BÁSQUETBOL

Zylberstein, un Elegido

El técnico condujo a Hebraica a su segunda final de Liga, la cual ya ganó como asistente de Signorelli en 2012.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Zylberstein

Luego de dar vuelta la serie semifinal ante Trouville, la que perdía 1-2, Hebraica Macabi volvió a meterse en la definición de la Liga Uruguaya de Básquetbol y lo hizo conducido por un hombre de la casa: Leonardo Zylberstein. Quien fuera jugador de la institución, se transformó luego en entrenador de las divisiones formativas y llegó para ser asistente técnico de Marcelo Signorelli en la temporada 2011/2012, precisamente cuando el conjunto macabeo alcanzó su único título de Liga.

Así las cosas, es válido decir que el conductor de Hebraica tiene asistencia perfecta en finales con su equipo. "Quiero dedicar esta clasificación a la final a Fabio Denti", dijo "Leo" apenas culminada la llave ante Trouville. En una actitud que lo enaltece, Zylberstein recordó al técnico argentino del que fue asistente técnico cuando se inició la temporada y a quien reemplazó cuando la dirigencia decidió a falta de una fecha para culminar la Súper Liga.

¿Qué pasó entonces? A Denti se le imputó la falta de defensa del equipo y, sobre todo, lo condenó la derrota 111-110 ante un Welcome que terminó con cuatro jugadores en cancha.

Llegó Zylberstein entonces con la misión de mejorar la defensa, porque eso era lo que le faltaba a Hebraica, que había culminado la fase clasificatoria cuarto a un punto del primero (Trouville) y que finalizó tercero a una unidad de Defensor Sporting en la Súper Liga.

El promedio de puntos recibidos por partido por Hebraica con Denti fue de 84.6 y Zylberstein cumplió con el objetivo al bajarlo a 78.3. Eso le permitió al macabeo no solo clasificar a la final, sino ganar el Súper 4 de Maldonado (venciendo precisamente en la definición a Defensor Sporting) que le otorgó a la institución un cupo en la Liga Sudamericana.

Zylberstein ha conseguido un equipo más comprometido en defensa, más intenso a la hora de recuperar el balón y le ha sacado el mejor provecho a jugadores como Jimmy Boston, Rashaun Freeman y Michael Hicks, aún con la gran baja por lesión de Sebastián Izaguirre.

Un plantel de siete jugadores que están muy bien administrados.

El manejo del plantel ha sido uno de los puntos altos que ha tenido Leonardo Zylberstein al frente de Hebraica. El entrenador supo darle los minutos necesarios a cada jugador, pese a manejar un banco bastante corto, una diferencia que Trouville tuvo a su favor y que no supo aprovechar.

Leandro García Morales es el gran motor ofensivo del equipo. Es el goleador y el que toma la responsabilidad cuando la pelota quema. En el quinto punto ante Trouville, por ejemplo, metió un triple y un doble y falta que fueron clave para definir el partido y la serie.

Luciano Parodi es el base y conductor del quinteto. Piensa más en hacer jugar que en conseguir sus puntos, pero posee un buen lanzamiento perimetral. Jimmy Boston, Rashaun Freeman y Michael Hicks son los que dan la batalla en la zona pintada, aunque este último también aporta gol externo. Y luego vienen los relevos.

Básicamente son dos: Agustín Zuvich y Salvador Zanotta, pero Zylberstein los ha hecho rendir al nivel de los titulares y, sobre todo, le han dado el resultado que buscaba, pues le permiten darle aire a sus compañeros.

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