GOLEADOR Y CAMPEÓN

La impactante carrera de Moglia, el Oscar del básquet uruguayo

Es el primer jugador uruguayo que integra el Salón de la Fama de la FIBA

Oscar Moglia
La potencia de Óscar Moglia en acción, ya en su última etapa como jugador, a comienzos de la década de 1970.

"Era un monstruo. Le hacía 40 a Brasil, 40 a Argentina y llegaba al vestuario caliente porque no les había hecho más. Fue un ganador nato y el único jugador que por él solo era capaz de llenar una cancha”.

Así recordaba a Óscar Moglia otro grande del básquet uruguayo, Washington Poyet, en una entrevista con El País en 2005. Considerado por muchos como el mejor basquetbolista uruguayo de todos los tiempos, Moglia recibe ahora una nueva distinción internacional: la FIBA lo seleccionó para integrar el Salón de la Fama de este deporte como parte de La Clase 2021.

El anuncio oficial se realizará mañana. Se trata del primer jugador uruguayo que alcanza ese galardón, que ya logró Mario Hoppenhaym como árbitro.

Moglia fue un basquetbolista completo, que dominaba todos los secretos de la técnica, era potente y goleador y sobre todo, tenía un permanente espíritu ganador. Se identificó con los colores de Welcome, que defendió entre 1950 y 1972, aunque tuvo un breve pasaje por Hebraica Macabi.

Llegó a primera con apenas 15 años, luego de practicar fútbol en otro club del barrio, Mar de Fondo. Había hecho también voleibol, pero pronto el básquet lo atrapó y lo convirtió en figura.

Conquistó cinco títulos federales con la W y fue ocho veces goleador del torneo. 
Es el mayor goleador histórico de la FUBB, con 11.374 puntos. Y eso que en su época no existían los tres puntos...

Debutó a los 18 años con la Celeste, en el Sudamericano de Montevideo 1953, y se coronó campeón. Repitió en el certamen de Cúcuta, en 1955. Y fue goleador de tres Sudamericanos.

Además, integró el equipo uruguayo que logró la medalla de bronce olímpica en los Juegos de Melbourne 1956, detrás de las potencias Estados Unidos y Unión Soviética. Y fue el goleador del torneo con 182 tantos, pese a no jugar uno de los partidos.

Además, fue el goleador del Mundial de Río de Janeiro 1954.

Luego de su retiro fue técnico de Welcome, Atenas, Tabaré y Capurro, así como periodista radial y escrito. Entre otros medios, trabajó para El País y su vespertino Mundocolor.

Nacido en Montevideo, falleció en 1989, con apenas 54 años. Su hijo Óscar, "Osky", fue internacional uruguayo con gran destaque. Y su nieto Santiago juega hoy en Nacional.
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