SANTIAGO URRUTIA

"Como uruguayo me siento orgulloso de tener el apoyo de mi gente."

Luego de haberse destacado exitosamente en el karting rioplatense, con tan solo 14 años Santiago Urrutia se fue a vivir solo a Italia con la finalidad de seguir adelante con su pasión: ser piloto de carreras.

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Santiago Urrutia. Foto: Darwin Borrelli

El camino no ha sido fácil. Fórmula Abarth, Fórmula 3 Open y finalmente, la dura y exigente GP3. A principios de este año no tenía idea qué iba a hacer. Solo sabía que tenía que seguir transitando el camino que se había trazado desde que salió desde su pueblo natal, Miguelete (Colonia), dispuesto a pelear duramente por un lugar en el automovilismo internacional, fiel a la consigna de Gonchi Rodríguez: “Seguí tus sueños”.

—Santiago, estás llegando al final de una temporada que en el mes de marzo era impensada para ti.

—Sí, todo arrancó contrarreloj y si me preguntaban en febrero si iba a estar luchando por algún campeonato, era como si me estuvieran agarrando en broma, porque estar sin entrenamiento, tres meses sin subirme a un auto, sin conocer el auto, las pistas, nada, ir a luchar el campeonato, era muy difícil. Hoy en día la realidad es que estoy primero en el campeonato, muy contento y si bien queda la última fecha, que va a ser muy difícil, lógicamente estoy muy feliz y conforme con lo hecho hasta ahora.

—Todo surgió en la carrera de kart que se disputó en México, donde tuvo un contacto con Eliseo Salazar, el expiloto de Fórmula Uno.

—Sí, ahí creo que fue el gran impulso, no solo con Salazar, sino también tener un buen resultado para Uruguay creo que me ayudó. Poder seguir en Europa en la GP3 era prácticamente imposible. Si bien teníamos una buena oferta para correr, no nos convencía mucho y surgió la opción de la Pro Mazda. Fuimos a probar dos semanas antes del comienzo del campeonato y ahí arrancamos con todo.

—Los buenos resultados obtenidos ya desde el inicio del certamen fueron ayudando.

—Sí, eso también ayudó. El equipo me conoció con una prueba sola y llegar y ya subir al podio en un circuito callejero, que yo no había corrido nunca, y después ganar ya en la segunda fecha bajo agua, fue un gran impulso para mí anímicamente y creo que para el equipo también. El equipo es muy bueno, se formó un gran grupo y las victorias en Nola Park, Indianápolis y ahora en Mid Ohio nos han permitido ir entusiasmándonos.

—Incluso usted ha tenido una mejor comunicación con los ingenieros y con los demás integrantes del equipo, con respecto a lo que le aconteció con la gente de Koiranen en la GP3 el año pasado.

—Sí, en este equipo me escuchan muy bien y lo analizan, mientras que el año pasado les importaba poco y nada lo que yo les decía. Este año tengo un ingeniero muy bueno, de muchísima experiencia y el equipo trabaja en base a las sensaciones del piloto arriba del auto, lo cual me ayuda mucho porque pongo el auto como a mí me gusta.

—¿En qué momento de la temporada empezó a tener ilusiones de poder llegar al final con posibilidades de lograr algo importante?

—Bueno, fue a partir de Indianápolis. Fue un fin de semana con tres carreras, salí cuarto, tercero y primero y ahí me ubiqué como puntero del campeonato, con una ventaja bastante buena. Después fuimos por primera vez a un óvalo, donde cometí mi primer error al tocar el muro, pero después ya fuimos competitivos de nuevo y además, mis rivales también cometieron errores. Alberico quedó afuera en las dos carreras en Canadá, eso fue un plus y ahí pude sacar una buena ventaja. Todo el equipo está muy motivado y entusiasmado.

—Ganar en Indianápolis es algo diferente y además usted también ha ganado en legendarios circuitos como Monza y Silverstone.

—Sí, tienen un sabor diferente esas victorias. Ganar ahí es muy especial, pero en definitiva se suman los mismos puntos que si se gana en otro circuito. Ojalá se otorgaran más puntos por ganar ahí, pero obviamente que esas victorias tienen un sabor más dulce.

—Para el aficionado común ver correr una carrera en un óvalo puede parecer bastante fácil, pero en realidad es mucho más difícil que en cualquier otro circuito.

—Es muy, muy difícil. Físicamente es muy exigente, nunca pensé que fuera así. Vas doblando todo el tiempo, se exige muchísimo el cuello y los brazos. Hay que tener mucha concentración, porque vas a más de 250 kph durante toda la vuelta, casi pegado al muro. El último óvalo eran 100 vueltas. Las primeras 20 o 30, el auto se comporta perfectamente bien, porque las gomas van bien. Pero después se empiezan a gastar y cambia el comportamiento del auto, hay que ir levantando, analizando la presión de los que vienen atrás, escuchar las indicaciones de boxes, son cosas que te van cansando y las 100 vueltas se hacen agotadoras. Además, había 42 grados de temperatura, más el calor del mameluco. Se me hizo una carrera muy difícil.

—Fue una temporada diferente para usted, con circuitos urbanos y óvalos, lo que le ha permitido un mayor aprendizaje.

—Sigo con el aprendizaje, entendiendo lo que es el automovilismo norteamericano, que a nivel profesional es prácticamente igual al europeo, pero lo que me gusta mucho de los americanos es el show que hacen. Es mucho más abierto para la gente, más accesible, el público puede ver personalmente a los pilotos. En Europa también es muy profesional, pero muy cerrado. Y eso se nota claramente hoy en la Fórmula Uno. Además, no es tan monótono. En Estados Unidos los autos son todos iguales y los pilotos de equipos bajos también pueden ganar y por eso las carreras son más apasionantes.

—Este año usted pudo estar más tiempo en Uruguay, junto a su familia, sus amigos.

—Sí, estoy mucho más cerca, y sin la diferencia horaria que había con Italia. El vuelo es más corto, eso me permitió viajar más de lo que lo hacía antes. Cuando me fui por primera vez a Europa con solo 14 años, fue lo más difícil de todo, porque estuve extrañando muchísimo.

"Esperamos volver con la copa"

Con respecto a la instancia final del campeonato, que se disputará el fin de semana del 11 al 13 de setiembre en el circuito californiano de Laguna Seca, Santiago expresó: "Si yo estoy ansioso por lo que va a pasar y llego con 29 puntos de ventaja, me imagino lo que será para mis rivales que no tienen ningún margen de error. El equipo ha trabajado más duro de lo que se había trabajado antes, limando las últimas décimas. Eso me ha ayudado a mí también, porque me siento más tranquilo cuando se sabe que el equipo ha hecho un trabajo duro, que se ha trabajado tanto, que se sabe que se tienen las piezas nuevas en el auto y eso siempre funciona mejor que las piezas que ya tienen dos o tres carreras de usadas. Espero que todo ande bien y que podamos tener un resultado positivo. Simplemente decir que falta lo más difícil, nada está dicho. Queda la final y esperemos poder volver con la copa."

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