MUNDIAL 2014

Jugó bajo protesta

Si ya con Suárez era difícil, sin él, mucho más. Eso estaba claro. Había que jugar ante Colombia. Pero ¿cómo? Con el ánimo por el piso, no por la sanción, sino por la forma, por ese destrato hacia un ser querido, por haberlo echado de la concentración y del Mundial como si fuese un criminal.

Godín, Arévalo Ríos y Muslera sin respuesta ante los colombianos. Foto: Nicolás Pereyra

29 jun 2014JOSÉ MASTANDREARÍO DE JANEIRO

Todo eso repercutió en el espíritu del grupo. Fue un golpe tan duro que no se pudo superar. Y estuvo a la vista. Porque Uruguay sufrió el "efecto Suárez", no fue el mismo. Este de ayer, el que pisó el mítico Maracaná, no jugó. "No se presentó" en la cancha, quizás como una manera de protestar ante los todopoderosos de la FIFA, pero no estuvo, no fue el equipo que luchó, peleó y jugó ante los ingleses, ni el que logró la heroica victoria en la hora ante los italianos.

Fue una sombra, y para colmo, se encontró con un rival que no tuvo piedad, que aprovechó la guardia baja y le pegó por todos lados. Colombia fue más. Jugó más. Tuvo la pelota, la manejó, llegó por afuera y por adentro, se lució, y despertó el "oleeeee… oleeeee" de la tribuna.

Uruguay hizo lo que pudo, que fue muy poco, por cierto. Los cafeteros tuvieron la pelota y la manejaron a gusto y antojo, pero el gol no se veía venir, hasta que vino. Y fue gracias a una genialidad de James Rodríguez, ese 10 con pasta de crack.

Después, Uruguay buscó acercarse, más por empuje, por ganas, que por ideas, y allí se encontró con Ospina, el arquero colombiano.

Había que despertar en el complemento. Uruguay tenía "que presentarse" a jugar, pero no pudo. No lo dejó Colombia, porque a los 5` otra vez James Rodríguez anotó solo, en el área chica y marcó el 2-0.

Si ya era difícil 0-1 abajo, se hacía cuesta arriba levantar, remontar ese marcador.

Tabárez cambió la figura (línea de cuatro) con los ingresos de Ramírez y Stuani, y los celestes llegaron algo más, pero las manos de Ospina ahogaron los gritos de gol.

Uruguay intentó descontar, pero no fue el mismo. Le faltaba el alma de Suárez, sus goles, faltaba el compañero, el amigo, y todos lo sintieron. Uruguay, entonces, perdió. Se fue por la puerta grande, todos felices. Ingleses, italianos, brasileños, y colombianos, que ganaron en buena ley.

La Copa sigue. Sin el "aguafiestas" que molesta a todos. Se fue bajo protesta. Sin "presentarse en la cancha". Como para que todo el mundo viera su decisión de apoyar a Luis. ¡Chau Celeste! Hasta Rusia 2018, hasta que todos miren asombrados por las calles de Moscú a los hinchas cantando y gritando "volveremooo volveremoooo volveremooo otra veeee… volveremooo a ser campeoneeee como la primera veeeee...".

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