BASQUETBOL

El comandante del Prado

Alejandro Santerini transformó a Stockolmo y le hizo creer que se puede.

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Alejandro Santerini. El estratega de este Stockolmo, que quiere jugar la Liga Uruguaya por primera vez en su historia. Foto: Agustín Martínez

El objetivo que nos pidieron los dirigentes fue salvarnos del descenso, y si se podía salir de los cuatro últimos mejor", dijo Alejandro Santerini, entrenador del primer equipo de Stockolmo.

Pero hoy, luego de terminada la tercera fecha de la segunda rueda del Metropolitano, la "S" se encuentra segundo en la tabla de posiciones, solamente detrás de Cordón, a un paso de entrar a la liguilla por el ascenso a la Liga Uruguaya y deslumbrando a propios y extraños con su juego.

Santerini tiene 33 años, y es entrenador de básquetbol hace diez. Comenzó su carrera dirigiendo a las formativas de Domingo Savio (club que hoy está desafiliado de la Federación Uruguaya de Básquetbol), donde estuvo dos años.

Luego pasó a Aguada, equipo donde estuvo cuatro años, también en las formativas, y hace otros cuatro que trabaja en Stockolmo, donde los primeros dos años fue entrenador de Preinfantiles (sub 14) e Infantiles (sub 16) y luego se hizo cargo del primer equipo.

Esta es su segunda temporada consecutiva como entrenador del plantel principal, y también dirige los Cadetes (sub 18) y Juveniles (sub 20).

El año pasado el equipo terminó a mitad de tabla, pero en 2015 la realidad es totalmente diferente. Con uno de los presupuestos más bajos del torneo y varios jugadores con muy poca experiencia en Primera división, el club sueña con jugar la Liga Uruguaya por primera vez en su historia.

"Algunos jugadores los conocía del Metro y otros de formativas, al único que no conocía era a (Nicolás) Bartesaghi, pero jugó el campeonato sub 23 con nosotros y ahí decidimos que se quedara", expresó Santerini sobre la conformación del joven plantel con el que encaró el certamen.

Facundo Medina y Leonardo Bouchaton son oriundos de Hebraica Macabi, y tuvieron muy pocos minutos la temporada pasada, mientras que Matías Nicoletti, otra de las revelaciones de este Stockolmo también tuvo poca participación en Larre Borges.

Por su parte, Bartesaghi jugó un año en juveniles de Unión Atlética, pero vino al club desde Praga, un equipo de la liga regional de Mercedes.

"Era una prueba para ellos, la confianza se la dimos y han rendido, algunos partidos tuvieron altibajos normales de la edad, pero siempre aparece alguno diferente.", agregó Santerini sobre las expectativas creadas a principio de año.

Pese a la juventud de la mayoría de las figuras, la clave parece estar en la unión del equipo, "algunos ya se conocían de antes, se armó un muy buen grupo, tiran todos para adelante, se llevan bien entre ellos. Los resultados del principio (cinco victorias consecutivas) nos levantaron el ánimo para ver que podíamos llegar a más, es tomar confianza y darle para adelante, afirmó el DT.

Ahora, el objetivo cambió totalmente, ya no se mira la parte de abajo.

El azul se permite soñar 21 años después con volver a la Liga Uruguaya, y su juego le puede hacer creer que se puede, que con un equipo unido no se precisan estrellas.

Sayago no extrañó a Shelman

El equipo dirigido por Horacio Perdomo visitó anoche el gimnasio de Olivol Mundial y se llevó una muy buena victoria por 71-56. En Sayago debutó Clarence Matthews como extranjero, quien anotó ocho puntos y capturó diez rebotes. El goleador fue Gerardo Fernández, del equipo de la vía, quien terminó con 21 puntos, mientras que Tabaré Martínez anotó 14 en Olivol.

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