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"Ya pienso en la Liga que viene"

Con 35 años, Fernando Martínez continúa escribiendo las páginas más lindas de la historia de Malvín. El “Enano” celebró su cuarto título con los “playeros” desde que llegó en 2006, junto al técnico Pablo López. El base se tiene fe para levantar la quinta copa en 2016.

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Fernando Martínez. Foto: Gerardo Pérez

—¿Cómo se siente el día después de lograr el cuarto título de campeón con Malvín?

—Muy contento. La verdad que es increíble haber ganado otro campeonato más. En lo personal tenía una deuda pendiente con Alfredo Venditto, que partió y no pudo ver esta cuarta estrella; le había prometido que la iba a ganar, así que en lo personal tenía esa promesa que cumplir, por suerte se nos dio ayer.

—Este temporada, con un nuevo rol, con menos minutos que otros años. ¿Cómo se adecuó a ese nuevo papel?

—Ya el año pasado me había tocado tener menos minutos. Este año si bien venía con una cantidad de minutos importantes hasta hace un par de meses, los minutos empezaron a bajar y había que adaptarse sea como sea. Con tranquilidad, porque si a uno le toca jugar menos es porque los titulares están jugando en gran forma. Tranquilo y contento porque sé lo que trabajó este equipo para lograr este cuarto trofeo, que pienso que lo merecíamos.

—¿Dónde estuvo la clave de Malvín para coronarse?

—En el equipo. No hay ningún nombre por encima del equipo, es un grupo, somos una familia, que realmente se ve reflejado dentro de la cancha. Se hace todo muy fácil cuando ves que todo el mundo tira para el mismo lado, que no hay ninguno que se salga del riel.

—Empezaron la temporada siendo favoritos, ¿Con el título se sacaron una mochila pesada de arriba?

—No lo siento así, porque la directiva es la que se lleva todos los créditos porque mantuvo a lo largo de los años un equipo competitivo y siempre apuesta a salir campeón. La mochila se la puede poner cada uno, a mí me encanta jugar con la mochila para campeón, me encanta jugar para Malvín porque todos los años apuesta al título. Cada uno que viene al club sabe que viene a pelear por el título, si no no puede venir. La chapa de candidato nos la dieron los periodistas y la supimos llevar todo el año, pero también había equipos que se reforzaron muy bien y también eran candidatos. Se ganó el título y creo que somos justos merecedores de este título. Muy tranquilo por haberle respondido a la directiva y a toda la hinchada.

—Más allá de la opinión del periodismo, ustedes son los primeros en saber cuándo largan como candidatos...

—Sí, sí, lo veo así. Yo cuando arranco cada temporada pienso en el título y en nada más que en eso. La mentalidad siempre es salir campeón. Como ahora, terminé ahora y ya estoy pensando en la Liga que viene en ganar el título de vuelta; prácticamente vamos a repetir el mismo equipo, así que pienso que tenemos grandes chances de estar repitiendo de vuelta.

—¿Qué diferencia tiene este título con los tres anteriores?

—Son diferentes. El primero fue el más apasionado porque no teníamos un equipo tan competitivo como tenemos ahora y años anteriores y nadie nos daba nada en aquel entonces y la verdad que terminamos haciendo un año brutal. Todos los torneos son diferentes y se viven diferente. Hay que llevarse lo mejor de cada año para cada uno.

—¿Hay Fernando Martínez para rato en una cancha?

—Pienso que sí porque me siento bárbaro y voy a tomar el ejemplo de Nico (Mazzarino), que con cuatro o cinco años más que yo sigue jugando a la par, es un espectáculo.

—¿Las finales fueron como se las esperaba?

—Primero que nada meritorio lo de Trouville, se merecía estar en la final. Tuvieron un año complicado con varias lesiones. En el primer partido nos ganaron muy bien, nosotros veníamos de un punto altísimo de jugar contra Hebraica, donde nos llevó mucho nervio, mucha cabeza metida ahí, tuvimos un afloje. pero eso no quita lo bien que nos ganó Trouville, de principio a fin. Después el equipo ajustó, mejoró y esa diferencia que hubo en los otros dos juegos era irreal. Los otros dos juegos fueron más friccionados, más reales, más llevados a lo que fue todo el año Trouville. En el punto de quiebre había que jugar con la ansiedad de ellos y así fue.

—¿Vio muy fea la situación contra Hebraica Macabi?

—Cuando estábamos 2-1 abajo realmente se nos complicó porque ellos venían muy motivados, venían de dejar afuera a Aguada, que también era candidato. Venían jugando muy bien pero hubo un click en esa serie, cuando tuvimos esa semanita para entrenar y me acuerdo ver las caras de mis compañeros, no hubo ni que hablar nada porque cuando estábamos abajo 2-1 ya con ver la forma en la que entrenaban todo fue brutal.

—¿Con qué imagen se queda de todo lo vivido ayer?

—Las imágenes son todas las mismas: ver a la gente contenta, la familia que se les caen las lágrimas, es lo que uno se va a llevar. El que me conoce sabe que no vivo del pasado, no guardo nada, regalo todo. Las mejores imágenes me las llevo guardadas en el corazón.

—Qué especial debe ser levantar la copa con su hijo...

—Sí, siempre. Ayer lo viví con Thiago, que siempre roba cámara, je. Y ahora esperando mi tercer hijo, María Pía. Vino la nena con la copa debajo del brazo.

¿Y la red?

"Hay una señora, Graciela, que es del club, que está pasando por una enfermedad muy dura, que está recuperándose de a poco pero me dolió mucho lo que le pasó. La final pasada apareció en silla de ruedas y ayer volvió a ir y lo primero que hice cuando bajé del aro fue agarrar la red y salir corriendo y se la puse a ella porque realmente se lo merecía. Es una persona muy identificada con el club. Se lo merecía más que nadie".

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