AUTOMOVILISMO

Una dura temporada de rally

El año pasado, el calendario del certamen nacional constó de ocho fechas.

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zeballos y Dota

El Campeonato Nacional de Rally tuvo una temporada distinta, diferente a las correspondientes a los años anteriores.

El comienzo de la actividad sufrió un atraso debido a la falta de fechas disponibles en el mes de abril, lo que llevó a que este año el campeonato se iniciara en el mes de abril.

Los lamentables sucesos que afectaron a la ciudad de Dolores obligaron a cambiar la sede que en principio iba a ser la ciudad de Mercedes. Allí apareció la posibilidad de volver a llevar el rally a Tala, completándose de esa manera el calendario previsto.

Hubo dos ciudades que regresaron a la actividad oficial del certamen como sedes de respectivas fechas: Melo y Tacuarembó. Dos capitales en las que los caminos de la zona son ideales para el desarrollo de un rally, con una topografía estupenda para la práctica de este deporte. Además, el regreso de esas dos ciudades marcó el interés que el rally despierta en el interior del Uruguay.

Con respecto al propio desarrollo del campeonato, en el Absoluto y en la categoría mayor, la RC2N, hubo tres binomios que a lo largo de toda la temporada fueron los grandes animadores, siendo destacados protagonistas y llegando los tres a encarar la disputa de la última fecha con posibilidades de coronarse: Rodrigo Zeballos y Sebastián Dotta, los colonienses Gabriel Beltrán y Andrés Fripp y los pandenses Santiago Cigliuti y Wilson Correa. Entre ellos se repartieron la mayoría de los triunfos, a excepción del Rally de Melo, en el que la victoria quedó en poder de Fernando González y Pablo Rodríguez.

Esos tres binomios mantuvieron un interesante duelo por los respectivos certámenes y en el saldo final de la temporada, calificaron con muy buena nota.

Vale destacar que por el particular método de puntaje que se emplea en el campeonato, la corona nacional de piloto en el Absoluto y en la Clase RC2N fue para Rodrigo Zeballos. Por su parte, Andrés Fripp se consagró campeón nacional de copilotos en esos certámenes. Esto se debió a que el habitual copiloto de Zeballos, Sebastián Dotta, estuvo ausente en una fecha.

Pasando al campeonato de la categoría RC4, Andrés Fontana e Ignacio Santisteban se coronaron campeones. Tuvieron un auto muy confiable y su mayor mérito radicó en ser muy regulares al momento de sumar puntos, lo que los llevó a la conquista del cetro.

En la Clase RC5NN, durante toda la temporada hubo un permanente y muy atractivo duelo entre los campeones Luigi Contín y Federico Rodríguez y sus escoltas, Jorge Alfaro y Horacio Errazquin, dándole al certamen una atracción extra.

Nicolás Bo y Carlos Martínez se consagraron campeones en la Clase RC1600, la de los VW Gol, con una muy buena gestión a lo largo del año.

La Clase RC2NN no llegó al mínimo de fechas requeridas para nominar un campeón. Fernando González y Pablo Rodríguez fueron los que sumaron más puntos.

Andrés Fripp, copiloto de Gabriel Beltrán, se consagró campeón nacional en el certamen Absoluto y también en el de la Clase RC2N. Esto se debe a que piloto y copiloto suman puntos por separado.

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