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Espionaje a alta velocidad

Red Bull sorprendió a todos en Jerez con su llamativo RB11.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Camuflado. Así se presentó el RB11 del equipo Red Bull; no tenía alerón de repuesto.

El mundo del espionaje no se circunscribe únicamente a las acciones entre distintos gobiernos, las potencias mundiales o las grandes empresas. Prácticamente desde el comienzo mismo del mundial de Fórmula Uno, todos los equipos han tratado por todos los medios de descubrir los secretos de sus rivales, adaptarlos a sus necesidades y sacar el mayor provecho posible.

A muchos, tal vez les haya llamado la atención la extraña decoración con la que salió a pista en el circuito andaluz de Jerez de la Frontera el nuevo RB11, el último bólido diseñado por el estupendo Adrian Newey para el equipo Red Bull. Pero esto no es algo nuevo ni llamativo. Simplemente es una táctica que también aplican las grandes fábricas automotrices cuando salen a realizar las primeras pruebas de un nuevo modelo en ruta.

Es bien sabido que muchas escuderías tienen contratados en forma permanente a varios fotógrafos para que realicen tomas gráficas específicas de algunos elementos puntuales de los autos de sus rivales con la finalidad de conocer sus secretos o sus últimos desarrollos. Nada nuevo bajo el sol.

El propio Christian Horner, jefe del equipo Red Bull declaró: "En un momento del año en que todos tratan de mantener sus secretos, este tipo de decoración es chocante y hace más difícil para los fotógrafos apreciar los detalles del auto y confunde las líneas." Así de sencillo. O no tanto, porque ha sido muy llamativa la apresurada aparición del RB11, sin una presentación previa, directamente en la pista andaluza, cuando muchos pensaban que no iba a estar en Jerez, debido a que se había anunciado que los trabajos estaban muy retrasados y no llegaban a tiempo para las primeras pruebas comunitarias de la pretemporada. Y ni siquiera tenían repuesto para el alerón delantero cuando se rompió el del auto de Ricciardo. Quizás, y sin quizás, una clara maniobra para intentar no dar ventajas en los nuevos conceptos aerodinámicos que tiene el bólido.

Por si fuera poco, hay que tener en cuenta que este año Vettel se fue de Red Bull a Ferrari, llevándose consigo una buena experiencia en la forma de trabajar de su exequipo.

No será espionaje directo, pero seguro que también sirve.

El mayor escándalo de la historia

En el año 2007 se registro el mayor caso de espionaje en la Fórmula Uno, cuando el ingeniero Nigel Stepney, entregó información confidencial del equipo Ferrari a sus rivales de McLaren. Stepney fue procesado, McLaren recibió una multa de US$ 100 millones y se le quitaron todos los puntos del campeonato. No fue el único caso, pero sí el más claro y castigado.

Hoy el espionaje pasa por otros ámbitos, como el de la infórmatica. Durante cada carrera, todos los datos de los autos son procesados en tiempo real, no sólo en boxes, sino también en las sedes de los respectivos equipos. Cualquier falla, descuido o filtración puede ser fatal. Un ataque informático puede ir desde conocer al detalle los datos del equipo, hasta llegar a modificar la información y sabotear el auto en carrera. La cada vez mayor tecnificación, trae también mayores riesgos.

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