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La "Tota" Lugano es el nuevo General

“DIO5” fue presentado en São Paulo y se refirió a la Celeste: “Si la patria me llama, aquí estoy yo”.

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Diego Lugano afirmó que en Brasil solo juega en San Pablo. Foto: EFE

No entra una aguja en la sala de conferencias del São Paulo. Los fotógrafos están prontos para obtener la imagen que en minutos recorrerá el mundo. Con ropa de entrenamiento, el pulgar arriba y una sonrisa inconfundible, Diego Lugano saluda amablemente, agradece la presencia de los medios y se disculpa por haber perdido la práctica del portugués. Se saca la camiseta, queda en cueros mientras los flashes se disparan sin parar y se calza la número 5 con la cual entre 2003 y 2006 ganó todo y se transformó en ídolo.

"Es un placer, una alegría y una gran responsabilidad volver a vestir el manto sagrado. Llego con la misma ilusión que hace 13 años", señaló.

La "Tota" explicó que estos días estuvo haciendo trabajos de reacondicionamiento y que seguramente la semana próxima ya estará en el campo. "Todos saben que mis últimos años fueron complicados. Hace un año no estaba en condiciones físicas de jugar con este calendario asesino que tiene el fútbol brasileño. En 2015, en ligas menores, es cierto, retomé la confianza y hoy me siento en condiciones. Vengo a defender mi prestigio. No estoy de paseo", recalcó el zaguero de 35 años.

Consultado sobre su buen estado físico, reconoció que "tal vez si no hubiese sido así de profesional no podría haber jugado al fútbol". Además, cuando le preguntaron si podía jugar de volante como en su anterior pasaje, respondió: "Si el DT me pide que vaya de arquero, no tengo ningún problema. Estoy para sumar desde donde sea".

Finalmente, recalcó la importancia que tuvo el elenco paulista en su carrera deportiva, ya que allí se hizo un nombre y además, le dio la posibilidad de llegar a la selección uruguaya. Sobre la posibilidad de volver a defender a la Celeste, sentenció: "Viví una etapa inolvidable. Fui capitán durante diez años. Si la patria me llama, aquí estoy yo".

Diego tuvo memoria y se los recordó en la cara.

Cuando llegó en 2003, Lugano era un desconocido. La prensa lo "castigó" y lo denominó "el jugador del presidente". Finalmente, les tapó la boca a todos y silenció los rumores. Ganó el Campeonato Paulista, el Brasileirão, la Copa Libertadores y el Mundial de Clubes y se transformó en uno de los futbolistas más importantes en la historia de la institución. Hoy lo denominan "DIO5" y festejan su vuelta casi como un torneo más. Ayer, al terminar la rueda de prensa y cuando los micrófonos habían quedado abiertos, el canario les pasó factura: "Esta vez no fueron tan duros. La otra vez ni buen día me dijeron", exclamó entre risas. Se paró, levantó su pulgar, tiró una guiñada y ahí sí, los periodistas también respondieron con carcajadas.

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