URUGUAYO

"Ganar es lo único que me mueve"

Santiago Vidal afronta el gran desafío de jugar en España tras su paso por Argentina.

Santiago Vidal en Biguá, club con el que conquistó la LUB 2008-2009 y el Sudamericano de Clubes en 2008. Foto: Francisco Flores
Santiago Vidal en Biguá, club con el que conquistó la LUB 2008-2009 y el Sudamericano de Clubes en 2008. Foto: Francisco Flores

De chico era un apasionado del fútbol. Lo jugaba en su casa con sus hermanos, en el colegio, en el club y hasta tuvo posibilidades de fichar con Nacional en formativas, pero apareció el básquetbol en su camino y todo cambió.

Santiago Vidal (29) disfrutó muchos años de su niñez y adolescencia en Biguá, donde practicó una gran cantidad de deportes, pero la naranja lo catapultó al profesionalismo.

“A mí siempre me gustó el fútbol. Jugué al baby, en la Liga Universitaria y tuve un sondeo de Nacional y River Plate. Era el deporte que más me gustaba por lejos. Empecé a ir a Biguá para aprender natación, pero ahí hacía tenis, fútbol, básquetbol, de todo. Un día me vieron en la escuelita de preminis, me invitaron y arranqué a hacer básquetbol al mismo tiempo que el fútbol. Ahí tenía ocho años y recuerdo que entraba a la cancha de básquetbol con las rodillas todas embarradas porque venía de jugar al fútbol”, le contó el “Pepo” a Ovación.

Fue creciendo y el deporte comenzaba a cobrar cada vez más fuerza en la vida de Santiago Vidal hasta que un día, cuando tenía 14 años, llegó algo inesperado mientras se desempeñaba como enganche. “Me invitaron a jugar al fútbol en serio en Nacional y mis padres no me dejaron. Dijeron que tenía que seguir estudiando y empezar a entrenar implicaba dejar los estudios. No querían que eso pasara. Tampoco les convenció el ambiente del fútbol y quedó todo por ahí”.

Los años fueron pasando, el “Pepo” empezó a hacer muchos amigos en Biguá, pero a los 15 dejó el básquetbol por el fútbol de la Liga Universitaria, ya que jugaba en Old Ivy. Un año después volvió a tomar contacto con la naranja y de a poco le empezó a agarrar ese gustito que se iba a transformar en una verdadera pasión que hasta hoy se mantiene intacta y que crece todos los días.

Siendo juvenil de Biguá le tocaba entrenar con el plantel principal, pero paralelamente el fútbol seguía ocupando un lugar importante en su vida. Un sábado de mañana en Villa Biarritz y tras la práctica de la Primera División del “Pato”, Néstor García, quien estaba al mando del equipo en ese entonces, tenía que definir la lista de 12 jugadores que iban a viajar el lunes al Sudamericano de Clubes de Ecuador. Vidal apenas tenía un partido con el primer equipo y el “Che” lo incluyó entre los viajeros. “Me nombra para ir al torneo y todos felicitándome, diciéndome ‘pa, que bien Pepo’, ‘vamo arriba’... Y yo el domingo de tarde tenía partido de la Liga con Old Ivy. Internamente decía: ¿qué hago? Mis hermanos me estaban puteando en colores, porque sabían que yo iba a ir a jugar al fútbol. Llegó el domingo, agarré los zapatos y me fui a jugar. Empatamos 3-3 con Peñarol, jugué todo el partido. Mis hermanos me decían ‘sos un tarado, estás loco’, pero era lo que yo quería hacer. El lunes viajé a Ecuador, salimos campeones del Sudamericano, volví y ahí dejé el fútbol. Seguí con el básquetbol”.

Y la naranja se apoderó del “Pepo”. Desde su gran aparición con el “Pato” de Villa Biarritz, nunca más dejó de jugar. Pasó por Larrañaga, Nacional, Larre Borges, Tabaré, Aguada y Trouville, hasta que llegó la hora de partir al extranjero.

Luego de haber obtenido el título de Liga Uruguaya con Biguá en 2008-2009, el Campeonato Sudamericano de Clubes con el “Pato” en 2008 y el Torneo Metropolitano con Tabaré en 2011, en junio de 2016 se fue a Argentina para firmar su contrato con Regatas de Corrientes.

