BÁSQUETBOL

Una vidriera que les resulta agradable

La Liga Uruguaya tiene una forma de disputa que a los extranjeros les sienta bien. Las distancias cortas hacen todo más fácil; el clima molesta.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Hatila Passos. Continúa como uno de los extranjeros más determinantes de la Liga, donde fue campeón con Hebraica Macabi en 2012-13.

Los extranjeros que pasan año a año por la Liga Uruguaya son muchos. Algunos dejan gratos recuerdos y otros pasan sin pena ni gloria.

La liga local ofrece un formato actual en donde no hay viajes largos. Es, más, todos los equipos son de Montevideo, por lo que desplazarse de una punta a la otra no lleva más de media hora, y eso es uno de los factores por los cuales los foráneos deciden irse a jugar a Uruguay.

"Acá no hay viajes largos, y eso a los jugadores de edad más avanzada les gusta, porque si no se cansan de estar tantas horas arriba de un ómnibus o un avión", dijo José Luis Borrazas, representante de jugadores, a Ovación a propósito del asunto.

Por eso, pese a que algunos de los jugadores que vienen a Uruguay tienen estándares de vida altos, por haber jugado en buenas ligas de Europa y algunos incluso hasta en la NBA, deciden tomar la decisión de jugar en los clubes de Liga Uruguaya, resignando comodidades.

Vivienda.

Los extranjeros llegan a los clubes con contratos similares a los que se les ofrece en otros países. Con un apartamento para vivir durante los eventuales siete u ocho meses de competencia, que pueden ser menos dependiendo de cómo le vaya al club por el que estén jugando, y también con la comida paga. El alimento, según el club, es abonado con convenios que los equipos tienen con bares o restaurantes de la zona o con dinero preestablecido que acuerdan el club con el jugador de antemano. "La comida les gusta mucho, nunca se quejan", aseguró el representante.

Muchos de los clubes de primera división negocian apartamentos cerca del gimnasio para que los extranjeros tengan que moverse lo menos posible para ir a entrenar, y también se contemplan cercanías a los supermercados y a los restaurantes donde ellos comen.

El caso de Bohemios es un poco diferente al de las demás instituciones, porque el club generó habitaciones dentro de su propia sede, que es donde residen los jugadores mientras disputan el certamen.

A algunos, si no se tiene un apartamento disponible, se les alquila una habitación de un hotel, que si bien puede no tener las comodidades que uno goza en una casa, suelen estar cómodos y sin inconvenientes.

Otro factor que los foráneos disfrutan es la tranquilidad de la ciudad. Facundo Hernández, otro representante, declaró hace dos meses que ellos disfrutan lo calmo que es Montevideo, "les gusta porque acá se puede caminar tranquilo y salir a comer sin que pase nada". Claro, la diferencia con respecto a otros países es tal vez la seguridad. Montevideo es una ciudad segura con respecto a otras capitales de América, y eso los atrapa.

Clima.

Este factor es de lo que más se quejan los jugadores que vienen de otros países a jugar a Uruguay, sobre todo los que vienen de lugares caribeños, pero también de algunos sectores de Estados Unidos.

El desarrollo del campeonato comprende los meses entre setiembre y abril. Los momentos que más sufren son cuando apenas llegan, porque muchos vienen en agosto para unirse a la pretemporada del club y allí sufren las peores consecuencias del invierno.

Están tan acostumbrados al calor durante todo el año, que el clima templado que ofrece Uruguay no les gusta, "algunos metían las manos adentro de una olla con agua caliente", contó Borrazas, que también afirmó que en la época en la que aún las canchas eran abiertas "iban a calentar tres horas antes para calcular el viento y llegar lo más caliente posible al juego".

Trampolín.

La Liga Uruguaya funciona como si fuese un trampolín para los extranjeros, porque es donde demuestran su potencial para continuar su carrera en otros países de Latinoamérica, donde el salario que perciban es sustancialmente mejor.

Los agentes que traen los basquetbolistas intentan que el jugador se "foguee" y se forme como jugador en Uruguay para después crecer e irse a otros países con su carrera ya formada o en crecimiento. A veces pasa que los jugadores repiten equipo justamente por eso, porque le gustan las condiciones que se le brindan y deciden permanecer una segunda temporada o incluso alguna más.

"Es un poco lo que pasaba con el fútbol antes acá, que los jugadores de los equipos chicos pasaban por un grande para luego irse a jugar al exterior", explicó Borrazas.

También, los jugadores juegan en Uruguay para mantenerse en rodaje, porque en Uruguay se juega cuando otras ligas como por ejemplo Puerto Rico o Venezuela no están en actividad. Entonces, para mantener la forma basquetbolística deciden venir por estos lados de Sudamérica.

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