BÁSQUETBOL

Santiago Vescovi: el uruguayo de 17 años que se ilusiona con la NBA

Con 17 años, integra la Academia de la NBA de México y participó del campamento de Básquetbol sin Fronteras.

Santiago Vescovi en acción en la Academia de la NBA.
Santiago Vescovi en acción en la Academia de la NBA.

El 11 de septiembre de 2001 Al-Qaeda tiró abajo las Torres Gemelas. La transmisión televisiva, en vivo, de lo que sucedía en Nueva York, es el recuerdo que más se repite a la hora de pensar en el año 2001. Quizás el más importante si nos ponemos a pensar en hechos históricos vistos en tiempo real. Santiago Vescovi no tiene recuerdos de la caída de las torres porque nació tres días después, el 14. Tampoco recuerda cuándo fue la primera vez que vio una pelota de básquetbol pero en su casa hay una foto con su abuelo, el histórico jugador de Bohemios Daniel Vannet, que registra el momento. “Estoy abrazando la pelota y mi abuelo abrazándome atrás”, cuenta Santi a Ovación.

Con 16 años, en marzo de 2018 se fue a la Academia de la NBA en México. Ahora, con 17, su nombre empieza a sonar, de a poco, en el público uruguayo.

La semana pasada tuvo un momento de exposición importante, luego de una entrevista para ESPN en el marco del fin de semana del All Star Game. Ese día, estaba participando del campamento Básquetbol Sin Fronteras en la Queens University de Charlotte (Estados Unidos) y quedó entre los 12 jugadores más destacados del evento. Es decir, en el All Star Team del campamento.

La primera vez que Leonardo Zylbersztein, entrenador campeón de la Liga Uruguaya de Básquetbol 2016/2017, vio a Santiago, fue como rival de las formativas de Hebraica Maccabi que dirigía. “Era un jugador sumamente talentoso, que sobresalía”, dijo a Ovación.

Luego pudo dirigirlo en la sub 17 uruguaya que disputó el Sudamericano de Perú en 2017. “En la Selección reafirmé todo lo que pensaba de él y le agregué un análisis de él como persona. Es un chico aprehensivo al trabajo, a escuchar, a querer aprender, tiene una cultura deportiva que se nota”.

Esa cultura deportiva viene de familia. Además de su abuelo, su padre, Pablo, jugaba al voleibol. Tanto ellos como Santiago lo hicieron en el mismo club, Bohemios.

Santiago está agradecido a Bohemios y entrevistado para esta nota, no olvida “agradecerles por todo el apoyo” y decirles “que sigan haciendo las cosas como las vienen haciendo, porque van muy bien”.

Marcelo Capalbo, uno de los entrenadores de Santiago en las formativas de Bohemios, dijo a Ovación que lo primero que recuerda del adolescente es “la alegría y la pasión con la que se toma esto. Santi es un chiquilín que jugando al básquetbol siempre se le ve una sonrisa en la cara, y eso es muy difícil de encontrar. El básquetbol es un juego, pero con una exigencia bastante particular. Y Santi siempre superó esas particularidades”.

Capalbo cree que “todo el mundo lo hubiera querido ver más con la camiseta de Bohemios” pero le parece “de mucha grandeza” que se haya aceptado la salida del jugador. “Cuando hay gente que logra trascender y remontar vuelo, tenemos que tener la suficiente capacidad de decirle, ‘loco, vamo’ arriba, volá’ y creo que el de Bohemios fue el caso”, destaca.

SUB 17. En la selección juvenil que dirigía Zylbersztein, Santiago Vescovi daba ventaja de edad. Sin embargo, se convirtió en “líder natural” del equipo, debido a su habilidad. El entrenador entiende que a raíz de esto fue que el joven Santiago, que tenía 16 años en ese momento, desarrolló una capacidad de resistencia “muy alta”. “El jugador que se destaca en esa categoría, por lo general pasa a ser un líder natural. Eso me llamó la atención porque con un año menos en categorías chicas, la diferencia es muy grande y él ordenaba a sus compañeros, siempre en una acción positiva”.

“Si bien no nos fue bien y fueron bastante castigados en su momento, hay cinco chicos de los 12 que fueron al Sudamericano que hoy se están desarrollando en EE.UU. Eso es algo bueno para el Uruguay”, valoró.

En ese torneo, Santiago alcanzó un promedio de 16,3 puntos por partido.

Capalbo aún recuerda que luego de ese torneo, algunos ojeadores se comunicaron con él para preguntarle por Santiago. “Que iba a durar muy poco dentro del sistema uruguayo era más que obvio. Obviamente me alegré de una forma tremenda, por todo lo que pueda venir y por todo lo que le pueda representar a él”, comentó.

