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Uruguay tiene un arquero maravilla

Mele fue un fenómeno; Agustín Canobbio jugó con una batería recargable; Agustín Rogel fue una topadora en el fondo y la salida siempre la dio José Luis Rodríguez

El eterno femenino de una imaginativa pintora
El equipo uruguayo que inició el partido ante Portugal en el estadio de Daejeon. Foto: @Uruguay

En cualquier charla futbolera, aquel que se precie de analista o profundo observador, dirá: para aspirar a ser campeón precisas tener un arquero ganador, que aparezca en las situaciones más complejas. Que tenga manos de tijera para cortar los gritos de gol de los rivales.

Pues bien, queda ultra claro, porque lo ha demostrado partido tras partido, que al arco de Uruguay lo custodia un fenomenal guardameta. Pero si algo le faltaba a Santiago Mele para convertirse en un arquero maravilla es atajar penales y como para que no queden dudas de que eso era posible, se quedó con tres disparos de los portugueses. 

El uno por uno de Uruguay

Santiago Mele (10): Hay mucho de intuición, pero también de categoría, porque no siempre se ataja un penal tan decisivo como el que le hubiese dado la clasificación a Portugal con un soberbio vuelo hacia su derecha. Fue el partido para que el arquero de Fénix lo atesore eternamente. Gigante.

José Luis Rodríguez (7): Una vez más le dio aire a Uruguay cuando lo buscaron para que se proyectara. Fue, pasó bien, metió diagonales y, además, presionó con fuerza. Por si faltara algo, remató con clase su penal.

Agustín Rogel (7): Muy atento y efectivo en los cierres. Anticipó por arriba y por abajo, cortó muchísimo juego de Portugal cuando merodearon el área celeste y anduvo coqueteando con la posibilidad de meter un gol de cabeza.

Santiago Bueno (7): Autor del gol que dio el primer empate y clase en la ejecución del penal que dio la clasificación. Una vez más demostró paciencia para tratar de construir juego desde atrás.

Matías Olivera (5): Por afuera, por algunos problemas que tuvo Saracchi, le demandaron mucha atención, lo que impidió que se proyectara a lo largo del partido como lo hizo en los primeros minutos del cotejo.

Agustín Canobbio (8): El rey del despliegue. Hizo tantas cosas por bien del equipo que cuesta encasillarlo en una función. Se cerró al medio cuando buscaron entrar tocando, protegió al compañero que precisó más ayuda y todavía tuvo resto físico para sumarse a la ofensiva. Gran partido.

Carlos Benavídez (5): Puso muchas ganas y metió pierna fuerte, pero le costó ser certero con la pelota. Igual varias veces llegó al área adversaria.

Federico Valverde (6): Después de un comienzo complicado por el error que cometió en la salida demostró personalidad porque no se derrumbó. Por el contrario, hasta terminó buscando el arco con remates de afuera. Metió el penal para el 2-2 y también remató con clase en la definición extra.

Marcelo Saracchi (5): El más flojo del equipo. Muchas entregas cortas o de las otras. Aunque corrió también un disparate no fue tan productivo en ninguna de las dos funciones: no atacó bien y perdió varias veces ante el toque portugués.

Nicolás De la Cruz (5): Es cierto que le llegó poco juego, pero cuando tuvo la pelota no la distribuyó como suele hacerlo. Por momentos quedó perdido en la cancha.

Nicolás Schiappacasse (6): Pura vitalidad y corazón. Fue a todas y salió por cansancio. Tuvo un par de situaciones favorables donde al final no logró el objetivo deseado.

Rodrigo Amaral (5): Esta vez lo único que pudo aportar fueron dos buenos envíos al área y dos fenomenales pases. Tuvo la mala fortuna de malograr su penal.

Santiago Viera (5): Entró enchufado para dejar el alma en la cancha, y se corrió todo, pero por lo general se sacó la pelota de arriba en lugar de apostar a cuidarla.

Matías Viña (-): Le dio aire al equipo, dos desbordes y dos apariciones en el área. 

Joaquín Ardaiz (-): Jugó pocos minutos, pero nuevamente demostró que con su empuje complica a los zagueros.

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