Basquetbol

La despedida de Ginóbili

El técnico de los Spurs no pudo convencerlo y aunque le costó tomar la decisión, hoy “Manu” está feliz

Emanuel Ginóbili y una carrera prolífica en el básquetbol mundial.
Emanuel Ginóbili y una carrera prolífica en el básquetbol mundial.
Emanuel Ginóbili y una carrera prolífica en el básquetbol mundial.
Emanuel Ginóbili y una carrera prolífica en el básquetbol mundial.
Emanuel Ginóbili y una carrera prolífica en el básquetbol mundial.
Emanuel Ginóbili y una carrera prolífica en el básquetbol mundial.
Emanuel Ginóbili y una carrera prolífica en el básquetbol mundial.
Emanuel Ginóbili y una carrera prolífica en el básquetbol mundial.
Emanuel Ginóbili y una carrera prolífica en el básquetbol mundial.
Emanuel Ginóbili y una carrera prolífica en el básquetbol mundial.
Emanuel Ginóbili y una carrera prolífica en el básquetbol mundial.
Emanuel Ginóbili y una carrera prolífica en el básquetbol mundial.

El más brillante basquetbolista argentino de toda la historia decidió dejar de tirar al aro a los 40 años y después de jugar durante 16 en la NBA, la mejor liga del mundo. Gregg Popovich, su entrenador en los San Antonio Spurs, no pudo convencerlo de que jugara una temporada más. Aunque tomar la decisión -que impactó al mundo del deporte- no fue fácil para él. “No se imaginan la tensión que pasé frente a la computadora antes de apretar Enter. No estoy seguro por qué, ya que estaba convencido de lo que tenía que hacer y que era la decisión correcta, pero fue muy loco. Estoy convencido y feliz del paso que di”, contó sobre cómo fue su anuncio.

Emanuel Ginóbili relató en su columna habitual en La Nación los pormenores de cómo fue el proceso previo al anuncio, lo que ya había adelantado en su cuenta de Twitter. “Me siento a escribir con una gran mezcla de sensaciones. Muy entusiasmado por la decisión tomada y por lo que se viene, pero también con bastante incertidumbre de no saber cómo me adaptaré al día a día sin pensar en el próximo partido”, reconoció el que se va repleto de logros.

Por ejemplo, ya en 1997 logró el premio de mayor progreso en la Liga Nacional cuando defendía a Estudiantes de Bahía. Meses después emigró a Italia para defender a Reggio Calabria, primero en Segunda y luego, con su gran colaboración para el ascenso, ya en Primera. Con el club calabrés anotó 628 tantos en 35 partidos.

En 1999 fue elegido por San Antonio en el Draft, pero decidió quedarse en Europa y pasó a defender al Kinder Bolonia. Allí ganó todo. Dos años más tarde tuvo su mejor temporada con el Kinder: logró la triple corona. Ganó la Liga Italiana, la Copa Italia y la Euroliga. En 2002 volvió a ganar la Copa Italia y en tres de los cuatro torneos que consiguió el título fue elegido como el jugador MVP.

Hay solamente dos jugadores en la historia que ganaron la Euroliga, un oro olímpico y un título de la NBA y Ginóbili es uno de ellos.

Debutó en la NBA el 29 de octubre de 2002 frente a los Angeles Lakers. Su primer temporada en la NBA no pudo ser mejor: San Antonio Spurs fue campeón. Durante sus 16 temporadas en la NBA recibió distinciones impresionantes y nunca antes obtenidas por un jugador extranjero. Sobre todo teniendo en cuenta que no había sido formado en ninguna universidad de los Estados Unidos. Y jugando, además, en una posición donde abundan los jugadores afroamericanos, sumamente atléticos y con el biotipo ideal para el deporte de la naranja.

Pero al argentino le sobró inteligencia y visión de juego. Se metió en el corazón de los hinchas y se ganó el respeto y la admiración de sus compañeros y rivales.

En enero de 2015, Ginóbili visitó a Obama con el plantel de los Spurs. Fue tras ganar otro anillo. El argentino le entregó la camiseta con el número 1 y el nombre “Potus” como le dicen al hoy expresidente de EE.UU.


