Horacio Muratore

"Si fuera por calidad, siempre deberíamos ser campeones"

En 1992, Horacio Muratore llegó a Montevideo para explicar a Slinger (presidente de la FUBB y miembro de FIBA) su ambicioso proyecto para Argentina. Dos décadas después, volvió como titular de FIBA y promotor de la generación dorada albiceleste, para festejar el centenario de la FUBB.

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Horacio Muratore. “La FIBA está viviendo una profunda etapa de cambios”, confesó. Foto: Ariel Colmegna

—¿Qué implica para FIBA el centenario de la FUBB?

—Era muy importante acompañar a una federación que hizo todo lo que tenía que hacer a través de los años, con las características propias de un país de pocos habitantes, pero con un amor al deporte y al básquetbol en particular que a nosotros nos entusiasma mucho. Lamentablemente no vinimos todos los que queríamos, porque FIBA vive etapas de cambios.

—Uruguay significa algo importante para usted, ¿verdad?

—Es como mi casa. Hay lazos muy fuertes: lo primero que hice en diciembre 1992, cuando me eligieron presidente de la Confederación Argentina, fue venir a ver a los hermanos uruguayos. Pedimos una reunión con Federico Slinger, y empezamos a trabajar por el futuro y para colaborar entre los dos. Nosotros pasábamos por un momento difícil, teníamos una convocatoria de acreedores, nos habían pedido la quiebra por el Mundial de 1990 y, al mismo tiempo, debíamos desarrollar un programa deportivo. Nos fue bien; comenzando de cero, cumplimos las dos cosas.

—Usted siempre destacó el valor del básquetbol ripolatense.

—Porque sin dudas lo tiene. Si fuera por la calidad técnica y ambición, deberíamos ser siempre campeones con Uruguay y Argentina, pero sucede que cuando tenemos un buen base falta un pívot, ¿no?. Lamentablemente para nuestros intereses, los países europeos progresan más que los sudamericanos por el apoyo de los gobiernos. Hay algo claro: el crecimiento no se consigue solo.

—Y quiere ganar siempre.

—Es así, por suerte. Hay que aprovechar eso, y evitar que se transforme en una carga. La última generación produjo en Argentina tanto fanatismo, que a mucha gente le está costando entender que hay un proceso. Estoy tranquilo, porque se hace buen desarrollo, buena capacitación de árbitros y de técnicos, hay buena competencia y a la larga se van a ver los resultados. Le voy a contar algo: cuando estoy acá, me siento como en mi Tucumán natal, porque los hinchas estamos abajo del tablero rezongando a los árbitros, porque veo esa locura de querer ganar siempre. El éxito llega con un trabajo medido y atacado desde todos los sectores. Repatriar a los jugadores que sea necesario, poner a más chicos en las universidades de EE.UU.

—¿Es importante eso?

—Sí, siempre y cuando no queden en el olvido allá. Si pueden entrar en la NBA, sería fantástico; sino que retornen a la actividad en Uruguay, como pasó con Osimani y García Morales.

—¿Cuáles son los cambios que se vienen en FIBA?

—En 2010 los objetivos eran terminar de construir la casa del básquetbol, que se concretó hace ya dos años, en Mies (Suiza). Los otros tres objetivos: la nueva modalidad 3x3, la nueva modalidad de clasificación para Juegos Olímpicos y Mundiales, y el nuevo sistema de gobernanza, que se realizarán entre 2014-2019.

—¿Cómo será el nuevo sistema de clasificación?

—Se debe aprobar en junio. La intención es no disputar más torneos clasificatorios para Mundiales y Olímpicos cada dos años y durante 15 días continuados, sino, entre noviembre de 2017 y 2019, en seis ventanas FIBA, algo así como las fechas FIFA de fútbol. Esto implica que las selecciones jugarán un partido de local y otro de visitante en cada una de esas ventanas (noviembre 2017, febrero, junio, setiembre, noviembre 2018 y febrero 2019). En la actualidad, de las 42 federaciones, en América no hay más de tres o cuatro con capacidad para organizar torneos de gran envergadura. Ahora todos, por ejemplo Uruguay, podrá jugar seis veces de local (con Argentina, Brasil, Estados Unidos, Puerto Rico, entre otros) en el período de clasificación. Además, estamos con un montón de implementaciones. Y vamos a elegir a 30 federaciones para que los visiten expertos técnicos y administrativos para brindar herramientas para que crezcan las instituciones.

—¿Uruguay será una?

—Sí.

CRECIMIENTO.

De Uruguay al Mundo.

"Un día de 1994 llegó (el técnico Guillermo) Vecchio, y me dijo que no nos podíamos preparar con dos partidos en Uruguay y dos en Argentina. Hay que ubicarse en la realidad de 20 años atrás, para entenderlo. Había cuatro y me pidió 10 partidos. Le hice 14 internacionales, más cuatro con Uruguay. No sé cómo hicimos, pero jugamos en España, Grecia, San Petersburgo, Canadá y disputamos el Mundial", recordó Muratore.

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