MI OPINIÓN

Una casta especial de pilotos

Fernando Parrado

Hubo una generación de pilotos de Fórmula Uno (período comprendido entre el año 1950 y la década de 1990), que aceptaba naturalmente la posibilidad de morir durante la disputa de una carrera o en un entrenamiento.

Esto nos lleva a imaginarlos como una “rara especie de hombres” que subestimaba el miedo, o que aprendieron a disimularlo de una manera extraordinaria.

En la mayoría de esos años, el promedio de víctimas era de dos fallecidos por temporada. Con 24 coches que largaban en cada competencia, los pilotos tenían una chance en doce, de morir luchando en la pista. Y sin embargo, cada uno de esos valientes corredores retornaba todos los años.

Es que la mayoría de ellos afirmaron que preferían esa vida de riesgos por una pasión, que dedicarse a otra cosa.

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