CRISIS SANITARIA

Ingenio, compromiso y amor: la receta del básquetbol para mantener a las formativas

Los clubes no se olvidan de los juveniles y en épocas de aislamiento social, buscan la mejor manera para continuar con sus proyectos.

El gimnasio Oscar Magurno del Club Atlético Welcome. Foto: Leonardo Mainé.
El gimnasio Oscar Magurno del Club Atlético Welcome. Foto: Leonardo Mainé.

Clases por Zoom, rutinas por WhatsApp, boletines informativos, charlas con referentes. Algunos con más intensidad y otros con menos, pero el objetivo de los clubes de básquetbol es estar al lado del deportista y no abandonarlo, sobre todo si de formativas se trata.

El 13 de marzo, el Gobierno recomendó cuarentena voluntaria y aislamiento social debido a la confirmación de los primeros casos de coronavirus en el Uruguay y automáticamente el deporte acató suspendiendo todas sus actividades.

En el torneo de formativas de la Federación Uruguaya de BasketBall (FUBB) apenas se había disputado una fecha de la temporada 2020 y a partir de ese momento en el que la incertidumbre se adueñó de todos, los clubes comenzaron a actuar de diferentes maneras para hacerle frente a una situación totalmente inédita para el mundo.

Sin manuales ni libretos, cada institución empezó a transitar el día a día junto a cientos de niños y jóvenes que forman parte de los planteles de las categorías formativas, esa fuente de alimentación que con el paso del tiempo y sobre todo, el trabajo, podrá nutrir a la Primera División.

En diciembre de 2019, Ignacio López asumió como presidente de Welcome, un club que luego de haber llegado a cuartos de final de la Liga Uruguaya de Básquetbol 2017-2018 con Esteban Batista como estandarte, se vino abajo deportiva e institucionalmente, pero que de a poco intentar resurgir y la nueva directiva asumió que el proyecto de formativas debía encararse de manera seria y responsable: “Se formó una subcomisión específica con cuatro integrantes y con el total apoyo del resto de la directiva. Hicimos una reunión con los padres en enero y en los primeros días de enero comenzamos los entrenamientos porque queríamos que las formativas tuvieran un método organizado, coordinado y ordenado dentro de la estructura del club. Se buscó hacer las cosas de manera más profesional incentivando el acercamiento de chicos y también sus padres”, le contó López a Ovación.

El proyecto se puso en marcha, los planteles hicieron la pretemporada y comenzaron el primer fin de semana de marzo a jugar, pero al siguiente se detuvo la actividad.

“Hicimos un gran esfuerzo para no cortar el vínculo laboral con los entrenadores y preparadores físicos de las categorías formativas y durante el aislamiento social buscamos la manera de estar cerca de los chicos y también de sus padres. Implementamos diferentes maneras para coordinar actividades como entrenamientos mediante Zoom y contactos permanentes vía WhatsApp enviando distintas consignas para que los chiquilines puedan sobrellevar estos tiempos de cuarentena”, explicó el presidente de la “W”, club que tiene unos 90 gurises en formativas.

En Trouville el coronavirus pegó fuerte ya que la enfermedad se llevó la vida del presidente Álvaro Rodríguez. A pesar de ese trago amargo, el club no dejó de lado a los juveniles y más allá de que los métodos de entrenamiento a distancia no se implementaron de inmediato, hoy ya son una constante.

Club Trouville. Foto: Francisco Flores.
En Trouville acercaron flores el día del fallecimiento del presidente Rodríguez. Foto: Francisco Flores.

Pablo Morales, coordinador de formativas del rojo de Pocitos, habló con Ovación y contó que “en las categorías más grandes los entrenamientos están enfocados a lo físico porque son más demandantes en ese sentido, pero en las más chicas, apostamos a trabajos enfocados en la técnica individual, pique, tiro y todo lo que se pueda hacer en espacios reducidos para no perder el ritmo”.

Las plataformas que usa Trouville no difieren de las del resto: clases por Zoom y envío de rutinas por WhatsApp. “Además de eso la idea en las próximas semanas es armar una especie de boletín informativo online con links a diferentes trabajos físicos para que los jugadores hagan en sus hogares”, agregó.

En esa línea también está Welcome ya que según contó Ignacio López se enviará a los socios ese servicio: “Está destinado a jugadores del club pero también a los socios como manera de retribuirles el apoyo. Si bien en esta situación especial bonificamos la cuota, algunos no pueden pagarla, otros aceptaron ese descuento y varios han apoyado pagando el total de la mensualidad y por eso estamos muy agradecidos”.

El gimnasio del Club Biguá de Villa Biarritz. Foto: Archivo El País.
El gimnasio del Club Biguá de Villa Biarritz. Foto: Archivo El País.

Además de mantener la cabeza en entrenamientos y trabajos físicos, el rojo de Pocitos también optó por charlas con referentes del básquetbol uruguayo y el viernes se hizo la primera con Bruno Fitipaldo: “Queremos darle algo diferente a los chiquilines para que se mantengan motivados. La idea es mechar un jugador por semana para que no pierdan el entusiasmo”, dijo el coordinador de formativas de Trouville, institución que reúne a cerca de 200 jugadores en sus categorías formativas.

