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Llegó a despedirse y sigue tan campante

La china Shuai Zhang ya está en cuartos de final del Abierto de Australia.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Shuai Zhang quiere tener vacaciones y poner un "coffee bar". Foto: REUTERS

En Australia este año es el turno de Shuai Zhang, ya metida en los cuartos de final del torneo luego de haberle pedido a sus padres que la acompañaran a Melbourne a ver su despedida del tenis. Luego de sudar la gota gorda para entrar en el cuadro final procedente de la ronda previa, la jugadora china de entrada eliminó a la dos del mundo, Simona Halep.

En cada torneo de los grandes aparece uno de esos nombres cuya historia es digna de encuadrar.

Fuera de las 100 mejores del mundo, a sus 27 años su carrera ha sido forjada en los laboriosos torneo ITF, los de menor rango dentro del profesionalismo, y apenas dos títulos destacables: en Ghuanzhou y Nanjing de 2013 en el circuito mayor de las tenistas profesionales.

Luego de ganarle ayer en octavos a Madison Keys (3-6, 6-3, 6-3), una de las promesas del tenis estadounidense, Zhang ve su nombre en la ronda de las ocho mejores y ahí está para medirse a Johana Konta, una jugadora que representa mucho menos pánico escénico que el resto de las cuarto finalistas: Serena Williams, Maria Sharapova, Agnieszka Radwanska (estos dos partidos se jugaban anoche), Angelique Kerber o Victoria Azarenka. De hecho, todas ellas fueron top 10 y lo son en la actualidad, a excepción de "Viko", actualmente 14.

Verse ahí, pero además ante una jugadora que al igual que ella llegó hasta esta ronda sin ser preclasificada, le da un respiro y una esperanza, aunque su cuerpo ya diga lo contrario.

"Después de este torneo necesito un descanso largo. Jugué siete partidos consecutivos. Antes del de octavos pensé que ya era el final. Cuando alguien gana seis partidos en un Grand Slam, tiene que tener cerca su final ¿no?", dijo Zhang. "Después de este torneo jugaré mucho menos. Quiero algo más de tiempo en mi vida. Tener vacaciones, descansar, pasar más tiempo con mis padres. También en algún momento tendré que trabajar duro. Necesitaré entrenar", dijo quien hace diez días llegaba a Melbourne para retirarse y está con buenas chances de meterse en semifinales de un torneo de los grandes, de esos que veía desde las lejanas canchas auxiliares.

"Voy a poner un coffee bar. No sé en qué ciudad, pero cuando me retiré voy a montar ese negocio. Están todos invitados", finalizó la china.

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