NACIONAL

“El título fue una vidriera”

Rogel, que respondió en Nacional, habla de lo que influyó el Sudamericano.

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Zaguero. Rogel fue figura en Uruguay, debutó en Nacional y gana en consideración. Foto: Ariel Colmegna

En un abrir y cerrar de ojos, Agustín Rogel (19) fue campeón con Uruguay en el Sudamericano Sub 20, debutó oficialmente con Nacional, jugó un partido de Libertadores y fue titular por primera vez en el Apertura. “Todo fue muy rápido. No hace mucho había salido de una lesión que me llevó casi ocho meses (rotura de ligamentos cruzados).

Después que ganamos el Sudamericano todo repercutió de otra manera, porque fue una vidriera y eso ayudó en todo: en cómo me veían en el club, en cómo me veía Lasarte. Venir a Nacional y a las dos semanas ya estar jugando es algo increíble”, analiza con Ovación el zaguero, mientras regresaba a su casa de un cumpleaños.

Rogel tiene presente que las situaciones del momento lo ayudaron a jugar. “Depende mucho del contexto, porque justo pasó lo de ‘Rafa’ (gripe) en la Copa y lo de Polenta (golpe en la rodilla) ahora. A veces la casualidad y la suerte juegan a favor”, afirma con claridad en sus expresiones.
Gustavo Munúa fue quien lo ascendió a Primera e incluso con él llegó a jugar varios amistosos, como el de Paysandú contra Estudiantes (1-0), en el que ingresó por Polenta.

Sobre su debut contra Zulia, Rogel dice que “no pensé que iba a entrar porque, dada la situación -íbamos perdiendo, teníamos que ganar, y estábamos en el Parque- pensé que Martín iba a poner a los delanteros. Cuando estaba calentando y Arismendi tenía amarilla, me dice el ‘profe’ que pegue unos piques, que iba a entrar. No le creí, pensé que se había equivocado. Me preguntó si estaba preparado y obvio que le dije que sí.

Era el momento que estaba esperando. Hablé con Martín, entré y enseguida me habló Polenta; me dijo que estuviera tranquilo y que jugara como yo sabía”.

En las primeras pelotas que tocó, Rogel marcó muy bien, se quedó con el balón y el Parque Central lo ovacionó. “En el partido no me di cuenta porque estaba enchufadísimo y no le estaba dando bola a la tribuna, porque estaba muy concentrado y quería hacer bien mi trabajo. Pero después, cuando mi padre me mostró el video de las jugadas... ¡Pah! Clarito se escuchaba cada vez que tocaba la pelota el grito de aliento. Realmente fue algo impresionante”, cuenta.

Además relata: “Papá estaba en el Parque, con mi representante Ariel Krasouski, y dice que se puso a llorar, él no creía que iba a debutar ese día. Y mamá lo vio en casa; se pone más nerviosa, así que mira los partidos de costado, je”.

Perfil bajo, reservado y simpático son rasgos que reflejan la personalidad de Rogel. “Siempre fui tranquilo, de no hablar mucho”, reconoce. Tras viajar a Buenos Aires para jugar con Lanús (fue suplente), donde compartió habitación con Romero y Espino, en Rivera le tocó con el capitán. “Pensé que me iba a tocar c

on los más chicos como Coelho, pero estuvo muy bueno”.
En el triunfo contra El Tanque, Rogel jugó un buen partido y volvió a demostrar que ya está maduro. Ante la baja de Polenta, jugó por la izquierda de la zaga junto a García, pero pese a jugar con perfil cambiado no es algo nuevo para él, porque en Tercera jugaba por la zurda, con Guzmán Corujo a la derecha de la retaguardia.
“Hicimos un buen primer tiempo, algo que nos venía costando, y tuvimos chances claras que no entraron. Tenemos individualidades que hacen la diferencia”, analiza.
Rogel no pierde de vista sus estudios pese a su destaque en el fútbol. Ya se anotó para dar exámenes que le quedaron pendientes de la carrera de radioterapia y que, si no les salva, no puede entrar a segundo. “Todavía no los empecé a preparar porque estaba metido en Nacional”, asegura.
Lasarte puede tener la tranquilidad que confirmó otra buena opción para la defensa. Un jugador de las formativas que tiene sus objetivos claros.

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