MI OPINIÓN

Fanáticos del golf y de los autos

FERNANDO PARRADO

NANDO PARRADO

Tengo muchos amigos que juegan al golf y a veces siento que sus mentes han sido usurpadas por un gremlin golfístico sin nombre, que solamente les hace hablar de golf cada vez que nos reunimos. Que la banca, que el fierro 8, que pegué 300 yardas, que el foursome, que el torneo, que tengo hora a las 7 am, etc., etc., la verdad es que son infumables.

Pero luego me puse a pensar, que si ellos nos escuchan a nosotros, los que amamos los autos deportivos y de competición, tanto como ellos aman el golf, también dirían que somos infumables. Tenemos detalladas conversaciones acerca de la comparación del feeling de la dirección entre un auto y otro, o recordamos un momento de la “casi” piña en tal o cual carrera, que empieza con ojos de pánico y termina en una carcajada. Que la sensación de la caja manual y los tres pedales es mucho mejor que la PDK doble embrague. Que cuál auto frena y dobla mejor que otro. Los escenarios se repiten, y los niveles de exageración van directamente en proporción a las cervezas consumidas.

Junto a la pasión de conducir, llega la camaradería de hacerlo con amigos y colegas.

Al final, somos iguales a los golfistas.

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