Según anuncian los especialistas norteamericanos, la camiseta número 20 será retirada por los Spurs, porque no habrá otro como Ginóbili. Y cuando se cumplan los cuatro años de su retiro, ingresará al Salón de la Fama como ya lo han solicitado, entre otros, Magic Johnson y Larry Bird.

ALBICELESTE.  “Manu” disputó cuatro juegos olímpicos con la selección albiceleste: Atenas 2004, Pekín 2008, Londres 2012 y Río de Janeiro 2016. Obtuvo el oro en Atenas, el bronce en Pekín y además ganó la plata en el Mundial de 2002. Había vestido por primera vez la camiseta de Argentina en el Mundial U22 en 1997, donde los albicelestes llegaron a semifinales. Y se despidió en Río hace dos años recibiendo la ovación de todo el estadio.

“En mi cabeza la temporada pasada fue en todo momento ‘la última’. Nunca lo exterioricé porque no tenía ningún sentido limitar mis opciones, quería dejar la puerta abierta por las dudas que cambiara de idea o que siguiera sintiendo la fuerza física y mental que se necesita para afrontar una temporada de este estilo”, admitió el ya exjugador.

La idea, que venía dando vueltas en su cabeza, se fue reafirmando en los primeros entrenamientos de los Spurs. “Regresé y me puse a hacer pesas, agarré la pelota, miré a los más jóvenes entrenarse y romperse el lomo para estar bien para la pretemporada y a mí, sin embargo, todavía me dolían los últimos dos golpes de la temporada anterior. De a poquito me fui convenciendo de la decisión a tomar”, aclaró.

“Puedo decir que no me quedé con las ganas de nada, jugué hasta que tuve ganas, algunos se tienen que retirar por lesiones o demás cuestiones antes de tiempo, pero yo jugué hasta pasados los 40 años. La verdad es que no me quedó nada pendiente”, reconoció quien por ahora y tal como se lo dijo a su entrenador de los Spurs, seguirá cerca para dar una mano.

“Lo que le dejé en claro a Pop (Gregg Popovich) es que no es un ‘chau, me voy’. Mis hijos ya empezaron las clases y mientras esté en la ciudad voy a estar cerca del equipo. Tal vez no pueda ayudar más sacando una falta en ataque o con algún robo o algo, pero trataré de sumar en lo que pueda”, afirmó quien ahora podrá disfrutar de su familia y devolverle a Marianela Oroño, con quien se casó en 2004 en Bahía Blanca, todos sus sacrificios. Ella y sus hijos, los mellizos Dante y Nicola y el pequeño Luca, son hoy los únicos felices en el mundo.

solidario

Crack dentro y fuera del rectángulo

“La intención es sacar a los chicos de las situaciones adversas que deben enfrentar a diario”, dijo Ginóbili en 2011 cuando se creó la “Fundación Manu” destinada a recaudar fondos para organizaciones que asisten a niños argentinos de bajos recursos. Pero la fundación que lleva su nombre es sólo un ejemplo más de las muchas acciones solidarias del argentino, que no para de ayudar.

familia

Sólo ser un buen padre

“Manu” es hijo de Jorge y Raquel. Su padre, más conocido como Yuyo, le transmitió su amor por el basquetbol. Jorge fue jugador, entrenador y también presidente del club Bahiense del Norte. Allí jugaron Emanuel y sus dos hermanos, Leandro y Sebastián.
​“Eso de ser recordado está muy sobrevalorado”, dijo con su humildad de siempre Ginóbili. “No sé si quiero ser recordado, sólo quiero ser recordado por mis hijos como un buen padre. Quiero darles una buena educación y ser un buen padre”, había dicho el basquetbolista a principios de este año. Con su esposa Marianela, son padres de tres hijos: Dante, Nicola y Luca. Ambos se conocieron en 1997 en la casa de Sergio “Oveja” Hernández. Siete años después, Marianela y Emanuel se casaron en Bahía Blanca y los “Auténticos Decadentes” les amenizaron la fiesta.

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