BÁSQUETBOL

Orgullo sanducero

Luciano Parodi hace soñar a Hebraica y Macabi. Con 21 años, el jugador “macabeo” es figura de la Liga Uruguaya, una promesa que se hizo realidad.

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Luciano Parodi charló con Ovación. Foto: Agustín Martínez

Hace tiempo que dejó de ser una promesa para convertirse en una realidad descollante del básquetbol uruguayo. Hebraica y Macabi apostó por Luciano Parodi cuando era un niño y hoy disfruta de un jugador "clase A". Con apenas 21 años ya cuenta con un título de Liga Uruguaya a cuestas y un futuro luminoso.

Cuando tenía 12 años fue descubierto en su Paysandú natal por un "cazador" de talentos "macabeo" y durante ese año viajó todos los fines de semana a Montevideo para entrenar y jugar en la categoría "mini" del club. Al año siguiente se vino a vivir a la capital junto a su familia.

"No me costó adaptarme a Montevideo, pero sí extrañás a los familiares que quedaron allá, a los abuelos y mi padre que vive en Paysandú", confesó el jugador a Ovación. Cada día se comunica con sus seres queridos en el norte y aprovecha las notas televisivas al término de los partidos para mandar los saludos correspondientes.

Todo se volvió vertiginoso en la vida del jugador. Casi sin darse cuenta debutó en el primer equipo de Macabi cuando tenía 15 años. El técnico Fernando "Hechicero" Cabrera le dio esa oportunidad. "A esa edad no te das cuenta que estás jugando en la Primera, te divertís. Obvio que tenés algunos nervios, pero no pensás tanto en la responsabilidad que puedas tener", reconoció.

Hebraica y Macabi creció institucional y deportivamente durante esos años. De jugar en Tercera división saltó al círculo de privilegio y nunca más se fue. En la versión 2011/2012 de la Liga Uruguaya el club alcanzó el preciado título de campeón. Para ese entonces "Nano", como lo llaman sus amigos, tenía 18 años y estaba "mucho más maduro".

"Había muchos referentes en ese equipo, como el "Panchi" (Barrera), (Joaquín) Izuibejeres, "Pica" Aguiar y eso me ayudó mucho a crecer y sentirme a gusto en el plantel. Por aquellos días el director técnico era Marcelo Signorelli, el hombre que actualmente lleva las riendas del equipo.

Los recuerdos de Parodi sobre aquella gesta están asociados a cosas buenas. "Fueron todos momentos de felicidad por el plantel, el cuerpo técnico, los jugadores. Lo más lindo son las horas después, cuando te das cuenta de lo que lograste y tu familia siente orgullo de vos".

El tiempo pasó y Luciano no es el mismo. Una vez finalizado el liceo dejó los estudios, una "materia pendiente" que tiene, para dedicarse en exclusividad al deporte. Afirma tener una "mentalidad más profesional" dentro y fuera de la cancha y en el juego estar más "confiado para saber cuando parar una pelota, tirar al aro o pasarla".

Su tiempo libre lo aprovecha para ver mucho básquetbol, sobre todo de la NBA, liga que tiene a sus grandes ídolos: el eterno Michael Jordan, "por su mentalidad ganadora" y el actual Stephen Curry de los Golden State Warriors. Eso sí, se cuida de la salidas, sobre todo en momentos donde el equipo se juega tanto en el torneo. Un "sacrificio" que demanda la alta competencia.

A nivel local, le gusta ver el juego de aquellos jugadores referentes en su posición: Martín Osimani, Bruno Fitipaldo y Gustavo Barrera.

Su padre le inculcó la pasión por el básquetbol: "Él jugaba en Paysandú y desde que tengo uso de razón, estoy con una pelota en la mano", recuerda. Aunque le sea difícil no pensar en lo que le apasiona, encontró en la lectura una forma de ingresar en otros mundos por fuera del deporte naranja.

Actualmente Hebraica y Macabi está igualado a Aguada en la serie de playoffs de cuartos de final de la Liga Uruguaya y las posibilidades de soñar con cosas grandes están intactas. Varias de las actuaciones de Luciano Parodi fueron elogiadas. El jugador suele robarse los aplausos de una hinchada que lo vio crecer y le brinda todo su cariño. "Ahora tuvimos un descanso de varios días, estamos entrenando duro, pero las horas previas al partido se viven con ansiedad y hay que estar concentrado al 100%. Es lindo tener actuaciones que la gente te felicita, pero lo tomo como algo para disfrutar, como una recompensa y no como una carga", explica.

Mientras el fotógrafo de Ovación lo hace posar, su compañero Hatila Passos lo bromea. "Quiero ser como vos", le retruca con picardía. La buena onda entre los jugadores es una de las claves del éxito "macabeo".

Si hablamos de futuro inmediato, Luciano Parodi piensa en avanzar a las próximas instancias de la Liga, pero si nos referimos a su futuro más lejano, "Nano" sueña con jugar en el exterior. En todas las posibilidades que maneja, siempre se imagina "jugando al básquetbol", como en su infancia "sanducera".

En 2014 debutó con la selección

El año 2014 fue especial para Luciano Parodi ya que debutó en la Selección Uruguaya mayor. Fue en el Sudamericano que se disputó en Venezuela, algo que lo tomó por sorpresa. “Fue inesperado, la verdad que me sorprendió quedar entre los 12 del plantel. Además tuve varios minutos en cancha que aproveché para aprender de los referentes”, afirmó. Allí tuvo su bautismo con el equipo principal celeste, tras haber realizado todas las divisiones formativas. A diferencia de lo que ocurre en un club, en la selección se viven momentos intensos en un período breve de tiempo. Sobre este asunto, Parodi reflexionó: “Es un grupo muy unido, con buenos jugadores y buenas personas. En poco tiempo tenés que generar un buen vínculo para lograr los objetivos que te trazás”. Para “Nano”, el básquetbol uruguayo es “pasional, aguerrido y de mucho contacto. Técnicamente, “se está mejorando año a año y la llegada de muy buenos extranjeros ayuda”.

Con signorelli se conocen bien

Marcelo Signorelli fue el entrenador de Hebraica Macabi campeón de la Liga Uruguaya 2011/2012, una gesta inolvidable para los “macabeos”. En la presente edición del torneo nacional más importante, Signorelli vuelve a estar al frente del equipo y las similitudes con la anterior campaña entusiasman a los hinchas. Luciano Parodi formaba parte del aquel equipo campeón. Sobre el director técnico, el jugador afirmó: “Nos conocimos el año que salimos campeones y es un entrenador excelente, que siempre se preocupa por el juego pero también por la salud de los jugadores. Con todo el equipo técnico nos sentimos muy bien, nos llevamos bárbaro”. Los días de Luciano transcurren entre las prácticas, el descanso y los amigos. “Volver a estudiar es algo que tengo pendiente, pero actualmente no puedo hacerlo”, afirmó. En Hebraica Macabi las instancias finales se viven con tranquilidad, clima que ayuda a la concentración del equipo en sus desafíos.

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