básquetbol

Palermo está de fiesta

Martín Frydman guió a un joven Atenas, que se trazó un objetivo y lo cumplió.

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Atenas

En 2015, Atenas descendió al Metropolitano tras una magra campaña y con la pérdida de categoría consumada Martín Frydman se hizo cargo de un equipo que necesitaba una reconstrucción para volver a ser.

Y ahí empezó todo. Muchas veces se dice que los grandes triunfos comienzan a cimentarse luego de grandes derrotas y algo así le pasó a los de Palermo, que jugaron el torneo de ascenso en 2016 con 18 triunfos y ocho derrotas, pero sin lograr el pasaje a la Liga Uruguaya.

La directiva mantuvo a Frydman en su cargo de entrenador en jefe y el técnico, que llegó hace ocho años al club para entrenar a las formativas, fue el gran responsable del éxito de un equipo que apostó a promover a jugadores de las inferiores y mezclarlos con algunos de mayor experiencia.

“El año pasado la idea fue armar un equipo con jugadores del club y sumarle alguna pieza más para comenzar a darles minutos a los chicos formados acá. No nos pusimos el objetivo de ascender porque era ponerles una mochila muy pesada para ellos”, le contó Frydman a Ovación.

Con algunos vaivenes en los resultados, pero generando una identidad de juego pensando sobre todo en el futuro, Atenas no ascendió, pero cimentó una base sólida para empezar el 2017 con un solo objetivo: regresar a la Liga Uruguaya para cumplir los 100 años en el círculo de privilegio del básquetbol uruguayo.

“No comenzamos muy bien. Fue bastante difícil el inicio del campeonato porque nos tocaron partidos muy duros. Tuvimos cuatro alargues en los primeros cinco juegos, pero ahí el equipo empezó a construirse”, explicó el entrenador, que aún no dejó de trabajar en las formativas del club de Palermo y que antes había dirigido en la Tercera Divisional de Ascenso a Layva y en la Liga Universitaria, donde fue campeón de la Divisional “A” con Malvín.

Pero en medio del camino hubo un partido que marcó al plantel. El triunfo ante Tabaré en el Parque Batlle por 76 a 66 puso a Atenas en un lugar donde sus jugadores querían encontrarse y de ahí en más las Alas Negras solo perdieron un encuentro hasta conseguir el tan ansiado ascenso y el título de El Metro.

El equipo creció, se consolidó y marcó una pauta a la hora de salir a jugar: el goleo alto. Frydman explicó eso y remarcó que “queríamos levantar el ritmo ofensivo porque al no tener un interno extranjero definido, la idea era hacernos fuertes en los rebotes defensivos para salir rápido y tener posesiones cortas. Eso salió muy bien y nos llevó a tener grandes producciones ofensivas, pero por ahí hubo algunos partidos en los que sufrimos bastante en defensa también”.

El lunes por la noche, a falta de tres fechas para el final de la temporada, Atenas venció a Verdirrojo a domicilio en un durísimo partido en el Cerro y logró el objetivo: el título de El Metro y el regreso a la Liga Uruguaya de Básquetbol.

“No pensamos que se diera tan rápido por la paridad que hay con los rivales y por cómo se fueron dando las cosas, pero hace un par de fechas sabíamos que estaba ahí, que lo podíamos lograr, y finalmente lo conseguimos. Es una alegría muy grande porque trabajamos para esto y no hay mayor satisfacción que lograr las metas que te planteás”, contó Frydman, quien todavía no habló nada formal con los dirigentes, pero ya se imagina dirigiendo en la Liga, nada menos en el año del centenario ateniense el próximo 11 de agosto (fue fundado en 1918).

De la mano de un entrenador joven que apostó a las formativas de un club que mantuvo un proceso, Atenas logró el gran objetivo de regresar a la Liga y hoy todo un barrio está de fiesta. Palermo lo disfruta.

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