepción que confirma la regla (Neymar), la auriverde no ha encontrado una renovación que verdaderamente asuste como antaño a sus rivales, más allá del peso del nombre y de la historia. El gran problema actual de los de Dunga es que, sin el crack del Barcelona, que siempre resuelve sus problemas cuando el equipo está sufriendo, se tornan en un equipo débil, tanto en recursos como en su moral. Más aún si nos vamos al último precedente en el que el equipo se tuvo que manejar sin su estrella (7-1 ante Alemania y 3-0 ante Holanda por el tercer puesto en el Mundial 2014). Hoy todo el mundo tendrá los ojos puestos en ver si Brasil vuelve a hacer el ridículo o si el resto de jugadores que componen este plantel logran demostrar que pueden dejar al pentacampeón en buen lugar sin Neymar.

Dunga habló en privado con el jugador y, aunque admitió que su comportamiento no fue bueno, le dio total libertad para elegir si permanece junto al equipo para apoyarlo en Chile o regresa al país para iniciar sus vacaciones, aunque advirtió que si se queda deberá ser para sumar y no para trasmitir al resto la tristeza que siente por lo ocurrido.

Por otro lado, lo que queda cada vez más claro es que Neymar tuvo suerte en la sanción de cuatro partidos que recibió, a pesar de que ante la opinión generalizada pareciese algo desmedida. Lo peor que hizo fue en el túnel de acceso, lejos de los focos de las cámaras de TV, lo cual quedó reflejado en el acta y fue tomado muy en cuenta a la hora de sancionar al jugador. Según relataron medios de distintos países, el crack de Brasil esperó a Enrique Osses en el túnel y lo agarró del cuello en cuanto lo vio. Lo llamó "hijo de puta" una vez, y otra... hasta cinco, mientras el árbitro mantenía la calma, a la vez que, con la otra mano, contaba con los dedos las veces que el futbolista repetía el insulto. Todo esto fue tipificado en el Tribunal de Disciplina como "comportamiento antideportivo" y de ahí los cuatro partidos, pero si se llega a catalogar como "agresión al oficial", la sanción mínima hubieran sido 10 partidos de suspensión o 4 meses de inhabilitación. Esa benévola interpretación salvó a Neymar de un castigo como el de Luis Suárez.

A todo esto, Venezuela pretende aprovechar estos problemas de su rival para dar la sorpresa. ¿Lo permitirá Brasil?

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