BasquetBOL

Con la fuerza de La Unión

Demian Álvarez es el conductor del mejor año de Larre Borges, el equipo sorpresa.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Destacado. Demian Álvarez hizo una gran temporada. Foto: Ariel Colmegna

El solo hecho de estar peleando en los playoffs de cuartos de final de la Liga Uruguaya y el haberse metido entre los ocho mejores equipos de la temporada, significa para Larre Borges vivir la mejor temporada de su historia. Por estos días y a horas del tercer partido frente a Atenas, el entusiasmo se apodera del club de La Unión, que humildemente y sin muchas ostentaciones, se fue ganando su espacio.

"Muchos hinchas y allegados al club me comentaban que llegar a jugar al Palacio Peñarol playoffs ya era un sueño en sí mismo y a veces uno no se da cuenta lo que significa estar en estas instancias para los clubes. Cuando le ganamos a Bohemios en los octavos vi a gente llorando. Eso te pone contento, te da fuerza. Siempre vinimos de atrás y lo tenemos claro. Es un equipo trabajador y humilde que quiere llegar". Las palabras son de Demian Álvarez, una de las figuras preponderantes del equipo y una inversión del club que ha dado sus frutos.

Cuando Ovación consultó a distintos expertos del básquetbol la semana pasada, sobre la presente temporada, figuras como Víctor Berardi, "Yayo" González, Javier Espíndola y Carlos Peinado, coincidieron en que Demian era una de las figuras de la Liga Uruguaya. Destacaron la influencia del jugador en un plantel corto.

"Por donde vienen esas opiniones, de gente que sabe mucho y son reconocidos, es más que un orgullo. Uno entrena para que las cosas salgan bien y que lo reconozcan. Si Larre Borges está donde está hoy es por su cuerpo técnico, por los dirigentes que han hecho el esfuerzo y por el plantel, donde somos uno", afirma el jugador en la cancha del "larre", donde se llevó a cabo la entrevista. Al momento de salir a hacer las fotos afuera, varios autos y personas que pasaban por allí saludaron a Álvarez, termómetro de lo que se siente en el barrio.

Demian Álvarez tiene 30 años, nació en Mercedes, Soriano y pasó por una decena de equipos de la capital y el interior. De chico jugó en Praga, de su departamento natal, en donde llegó a Primera y también defendió a Independiente de Mercedes, equipo donde se dio a conocer en un torneo regional al ser visto por Unión Atlética que decidió ficharle. "Tenía 18 años, mi madre quería que estudiara y yo le dije no, mamá, quiero vivir del básquetbol. Hice un bolsito y me vine a Montevideo".

El equipo en el que más tiempo permaneció fue Hebraica Macabi, donde estuvo tres años. Luego pasó por Sayago, Nacional de Fray Bentos, Defensor Sporting, Tabaré, Welcome, Cader y Goes, entre otros. "Las circunstancias me llevaron a rodar por muchos equipos. Sería lindo identificarte con un club y ganar cosas en él, pero hoy eso es mucho más difícil", reflexionó.

Ahora disfruta de un presente en un club sacrificado, con menos recursos económicos que otros conjuntos de la Liga y que sin embargo busca sorprender.

"Apostamos a estar entre los ocho. Fue un cuesta arriba tremendo. En el Reclasificatorio cambiamos el chip y ganamos la mayor cantidad de partidos y aflojamos un poco, nos dimos un descanso que nos potenció y nos dio confianza. El playoffs con Bohemios nos desgastó. Íbamos perdiendo 2 a 0 y ya todos nos daban por muertos. El jugar sin mañana a nosotros nos favoreció", recuerda Álvarez.

Frente a Atenas puede ocurrir cualquier cosa. Las "alas negras" terminaron primero en la clasificación y tienen todo para llevarse la serie, pero el "larre" se demostró que la Primera le sienta bien.

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