BÁSQUETBOL

Podio lleno de esperanza

Uruguay se colgó la medalla de bronce y el cartel de “en construcción”.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Esteban Batista

Marcelo Signorelli se hizo cargo del seleccionado uruguayo de básquetbol y su primera experiencia debe catalogarse como sumamente positiva. No solo la selección celeste se subió al podio sudamericano al lograr la medalla de bronce, sino que además dejó muy buenas sensaciones de cara al futuro.

El tercer puesto conseguido en Caracas luego de vencer a Argentina fue, a decir verdad, inesperado, sobre todo teniendo en cuenta la diferencia que había existido en el enfrentamiento entre ambos en la fase regular del certamen, saldado con contundente 82-58 a favor del elenco albiceleste.

Uruguay fue de menos a más en el torneo. Comenzó con una victoria poco convincente sobre Colombia (60-54), perdió en su segunda presentación ante Argentina y luego derrotó primero a Perú (95-50) y a Chile (88-56). Así, consiguió el pasaje a semifinales, donde cayó (74-62) con el posterior campeón, Venezuela, al que le dio pelea hasta el último cuarto.

Lo positivo.

Haber ocupado un lugar en el podio es significativo, sobre todo pensando en el futuro. No hay duda de que Uruguay está lejos de los primeros planos a nivel sudamericano y que aspirar a clasificar al Mundial es hoy una utopía. Es cierto que se le ganó a Argentina, pero tampoco el elenco albiceleste llevó su mejor representativo a Caracas.

De cualquier modo, hay aspectos positivos. Uno de ellos es que quedó evidenciada la importancia de Esteban Batista. Al igual que el equipo, fue de menos a más —en su caso porque fue el último en incorporarse—, producto de su trajín en el año y de la falta de acople. Sin embargo, en el juego por el tercer puesto fue clave luego de haber descansado dos días.

También fue importante las muestras de renovación, porque aparecieron Luciano Parodi y Bruno Fitipaldo manejando al equipo, sumados a los aportes de Mathías Calfani y el "Pelado" Vázquez en la zona pintada, lo que llevó a que Uruguay fuera el equipo con mayor cantidad de rebotes por partido: 43,5 de promedio.

Otro aspecto importante fue la defensa. Cuando se plantó fue sólida, tanto que obtuvo el tercer puesto siendo el equipo que menos faltas cometió (15,0 por partido) en todo el torneo. A La Celeste la lastimaron con el tiro perimetral, pero eso es más virtud del rival que defecto propio.

Hay potencial y un técnico que ha sabido manejar las individualidades para acoplarlas hasta formar un colectivo que fue ganando en confianza y calidad a lo largo del torneo.

A corregir.

Hubo dos aspectos en los que Uruguay quedó en el debe: uno fue el de los tiros libres, pues solo encestó dos tercios de los que ejecutó (83 de 123); y otro fue el de las pérdidas (13,8 por partido).

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