BÁsquetbol

La Federación de Básquetbol celebra su centenario

Son 100 años cargados de éxitos que marcaron épocas.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Uruguay campeón. Carlos Peinado en el lugar más alto del podio en el Cilindro, en 1981.

Las instituciones las hacen las personas, dicen, y si estas cumplen 100 años, significa que fueron miles los que estuvieron vinculados a ella, para construirla, mantenerla, honrarla y hacerla crecer.

Hoy 19 de marzo es un día especial: la Federación Uruguaya de Básquetbol (FUBB) celebra sus 100 años de historia, de una historia plagada de gloria, títulos, leyendas, jugadores inolvidables, destacados dirigentes y héroes anónimos.

El amanecer del siglo XX en el Uruguay trajo muchas novedades al país, que se metió de lleno a vivir la nueva era con intensidad en lo político, social, comercial, cultural y también en lo deportivo.

Fue en el gimnasio de la Asociación Cristiana de Jóvenes, ubicado en aquella época detrás del viejo Templo Inglés, en la rambla montevideana, donde el básquetbol comenzó a "picar" en Uruguay. Era el año 1912 y el profesor de gimnasia Jess T. Hopkins, estadounidense él, llegó con la misión de introducir distintos deportes procedentes del norte del planeta.

El básquetbol había llegado para quedarse y tres años después, en 1915, se formalizó en una institución, con sus reglamentos, estatutos y autoridades. Fueron tres los clubes que participaron del acto fundacional de la FUBB: la ACJ, el Uruguay Basketball Club y Sporting. Federico Crocker fue nombrado como su primer presidente.

En noviembre, 100 años atrás, se disputó el primer torneo nacional, en el que participaron los clubes fundadores y Plaza de Deportes número 3 y Montevideo. La ACJ fue el primer campeón.

Como una bola de nieve, aquel deporte de las grandes ciudades estadounidenses fue calando en el ADN oriental, hasta convertirse en la segunda pasión deportiva más grande, por detrás del fútbol.

Esa mística se gestó en base a los clubes del barrio, que competían sin treguas con sus vecinos para ser los mejores y también con una selección nacional que salió a comerse el continente sudamericano.

Uruguay organizó el primer torneo Sudamericano en 1930, donde se colgó la primera medalla de su historia. Dos años después, en 1932, también fue el gran campeón. A nivel continental triunfó en 11 oportunidades, las últimas dos en los años 1995 y 1997, bajo la dirección técnica de Víctor Hugo Berardi.

Teniendo en cuenta el tamaño de Uruguay, su cosecha es formidable. En la tabla histórica está por debajo de Brasil, que tiene 18 títulos y Argentina con 13, dos potencias del deporte.

Las medallas de plata y bronce también se cuentan de a decenas, engrosando una historia inigualable.

A nivel mundial, los celestes empezaron a llamar la atención de todos en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936, donde obtuvieron un sexto puesto. En Helsinki 1952 llegó la medalla de bronce, detrás de EE.UU. y URSS, y en Melbourne 1956, otro tercer lugar. En ambas competencias, dos jugadores charrúas fueron los goleadores: primero Adesio Lombardo y luego Oscar Moglia. Distinción que repetiría "Tato" López, casi 30 años después, en Los Ángeles 1984.

Aunque los mundiales le fueron esquivos, dicen que en el del año 1950, que se organizó en Argentina, Uruguay tenía todo para ser campeón, pero la conflictividad política entre los países, obligó a la selección a renunciar a participar. En 1967, la FUBB organizó una cita mundialista en el Cilindro. En los Juegos Olímpicos de 1984, Uruguay, obtuvo el sexto lugar y en 2007, fue bronce en los Panamericanos, su última gran actuación.

Vivencias.

Algunas anécdotas compartidas a Ovación por la gloria Raúl Ebers Mera, jugador que formó parte del tercer puesto en Melbourne 1956, evocan el sentir de esta historia. "Cuando empezamos a jugar, aprendimos por intuición, no había videos ni televisión para saber cómo se jugaba", relata. "Los que íbamos a la selección, transmitíamos en los clubes la experiencia". El viaje a Melbourne fue eterno. "Como no había dinero, hicimos escala en Porto Alegre, San Pablo, Miami, Chicago, San Francisco, Honolulu, Islas Fiji y Sídney. Estuvimos cinco días y 78 horas de avión en total".

A nivel local jugó siempre en Stockolmo, el club de su barrio. "Era impensado cambiarse, si te ibas, era alta traición", dice riendo. Vivencias de un tiempo que ya no volverá, pero que nos ponen en perspectiva de una historia que es parte del gran relato nacional, donde la FUBB es un protagonista de lujo.

El primer campeón

El plantel que conquistó el título en el primer Sudamericano, en 1930 (izquierda). El podio de 1952. Lovera recibe su medalla junto a EE.UU. y URSS.

Medalla de bronce

El plantel previo a la partida a los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952, en el que Uruguay quedó tercero, detrás de EE.UU. y URSS.

Repitió el bronce

En los Juegos Olímpicos de Melbourne 1956, los celestes lograron el tercer puesto y repitieron podio olímpico.

Juveniles

Juveniles. El plantel que logró el título Sudamericano en Montevideo 1982 (izquierda). Mayores. Uruguay campeón continental en 1995; luego repetiría en 1997.

Cuatro inolvidables

L. Gómez Harley

Adesio Lombardo

Óscar Moglia

Horacio "Tato" López

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