Santiago Vescovi en la Academia de la NBA
Santiago Vescovi junto a otros jugadores en la Academia de la NBA

ACADEMIA. Santiago conocía el sistema de la Academia Conade de México, por lo que ya se hacía una idea de cómo podía ser la Academia de la NBA en ese país.

¿Cómo es un día en ese lugar? “Desayunamos a las 7, de 8 a 10:30 estudiamos, de 11 a 12:30 vamos al gimnasio. Ahí tenemos tiempo de ir a tirar. Después nos tenemos que bañar, comer y a las 15 tenemos que estar de nuevo en clase hasta las 18. Luego vamos a nuestro cuarto, nos cambiamos y de 19 a 20:30 entrenamos en cancha. Después cenamos, nos bañamos y nos vamos a dormir”.

Por el relato de Santiago se desprende que el estudio es primordial para quienes están a cargo. Para ello implementan el programa Apex, que promueve la inserción en las universidades (en Uruguay también existe). A través del programa, evalúan qué cursos necesitan para poder ingresar a las universidades que integran la National Collegiate Athletic Association (NCAA), para poder alcanzar el nivel que les permita ser elegibles en esas instituciones. “Si tenés notas bajas te ayudan a subirlas, si estás atrasado también. Pero en vez de solo venir y decirte ‘por qué no aprobaste’, lo que hacen es ver la manera de ayudarnos y poder sacar adelante lo que tenemos atrasado”, cuenta Vescovi.

Al estar bajo el ala de la NBA, los deportistas que integran la academia tienen la chance de conocer a los jugadores que ven en la televisión. “Conocí al equipo de Orlando Magic, a los Toronto Raptors, en el Campus (del All Star Game) conocí a varios jugadores”, contó.

Los entrenadores de la academia se enfocan “en la intensidad de los entrenamientos”. “También nos piden tirar al aro, eso nos ayuda muchísimo a poder tirar en cantidad, calidad y poder subir el porcentaje”.

APRENDIZAJE. Zylbersztein recuerda que durante el entrenamiento de esa selección juvenil, se hicieron presentes Leandro García Morales y Martín Osimani para “trabajar en aspectos individuales” con los adolescentes. Santiago se acercó a ellos y comenzó a hacerles preguntas. “Él estaba constantemente captando la idea de grandes jugadores del Uruguay y tratando de aprender algo más, preguntaba muchas cosas, entendía rápidamente las consignas que les pedíamos y eso a mí me llamaba sumamente la atención”.

Capalbo va en la misma línea: “Siempre me llamó la atención su capacidad de aprender cosas intangibles del básquetbol. Que yo diga una frase el 4 de otoño y se la pregunte el 10 de primavera y sea el primero en contestar... Situaciones en que digo ‘se acuerdan que una vez hablamos de...’ y el te dice ‘sí, tal cosa y tal cosa’. Te escucha con los oídos, con la cabeza y con el alma”.

¿Y de los jugadores de la NBA, qué se aprende? Santiago cuenta que el pívot de los Chicago Bulls Lauri Markkanen estuvo en el campamento sin que los jugadores se enteraran. “Cuando terminó, me mandó un video diciendo que tenía mucho potencial, que le encantaba mi juego, que siguiera trabajando y esperaba verme en la liga algún día”, reveló Vescovi a Ovación.

¿HASTA DÓNDE? Para Capalbo, Vescovi “está donde está porque hace todo lo que tiene que hacer” y “va a jugar donde quiera poner el techo de su rendimiento”, porque “tiene condiciones como para plantearse estar en un nivel más que interesante en el básquetbol”.

Zylbersztein cree que el juvenil está “en un momento de plena explosión para su edad” y “tiene todas las condiciones y las cualidades tanto físicas como mentales para emprender lo que tenga ganas de hacer”. Para el entrenador, si a su talento y su personalidad “le agrega toda la potencialidad en EEUU, dentro de poco vamos a tener un jugador de suma valía”.

En ESPN: “Quedé muy contento con repercusiones”

“Más que por la entrevista de ESPN, el campus fue lo que me dio más repercusiones. Quedé muy contento con las repercusiones positivas. Cuando hice la entrevista y salí en la tele, a mí y a la ‘China’ Sofía Acevedo, la chica argentina que hizo la nota conmigo, nos empezaron a llegar mensajes de felicitación de muchas personas. Yo creo que eso es un premio al trabajo día a día. Nadie nos regaló nada y estoy muy contento de que esté pasando todo esto. MI familia me felicita por todo el proceso que vengo haciendo y hemos hablado del cambio de mente, de madurar y vivir lejos de la familia, que no es fácil para nadie”.

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