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"Tanque": "El último semestre fue muy malo, lo peor de mi carrera"

Santiago Silva, que con Banfield está jugando la Copa Bandes, en la que este sábado enfrenta a Nacional, quiere relanzar su carrera en el "Taladro", con el que fue campeón en 2009, y dejar atrás la conflictiva salida de Lanús y el paso por Arsenal. Además, recordó su paso por Boca.

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Santiago Silva con la cinta de capitán de Banfield. Foto: Gerardo Pérez.

¿Será tiempo de desquite para Santiago Silva? El "Tanque" está decidido: "Vuelvo a Banfield por la revancha y para mi recuperación, con objetivos grandes, para ser protagonista como a mí siempre me gusta serlo, y para olvidar aquella conflictiva salida de Lanús y, en especial, lo del último campeonato en Arsenal, que fue lo peor que me tocó vivir en mi trayectoria".

El goleador uruguayo transitó un par de años nada felices después de las cinco temporadas más prolíficas de su carrera, entre 2009 y 2013, período en el que ganó dos torneos locales (Banfield y Vélez), la Copa Argentina, con Boca, y la Copa Sudamericana, con Lanús. Precisamente, a partir de su desvinculación del conjunto granate todo fue en picada.

-¿Qué pasó desde entonces?


-En marzo de 2015 me voy de Lanús no de la mejor manera. A partir de ahí fue un padecimiento. Con el cupo cerrado para integrarme a algún equipo, sólo tuve las opciones de Arsenal o Quilmes, que contaban con un lugar por un tema de lesiones de otros futbolistas. Y me decidí por Arsenal porque no tenía delanteros.

-¿Fue tan malo ese paso?

-La verdad es que después del fallecimiento del presidente de la AFA (Julio Grondona, uno de los fundadores y alma mater de Arsenal), nunca pensé que encontraría una entidad tan devastada en todo: en lo económico y en lo futbolístico.

-¿Cómo lo sobrellevaste?

-Me resultó muy complicado. El último semestre fue muy malo, lo peor de mi carrera, pese a que me destaqué con ocho goles (en 22 partidos, entre el campeonato y la Copa Argentina), en un equipo con poca ambición. Fue la peor opción que tomé: ir a una institución en la que encontré cosas que nunca imaginé que se presentarían en la carrera de un jugador. Pero qué se podía esperar de un plantel que se iba contagiando de las falencias de la dirigencia, por eso cayó el rendimiento de todos, a consecuencia de un club sin respaldo.

En realidad, Silva, de 35 años, nunca esperó despedirse de Lanús de una manera tan abrupta. "En 2013 tuvimos un año muy bueno, salimos campeones de la Sudamericana y subcampeones del torneo Inicial, pero al año siguiente perdimos la Recopa Sudamericana y la Suruga Bank, bajó el rendimiento y hubo un desgaste, tanto del cuerpo técnico (comandado por Guillermo Barros Schelotto) como de los jugadores. En 2015 quedó demostrado que fue así".

-¿Por qué te fuiste?


-Por un entredicho entre el ayudante técnico (Gustavo Barros Schelotto) y el grupo de profesionales. Entonces, como referente, decidí respaldar a mis compañeros y me comí el garrón.

-Ya en Banfield, ¿cuánto influyó Erviti en tu vuelta?

-Demasiado. Walter tuvo mucho que ver con mi regreso a esta institución, sabía que iba a volver algún día y su gestión hizo que este sea el momento adecuado.

A estas alturas conviene hacer una salvedad. Pese al gran recuerdo que había dejado en Banfield tras el título en 2009, a la mayoría de la gente del Taladro no le gustó nada el paso por Lanús, un clásico cuya rivalidad crece año tras año. Silva dice que convencerá con su rendimiento a quienes aún no le perdonan haberse puesto la camiseta granate.

-¿Qué es lo más difícil en el fútbol?

Mantenerse, sin duda. Los rendimientos suben y bajan según los estados de ánimo.

-¿Cómo recordás la etapa en Boca?

-Había muchas figuras y, cuando en un equipo hay muchas figuras, todo es bastante complicado. Hoy tengo muchos amigos en Boca, donde ahora se respira un aire lindo, en el momento que me tocó estar no había buen aire porque no se había terminado de armar un buen grupo.

-¿Y todo eso influía en el rendimiento?

-Tal vez dentro de la cancha no se notaba porque hacíamos lo correcto. Se ganó la Copa Argentina, se peleó un campeonato local y llegamos a la final de la Copa Libertadores, era algo contradictorio, pero no estaba bien unido el grupo, no estaba bien ensamblado. Los grupos a veces se arman y a veces no, eso no significa que todos deben ser amigos, pero sí estar unidos en los objetivos, por eso el grupo del Banfield campeón del Apertura 2009 fue excepcional.

Santiago Silva renació en el fútbol. Está cobijado justo en el club que hace seis años le sirvió como trampolín.

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