Las charlas con referentes también se implementaron en Biguá y en Villa Biarritz se apostó a jugadores formados e identificados con el club. “La primera se hizo con Martín Osimani y la semana que viene será con Santiago Vidal. La idea es sumar a Mathías Calfani y Leandro García Morales en próximas semanas”, le contó a Ovación Alejandro Gaba, entrenador de las formativas del “Pato” con más de 45 años en el club.

OBRAS

Se aprovecha el tiempo para hacer reformas o mejoras

Mientras los clubes tienen sus puertas cerradas debido a las medidas que se adoptó desde el Gobierno para luchar contra la expansión del coronavirus en Uruguay, muchas instituciones aprovechan para hacer reformas o mejoras en sus instalaciones ya no que no tienen el flujo de personas que habitualmente presentan. En Malvín se están mejorando lugares comunes y gimnasios, en Welcome se cambiaron las luces de la cancha a la tecnología LED, se pintaron varias zonas del club y se hicieron arreglos en vestuarios y pasillos, mientras que en Biguá continúan las obras del Plan Maestro que se viene desarrollando desde hace ya varios años en Villa Biarritz

Acerca de la metodología de trabajo, Gaba remarcó que “en los primeros días de aislamiento social y cuarentena voluntaria hicimos videos para que los jugadores de diferentes categorías entrenaran en sus respectivas casas. Ahí se apostó a la motricidad, el dribling, el pase y la técnica de tiro para quienes tienen aro porque detectamos que más del 50% de nuestros jugadores lo tienen y eso es importante. Luego sí implementamos reuniones por Zoom con padres y niños teniendo el asesoramiento de preparadores físicos, psicólogos y nutricionistas para darle tips a los padres y deportistas de cómo ir afrontando esta situación y cómo trabajar lejos del gimnasio”.

En Biguá, que reúne a más de 160 chicos en formativas, hay entrenamientos físicos cuatro veces por semana con una duración de una hora aproximadamente y antes de cada sesión, se hace un trabajo técnico que es diferente para cada categoría formativa del club.

Por otra parte, en Villa Biarritz también formaron parte de diferentes movidas solidarias con recolección de alimentos no perecederos y ropa para colaborar con diferentes organizaciones sociales en épocas complicadas. En esa misma línea también estuvo Welcome juntando alimentos para canastas junto a Basquetbolistas Uruguayos Asociados.

Club Malvín. Foto: Leonardo Mainé.
El Club Malvín está cerrado y funciona con un mínimo de empleados. Foto: Leonardo Mainé.

En Malvín, otra de las instituciones de referencia en formación de jugadores de básquetbol con más de 300 gurises, el club no paró de trabajar desde la llegada del coronavirus a Uruguay. “Desde que se recomendó la cuarentena y el aislamiento social, empezamos con rutinas físicas por Zoom de lunes a sábados con entrenamientos específicos para cada categoría”, le contó a Ovación Horacio “Chato” Martínez, exjugador y actual entrenador de varios planteles del “playero”.

Si bien era todo algo nuevo, la cosa cambió con el paso de los días en Malvín: “Cuando vimos que el tema iba para largo, a la parte física agregamos a través de la plataforma Zoom dos o tres sesiones semanales de trabajos técnicos que implementaron en las últimas dos semanas de abril y ahora a partir de la que viene rediseñaremos porque por ahora no podemos volver a la cancha”.

Otro aspecto interesante que aplicó Malvín fue enviarle a los jugadores links con videos y partidos para hacer preguntas al otro día y hubo buena recepción. “Los gurises se enganchan, vemos que tenemos un ida y vuelta interesante y no lo podemos perder. Hay compromiso y ganas de salir adelante. Por ahí se nos complica un poco con el tema de los horarios porque muchos tienen sus tareas curriculares de la escuela, colegio o liceo, pero la vamos llevando con el apoyo de todos los protagonistas”, explicó el “Chato”.

APOYO

Hay colaboración de los psicólogos deportivos

El aspecto psicológico juega un papel clave en épocas de aislamiento social y cuarentena voluntaria y es por eso que muchos clubes apuestan al trabajo de profesionales para tener un apoyo. En Malvín cuentan con Jesús Chalela como psicólogo del club y es quien está dando una mano a la hora de consultas de jugadores o padres. En esa misma línea trabaja Biguá con un psicólogo deportivo para detectar si hay algún problema con algún jugador de formativas y poder ayudarlo a sobrellevar estos tiempos lejos de sus amigos y el club. En Welcome es más a pulmón y el club trabaja con Juan Pablo Cibils y Pablo Fernández colaborando de manera voluntaria con la institución para asistir a jugadores y familiares.

Todos preguntan cuándo es la fecha de regreso al club, consultan qué se sabe, qué se dice y cuándo podrán reencontrares en la cancha con sus amigos y compañeros, pero por ahora, nadie tiene esa respuesta y no quedará otra opción que seguir esperando, pero sin dejar de entrenar desde casa.

La incertidumbre es grande y cada institución hace lo que puede para mantener con vida su proyecto de divisiones formativas porque saben todo lo que eso significa para el club. Por eso, en tiempos de cuarentena y aislamiento social, la clave pasa por el ingenio, el compromiso y el amor al básquetbol.

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