BÁSQUETBOL

"No me reprocho haber dejado"

A los 14 años, Frugoni pintaba para crack y a los 36 se dedica a la docencia.

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Diego Frugoni. El exbasquetbolista pasó la tarde del domingo en Larre Borges, dirigiendo a las formativas de Bohemios. Foto: Ariel Colmegna

Cuando tenía cinco años empezó a jugar al básquetbol en Aurinegro (hoy desafiliado) porque su padre era el presidente.

Al pasar a quinto año en la escuela, se cambió al Colegio Sagrada Familia, y fue invitado por sus compañeros Mauro Mónico y Sebastián Torterolo a practicar a Aguada, "éramos un grupito que salíamos todos del colegio y nos íbamos para el club", contó Diego Frugoni.

Y así comenzó su carrera en los Mini del aguatero hasta llegar a jugar en primera, donde jugó con Mónico, su amigo de la infancia.

A la edad de la categoría infantiles, aproximadamente a los 14 años, ya jugaba una y hasta incluso dos categorías más grandes, es decir, se medía con jugadores hasta tres años mayores que él.

"Era muy bueno en lo físico y en la coordinación, eso me daba un plus con respecto a los compañeros de mi edad", expresó Frugoni.

Participó en dos torneos internacionales con la selección uruguaya, uno con su generación y otro con la generación más grande, formada por Adrián Bertolini, Pablo Viera y Pablo Morales, entre otros, jugadores que hoy día siguen vigentes en el profesionalismo.

"En ese torneo me di cuenta que yo era un jugador importante en la selección uruguaya, era el goleador de Uruguay, además nos fue muy bien", declaró. Uruguay culminó ese campeonato sudamericano en tercer lugar. El torneo fue ganado por Argentina que contaba con Leo Gutiérrez y Andrés Nocioni.

A raíz de ese Sudamericano fue invitado para el "Hoop Summit", un partido de básquetbol organizado por la firma Nike en donde se enfrentan los mejores jugadores junior de Estados Unidos y los mejores del resto del mundo. Frugoni fue el único uruguayo en la historia en participar de ese evento. Fue en el año 1997, cuando apenas tenía 17 años.

El torneo era sub 20, por lo que la diferencia física se notaba mucho. "El nivel era impresionante, algo que nunca más vi, pero me sentía como un niño adentro de la cancha, quizá me hubiese gustado ir cuando tenía 18 o 19". En ese evento participaron Elton Brand y Larry Hughes, entre otros, y fue invitado Dirk Nowitzki (estrella de los Dallas Mavericks), pero no pudo asistir.

También habían ojeadores de todo el mundo, y agentes que trabajan para la NBA, que buscaban talentos.

Después de ese evento, el Fuenlabrada, un equipo de primera división del básquetbol español, pero era menor de edad, y temas legales le impidieron firmar un contrato, "si era mayor de edad me hubiese ido, era un proyecto deportivo único para mí", aseguró.

Dos años más tarde lo volvieron a contactar, con la intención de que se fuera definitivamente pero, unas diferencias en la propuesta hicieron que no aceptara, y que comenzara a plantearse un futuro afuera de las canchas. "Empecé a buscar un Plan B porque el Plan A no estaba funcionando, dejé de jugar en plena crisis (2002) y necesitaba trabajar porque ya convivía con mi esposa actual".

Y así fue, comenzó a estudiar Educación Física en el ISEF, y se recibió.

Hoy, a los 36 años, Diego Frugoni tiene cuatro trabajos. Es adscripto en el Colegio San Pablo, profesor de básquetbol en el Juan XXIII, entrenador de Formativas en el Club Bohemios y director técnico del primer equipo de Capitol, que está disputando el Metropolitano. "No me reprocho haber dejado de jugar porque hago y vivo de lo que me gusta, y eso es gratificante. Me siento feliz con la vida que tengo", aseguró".

"Tengo vocación por la docencia, me gusta enseñar y transmitir, es el eje que une todos mis trabajos". Poder vivir de su vocación no tiene precio, y lo disfruta mucho.

También comentó su sueño en su profesión, que es dirigir un equipo de Liga. Es joven, queda mucho por recorrer.

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