URUGUAYO ESPECIAL

El Peñarol de Curutchet es testigo

El nuevo técnico mantiene la fórmula de “Polilla”, que será culpable o inocente según lo que rinda el equipo.

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Ningún entrenador, sea interino o definitivo, es capaz de cambiar en pocos días -al menos en forma radical, o muy notoria- el funcionamiento del equipo donde asume; en Peñarol y en cualquier lugar del mundo.
De modo que a Fernando Curutchet, y a los propios aurinegros, les cabe las generales de la ley en el partido que hoy, por la octava fecha del Campeonato Uruguayo Especial, disputarán frente a Villa Española.
Sin embargo, y pese a que Peñarol ya no tiene posibilidades reales de pelear por el título, como consecuencia de que en la mitad del campeonato ocupa el 13° puesto y a nueve puntos de Nacional y Danubio, la instancia está rodeada de una expectativa especial, sobre todo por alguna decisión que el técnico provisional parece haber adoptado en el marco de los trabajos de cancha realizados en las últimas horas en Los Aromos.

Es que en el primer entrenamiento de fútbol el entrenador paró un equipo titular con Arias y Dibble en el ataque, lo que marcaba una diferencia sustancial con la línea seguida en materia ofensiva por Jorge Da Silva en la mayor parte del Uruguayo Especial, pues el coloniense cumplió la función de punta por afuera, que es la tenía en Plaza, y no la de volante externo, tal cual lo utilizó “Polilla” en el 99% de las ocasiones; pero después Curutchet afirmó otra alineación: con Junior Arias y Gastón Rodríguez integrando una doble punta a la que, justamente, el técnico anterior le había dado mucho rodaje, como lo prueba el dato que establece que del total de 630’ correspondientes a los siete partidos que Peñarol ha disputado hasta ahora, los aurinegros jugaron 283’ con esa fórmula.

Es más, lejos de “meterle mano” al equipo, como se dice cuando un entrenador hace un cambio profundo de jugadores y/o de estilo de juego, Curutchet repuso a Mathías Rodríguez en el lateral izquierdo de la retaguardia y, con la excepción de Bressan, que está suspendido, y de Guruceaga, que volvió de la selección, mantuvo la alineación y el estilo del equipo que empezó jugando contra Danubio; porque, si bien Dibble había siso suplente, la dupla ofensiva en Jardines del Hipódromo estuvo compuesta por Murillo y Arias, con el agregado de que Gastón Rodríguez ingresó por el colombiano a los 70’.

De modo que es un partido especial el de hoy para Peñarol, pese a que ya no tiene posibilidades reales de pelear por el título, y que Villa Española es el último como consecuencia de que ganó sólo un punto de 21; se trata de la primera audiencia del juicio final a Da Silva, cuestionado por gran parte de los hinchas aurinegros desde las últimas fechas del pasado Torneo Clausura: si casi con el mismo equipo que ponía el técnico anterior, y hasta con la misma fórmula ofensiva que aquel utilizó durante 283’, y a la que por algo le fue “recortando” las “horas de vuelo” a medida que pasaban los partidos y no llegaban los goles, Peñarol esta noche es otro, “Polilla” corre riesgo de ser declarado “culpable”, mientras que si con un entrenador diferente juega igual que antes, la sentencia quedará en suspenso…sobre los jugadores.

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