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Mundial de básquetbol: De 1967 a 2023

Uruguay y Argentina se postulan para albergar el torneo, pero ya hace 50 años hubo una organización binacional, afectada por la política

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El debut uruguayo en el Mundial de básquetbol en la ronda final del Cilindro Municipal ante Brasil. Foto: Archivo El País.

Valió la pena vibrar y exaltarse con este júbilo deportivo que de acuerdo a las estadísticas no se repetirá hasta dentro de 492 años en el Uruguay”, comentó El País el día de la inauguración del Mundial de básquet de 1967. Su predicción (en base a datos que seguramente se habrán manejado en aquellos días, aunque la cifra resulte curiosa) podría sin embargo caer, si se acepta la candidatura conjunta de uruguayos y argentinos para el Mundial de 2023, lanzada esta semana.

En realidad, ya aquel torneo, del cual se cumplirán en mayo 50 años, tuvo una organización binacional. Para la primera fase se designaron las ciudades de Salto, Mercedes y Bahía Blanca, con la ronda final en el Cilindro Municipal montevideano. Sin embargo, muy pocos días antes del comienzo del certamen hubo que cambiar la sede bahiense por el Palacio Peñarol, ya que el gobierno argentino (en aquel entonces una dictadura bajo el mando del general Onganía) no otorgó las visas de ingreso a los miembros de la delegación de la Unión Soviética. Lo que sí se jugó en Argentina, más precisamente en Córdoba, fue la ronda consuelo entre los equipos que no accedieron a la serie por el título.

La realización del hasta entonces quinto Mundial fue un premio y una responsabilidad para Uruguay, en aquellos días potencia continental del básquet y dueño de dos medallas de bronce olímpicas. Claro que el momento de auge ya estaba quedando atrás, lo cual se reflejó en los resultados: los celestes ganaron un solo partido, aunque ese triunfo fue impactante y tuvo peso en la definición del campeonato.

El Mundial se inauguró el 27 de mayo de 1967 con las series preliminares. Por la “A”, en el estadio del club Praga de Mercedes, jugaron Estados Unidos, Yugoslavia, Italia y México. Por la “B”, en el Palacio Peñarol, compitieron Argentina, Unión Soviética, Perú y Japón. Y por la “C”, en el estadio del club Universitario de Salto, se presentaron Brasil, Paraguay, Polonia y Puerto Rico.

Los clasificados fueron Estados Unidos, Yugoslavia, Argentina, Unión Soviética, Brasil y Polonia, que se unieron a Uruguay para disputar la ronda final, todos contra todos en once jornadas diarias en el Cilindro. El recinto, que había sido construido en 1956 para la Exposición Nacional de la Producción, fue adaptado como estadio con la colocación de tribunas. Y se convirtió en el mayor escenario del básquet nacional hasta su derrumbe en 2010.

El técnico celeste, Raúl Ballefín, convocó este plantel: Ramiro de León, Walter Márquez, Julio César Gómez, Víctor Hernández, Omar Arrestia, Oscar Moglia, Sergio Pisano, Washington Poyet, Manuel Gadea, Daniel Borroni, Juan Ceriani y Luis García.

El 1° de junio se abrió la instancia decisiva, con una ceremonia simple pero emotiva de acuerdo con las crónicas de la prensa. Todas las delegaciones desfilaron por la cancha del Cilindro, se entonó el Himno Nacional y se realizó un homenaje a James Naismith, inventor del básquet, con la colocación de su retrato. Estuvieron presentes el presidente de la República, Oscar Gestido, así como el titular de la FIBA, el brasileño Antonio Dos Reis Carneiro.

Pero, ante tanta emotividad del ambiente, la actuación celeste resultó una decepción, ya que perdió feo contra Brasil por 63 a 45. Después se sumaron otras caídas: ante Argentina por 79-75 y ante Estados Unidos por 88-53. El cuarto partido fue contra los soviéticos, uno de los principales aspirantes al título: se perdió 60 a 54 luego de una dura lucha.

La impresión era que Uruguay mejoraba a medida que se desarrollaba la competencia. Y lo confirmó ante Yugoslavia, el 10 de junio: ganó por 58 a 57, con una gran actuación. La mejor figura fue Borroni, en tanto Márquez resultó el goleador, con 35 puntos. Con ese resultado, los yugoslavos no solo perdieron la condición de invictos, sino que quedaron heridos para la última jornada, en la cual se decidiría el título.

Uruguay cerró su campaña con otra derrota, frente a Polonia por 72-62. El domingo 10 de junio, la Unión Soviética se quedó con el campeonato al superar a los yugoslavos por un neto 71-59. Según la prensa, fue justo ya que se trataba del mejor equipo. El orden final de clasificación fue el siguiente: URSS, Yugoslavia, Brasil, Estados Unidos, Polonia, Argentina, Uruguay, México, Italia, Perú, Japón, Puerto Rico y Paraguay.

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