BÁSQUETBOL

Magnano: "Es un proyecto integrador que apunta al futuro del básquetbol uruguayo"

El coordinador de los seleccionados nacionales de Uruguay explica el proyecto que tiene con la FUBB y cómo fue pasar del cargo de entrenador al actual.

Ruben Magnano en el entrenamiento de la selección uruguaya de básquetbol Foto: Fernando Ponzetto
Rubén Magnano en el entrenamiento de la selección uruguaya. Foto: Fernando Ponzetto

Nada ni nadie lo apura. No habla con metáforas ni eufemismos. Todo lo hace con simpleza y mesura. La serenidad con la que Rubén Magnano vierte los conceptos del otro lado del teléfono es digna de quien está disfrutando de sus vacaciones en una apacible localidad, como resulta la cordobesa Nono. Allí, entre sierras, ríos y cascada, lejos del ruido y del cemento de las grandes ciudades, junta fuerza para encarar el nuevo desafío que le demandará ser coordinador de los seleccionados nacionales de Uruguay. "Esto es un lugar de ensueños, que me llena de paz. Acá le doy orden a mis ideas. Siempre acompañado de buenos asados y ricos chivitos", lanza. A los 65 años, Magnano mantiene la esencia que lo llevó a ser la guía espiritual de la generación dorada del básquetbol argentino. Es sagaz para el razonamiento. Su actitud concentrada, su aire cauteloso, esconden a un hombre que experimenta otra vida, además del básquet y la docencia; sabe balancear situaciones y es muy consciente de lo que se propone en la vida.

-¿Qué lo sedujo para ser el director de selecciones de Uruguay y abandonar la dirección técnica?

-La seducción indudablemente tiene que ver con los desafíos que uno se va planteando a lo largo de los años. Y asumí esta nueva experiencia porque me quiero probar si estoy en condiciones de producir resultados positivos. Obviamente, que si lo asumí es porque estoy convencido que así será. Es un proyecto integrador que apunta al futuro del básquetbol uruguayo. No se reduce solamente a aportar experiencia y ganar partidos. Mi trabajo será apuntalar toda la parte técnico-táctica, coordinar futuras acciones en las diferentes categorías, llámese campus de entrenamientos o detección de talentos. Estoy muy entusiasmado por intentar algo nuevo, distinto. Lo nuevo me seduce.

-¿Qué debería cambiar para este nuevo rol?

-Será la primera vez que no me toque dirigir. Tal vez deba ser menos impulsivo y ajustar mi pasión por el básquetbol a la mesura de coordinador. Lo demás no va a variar demasiado, siempre me apoyé en los pilares del respeto, la disciplina y trabajo para desarrollar lo que sea. Hay cosas que son innegociables a la hora de pararse delante de un grupo en el rol que me toque estar.

-¿Le queda alguna cuenta pendiente en su carrera de técnico?

-La dimensión de los desafíos es la que me obliga a superarme. No sé si tengo cuentas pendientes en mi carrera, estoy satisfecho con lo que logré y expectante por lo que pueda lograr. Todavía estoy en actividad y tengo desafíos importantes por asumir. Este trabajo nuevo con Uruguay es muy estimulante para mí.

-¿Cómo forja el éxito un entrenador de básquet?

-Hay muchas variables, pero la fundamental es la preparación: el respeto y el trabajo deben ser los puntales básicos de la construcción del éxito. Y también tener la fortuna de dirigir a grandísimos jugadores.

-¿Se considera un exitoso?

-A ciencia cierta no me interesa considerarme un exitoso. Básicamente, para que no me juegue una mala pasada eso de creérmela y entrar en una zona de confort. Prefiero considerarme un afortunado de haber vivido lo que viví con el básquetbol.

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