Básquetbol

La selección se quedó sin identidad

Los históricos de Uruguay hablaron acerca de las renuncias.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Preparación. Capelli sigue trabajando para sacar lo mejor del plantel de la preseleción de básquetbol de Uruguay.

Tristeza, pena, lástima, desazón. Esas son algunas de las sensaciones de varios jugadores históricos de la selección uruguaya de básquetbol, sumergida hoy en un mar de renuncias de cara a un nuevo torneo internacional como el Preolímpico.

Es que cuando todo parecía indicar que el proceso que tiene como cabeza a Adrián Capelli iba viento en popa y que la Celeste tendría a sus mejores basquetbolistas, todo comenzó a desfigurarse.

Leandro García Morales decidió dejar la selección para darle paso a los más jóvenes cuando aún tiene cosas para aportar, Sebastián Izaguirre priorizó asuntos familiares, Gustavo Barrera sufrió una lesión que lo dejó al margen, Esteban Batista no logró solucionar un seguro para poder jugar y Jayson Granger se bajó por una molestia lumbar.

Antes de todo eso, Nicolás Mazzarino ya había expresado su postura de no jugar más en la selección uruguaya.

Las visitas de Capelli y Ricardo Vairo a Batista y Granger en Europa quedaron sin efecto. Uruguay se quedó sin varias de sus figuras y ahora, todo recaerá en los pocos referentes que quedan y en la nueva camada de jóvenes.

"Me da una tristeza bárbara y también mucha lástima", le dijo Wilfredo Ruiz a Ovación consultado acerca de qué opinión le merece las renuncias de varios jugadores. "Fefo", campeón Sudamericano con en 1981 e integrante del quinteto que logró el sexto lugar en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984, agregó: "Hoy hay un montón de condiciones y los jugadores tendrán sus razones, pero yo recuerdo que nuestra generación se moría por estar en la selección. Nos matábamos por jugar y si no estábamos era una tragedia para nosotros".

Luis Eduardo Pierri, otro de los integrantes del plantel olímpico de 1984, también campeón Sudamericano y hoy entrenador de las selecciones, expresó que "son razones válidas y eso está fuera de discusión. Yo no me voy a poner a juzgar a los jugadores por tal o cual acción. Lo que sí puedo decir es que vestir la camiseta de la selección te da una sensación extra que ningún club del mundo te la podría dar. Con la Celeste llorás, gritás, te desesperás, festejás. Era algo único ponerte la camiseta".

Otro histórico que vistió la musculosa celeste fue Marcelo Capalbo, campeón Sudamericano y actualmente entrenador. En diálogo con Ovación, Capalbo explicó que "bajo ningún concepto voy a criticar o juzgar el momento de cada jugador, pero es algo muy duro. Me da mucha pena. Si bien todas pueden tener una justificación entendible, acá todo pasa por un tema de identidad. Ese aspecto se perdió y no es de ahora".

"Eran otros tiempos, era otra la historia, no había medallas solo hambre de gloria. Solo se jugaba por la camiseta", versa un viejo spot publicitario argentino hecho para el Mundial de fútbol de Corea-Japón 2002. Si bien fue para otro deporte, aplica para este hecho y también para las anécdotas recordadas por los históricos del básquetbol.

"Antes se valoraban aspectos diferentes. La alegría y el dolor que provocaba la selección eran indescriptibles. Llegábamos a jugar casi gratis, porque apenas nos pagaban cinco dólares de viáticos. Perdía plata, pero ganaba en prestigio, algo que hoy se mira con otros ojos", apuntó Pierri.

Carlos Peinado es otro histórico del básquetbol uruguayo. El hoy comentarista de este deporte en radio y televisión remarcó que "los tiempos cambiaron y hoy hay otras posturas e intereses que están en juego. Entiendo los casos de los jugadores, pero hoy lo que hay que hacer es focalizarse en los que están. Antes uno se desvivía por estar en la selección porque el hecho de ser campeón con tu país no lo mide la plata, pero cada uno piensa en su futuro. Lo puedo aceptar, pero no compartir".

Por su parte, Walter Pagani, ganador del Sudamericano en 1981, hizo hincapié en que "en mi época si vos renunciabas a la selección tenías que exponer por qué lo hacías y ahí la Federación decidía si era una causa valedera, pero no renunciaba nadie. Todos queríamos jugar porque vestir la Celeste es un orgullo".

Desde su rol de entrenador, Pierri contó que "indirecta o directamente trato de remarcar el valor que tiene jugar en la selección y transmitir las sensaciones que uno vivió, pero el orgullo de jugar por Uruguay no se transmite, se nace con eso adentro".

La selección de básquetbol perdió la identidad y ahora busca recuperarla, pero el camino cada vez tiene más piedras y los ídolos escasean. "Fefo" Ruiz fue claro y le mandó un mensaje a los jóvenes: "Para ser ídolo tenés que ponerte la Celeste, si no difícilmente lo seas".

El dinero está por encima.

"Hoy en día da lo mismo estar o no. Desconozco los problemas de cada jugador, pero el uruguayo no debe jugar por la plata, tiene que jugar por la gloria porque así se van formando los ídolos", remarcó Wilfredo "Fefo" Ruiz.

Ya no hay amor por la camiseta.

Marcelo Capalbo insistió en que "la historia del básquetbol no empezó hace 10 años y lo que nos hizo grandes fue nuestra historia. Todos debemos hacer un análisis de la situación para recuperar la identidad que se perdió".

PRESELECCIÓN.

Dos partidos con nivel en Brasilia.

La preselección uruguaya jugará un triangular en Brasilia a partir de mañana en un torneo en que además estarán el anfitrión y Argentina.

El plantel dirigido por Adrián Capelli está integrado por Santiago Vidal, Bruno Fitipaldo, Martín Osimani, Luciano Parodi, Demian Álvarez, Marcel Souberbielle, Mauricio Aguiar, Reque Newsome, Maximiliano Solé, Hernando Cáceres, Kiril Wachsmann y Nicolás Borselino.

La Celeste tendrá su primer partido mañana a partir de la hora 11:00 de Uruguay frente a Argentina, mientras que el sábado se medirá ante Brasil. El domingo, albicelestes y norteños cerrarán el triangular con el enfrentamientos entre ambos equipos.

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