En Argentina.

“Era mi primera salida al exterior y me costó un poco la adaptación. Yo me había casado hacía poco y me fui con mi esposa a vivir a Corrientes. Tomamos esa decisión y la verdad que fue mejor de lo que pensábamos”, contó.

En su primera temporada en Regatas, el equipo llegó a las finales luego de vencer en la serie a San Martín, en el clásico correntino, para luego enfrentar a San Lorenzo, que se terminó consagrando campeón.

“Si bien me costó la adaptación, mis compañeros me ayudaron mucho y en los últimos meses pude mostrar mi mejor nivel. Llegamos a las finales que era algo impensado porque el club no se había armado. Me costó imponer mi juego. Pero empecé con perfil bajo viendo qué era lo que necesitaba el equipo para no molestar ni llamar mucho la atención. Era todo un desafío que día a día crecía, que estaba lleno de frustraciones también porque yo si pierdo un partido de noche no puedo dormir. Mi mujer me dice que voy a quedar loco, pero soy así, soy muy competitivo y ganar es lo único que me mueve desde que hago deporte. Yo te quiero ganar siempre, ya sea un truco, un partido de básquetbol, lo que sea. Pero en Regatas el entrenador me ayudó un montón, los compañeros también y jugar con tipos de la categoría profesional de Paolo Quinteros lo puedo asimilar al hecho de haber jugado con Leandro García Morales. Son dos cracks. Yo me considero muy bueno potenciando a los demás y es una de mis principales características. Si Paolo se sentía bien, el equipo ganaba en calidad, entonces haberme ganado su confianza fue algo fundamental para mí”.

Como corolario de su paso por Corrientes, tras haber jugado las finales de la Liga Nacional Argentina en la temporada 2016-2017, el equipo logró la clasificación a la Liga de las Américas y llegó al Final Four en un hecho histórico para Regatas.

Dos años y chau.

Santiago Vidal jugó dos temporadas muy buenas en Trouville y cuando le quisieron renovar dijo que no. Lo mismo pasó luego de dos períodos en Regatas de Corrientes. “Es como que sentía que ya había dado todo. Yo me involucro mucho en cada club al que voy y espero que ahora en España me pase lo mismo. Hago un esfuerzo enorme y todos los que me conocen saben que estoy muy pendiente y como que se me va la vida en ese lugar. No es que voy a chivear, quiero que el club funcione bien, que el equipo sea competitivo y apuntar siempre a lo máximo. Todo eso genera un desgaste y cuando siento que ya está, es muy difícil que me puedan convencer para quedarme. Voy a un club, siento que tengo la obligación de superar los objetivos, me pongo mucha presión y después es como que me vacío y tengo que cambiar porque ya cumplí un ciclo en ese lugar”.

A Europa.

En los primeros días de agosto el “Pepo” Vidal solucionó su futuro: llegó a un acuerdo con Río Ourense de España, equipo que milita en la LEB Oro, la Segunda División de ese país. “Fue una situación complicada porque no aparecían las ofertas, mi esposa estaba embarazada y teníamos que combinar varias cosas. Por suerte apareció esta oportunidad y ahora la quiero aprovechar con todo. Es otro enorme desafío que va a implicar un salto de calidad en mi carrera y está en mí aprovecharlo”, dijo.

Hoy ya es padre y asume el gran desafío de su primera experiencia en el básquetbol europeo: “Entrar a este mercado es algo muy difícil para un uruguayo pero una vez que lo lográs, está en vos seguir superándote y ese es mi gran objetivo: crecer como jugador”.

En España
Sus números
Santiago Vidal en el Río Ourense Termal de España

“Pepo” Vidal lleva disputados cuatro partidos con la camiseta número 1 del Río Ourense Termal con un promedio de 25 minutos, 6,8 puntos, 3,8 rebotes y 4,5 asistencias por encuentro. El viernes, su equipo venció a TAU Castelló por 85 a 80 y consiguió el tercer triunfo en cinco juegos en lo que va de esta temporada de la LEB Oro de España, pero el uruguayo no fue de la partida.

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