TORNEO INTERMEDIO

Padre e hijo frente a frente

Felipe, el volante tricolor, jugará contra Racing, el equipo que entrena su papá. El que pierda pagará un asado.

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Carballo

En la casa de los Carballo se respira deporte. Y no hay almuerzo o cena en la que no se hable de fútbol. Es que los tres hijos varones corren detrás de la pelota y Javier, el padre, es un conocido preparador físico, de gran trayectoria en Uruguay y en el exterior. Y Mónica, la única mujer de la casa, también es profesora de educación física. Es más, conoció a su marido en el Instituto cuando ambos eran estudiantes.

"Uno pregunta ¿cómo te fue? y enseguida sale el tema del fútbol", contó Javier. Sin embago, ayer durante el almuerzo evitó preguntarle a su hijo Felipe cómo había estado el entenamiento. ¿La razón? Racing, el equipo en el que hoy trabaja Carballo junto a Pablo Peirano, será rival de Nacional el sábado en Jardines del Hipódromo. Y según parece Felipe será titular, como lo fue el fin de semana pasado frente a Wanderers. "Lo único que le dije fue que espero que sea el mejor de la cancha, pero que gane Racing", dijo bromeando el "profe".

Será la primera vez que padre e hijo estarán frente a frente. Pudieron haberlo estado cuando Javier trabajaba en Independiente Santa Fe con Gerardo Pelusso y se enfrentaron a Nacional por la Copa Sudamericana, pero Felipe no ingresó.

"Va a ser algo muy raro. Estoy todos los días con él y me dice lo que tengo que hacer. Verlo del otro lado va a ser difícil. Él quiere ganar y yo también", dijo Felipe sobre el partido del sábado.

"Sé que mi padre va a estar ahí, pero no voy a prestarle atención a eso. Voy a tratar de jugar lo mejor posible y si tengo que hacer un gol o ganar, lo voy a hacer con gusto. No voy a sentir pena", agregó el volante tricolor.

"Creo que va a ser una experiencia linda, disfrutable", afirmó en tanto su papá. "Recuerdo que aquella vez en Colombia yo estaba muy nervioso. Quería que entrara, iba a ser su debut. Además, yo estaba afuera y ellos acá y llevábamos tiempo sin vernos. Era diferente. Esta semana la estamos disfrutando. No le pregunté nada, ni siquiera si iba a ser titular. Y él tampoco me preguntó el equipo, pero están las clásicas bromas acá en casa", dijo el preparador físico de los de Sayago.

"Nosotros toda la vida le inculcamos cosas básicas, como el querer ganar siempre con las armas de las que se disponga. Y siempre por las buenas, siendo un buen deportista antes que nada. Pero con la ilusión y las ganas de ganar siempre. No dudo que lo va a hacer y yo también", agregó Javier.

"Lo que sé de Racing es por papá, porque como por lo general jugamos el mismo día, no lo he visto. Generalmente cuando vamos para el estadio ellos están jugando. Lo vi sólo una vez, pero me imagino cómo juega porque los conozco a él y a Pablo (Peirano)", afirmó Felipe, quien ha soportado estos días las bromas de sus compañeros en Los Céspedes.

Sayago.

Carballo llegó a Racing por cuarta vez en su carrera. La primera fue en 1994, cuando todavía jugaba en el interior y se entrenaba con los futbolistas. Y volvió en el 2000 y 2001. "Racing es un club muy familiar, de barrio, de esos que quedan pocos. Conozco a todos. A Raúl (Rodríguez), el presidente, lo conocí primero como el padre de Juan Pablo. Estamos muy contentos, encontramos un club muy ordenado. Humilde, pero donde no nos falta nada para trabajar. Y hay una onda positiva en el grupo. Encontramos un plantel donde los jugadores son amigos, muchos vienen juntos desde juveniles y son muy profesionales a la hora de trabajar. Y les gustó la propuesta de Pablo. Yo creo en la energía positiva. Y ganar también ayuda a creer en la idea, en la confianza y la motivación. Esto es muy largo, la meta es fin de año, pero vamos por buen camino".

Herencia.

El mayor de los hermanos es Agustín, quien sigue la tradición familiar y estudia educación física. Y trabaja en la escuela de fútbol de Ruben Sosa. Hizo todas las formativas en Nacional, al igual que Felipe y llegó a integrar el plantel principal con Luis González. Luego pasó por Liverpool, Curitiba, Juventud de Las Piedras, Rampla y Central Español. Hoy sigue jugando en Cocolomondro, el equipo del barrio y los amigos, que compite en la Liga Montevideo; en la Scuola Italiana en la Liga Universitaria y en el interior en Nacional de Durazno.

"Es volante y para mí es mejor que yo", dijo Felipe. "Los técnicos que en Nacional los tuvieron a los dos decían que Agustín es más técnico, sí", corroboró el padre. "Pero Felipe le ganó por dedicación y profesionalismo".

Mateo, el más chico, hace el último año de baby fútbol en el Mirador y juega en el colegio. "Mateo es bueno, no sé si después pondrá tantas ganas como nosotros", comentó Felipe.

Javier jugó profesionalmente en Rampla, Huracán y Wanderers, pero lo hacía adelante. "Era un típico 9 de área, fuerte y con muchas ganas. Pero con poca técnica. Mis hijos no salieron a mí, por suerte", reconoció. "Pero previo a ser profe tuve una gran escuela de vestuarios, porque jugué en la A, en la B y en la C, en el fútbol universitario y en el del interior. No me faltó nada".

"Uno de los dos no se va a ir contento", dijo Felipe volviendo al partido del sábado entre Racing y Nacional. Y su padre acotó que el que pierda debe pagar un asado para toda la familia. Para el Carballo Fútbol Club.

Vino de los Céspedes para quedarse.

Hace aproximadamente un año Felipe regresó un día del entrenamiento en Los Céspedes con una cachorrita debajo del brazo. Le explicó a su madre que sólo la había traído para llevarla al veterinario y darle las correspondientes vacunas. Le contó que en la concentración tricolor había una cantidad de perritos y que cada jugador se había llevado uno con ese propósito. "En realidad yo me la traje pensando en que se quedara en casa", confesó ayer el futbolista, de solo 20 años.

En ese momento su padre estaba en Colombia, trabajando junto a Gerardo Pelusso y Pablo Peirano. Cuando se enteró de la presencia de la perra se opuso terminantemente, pero cuando regresó el animal seguía allí. "¿Sabés cuánto tiempo le llevó conquistarme? Una semana", admitió el preparador físico. "Milú" se ha convertido en la mimosa de la casa y también en la alegría de toda la familia.

Sabe de las críticas.

"Nosotros en Nacional también tenemos esa unión que dice papá que hay en Racing. Por más que a veces se van jugadores y llegan otros. Hay amistad también. Y eso es importante", afirmó Felipe, quien es consciente que su equipo ha sido bastante criticado por su forma de jugar. "Siempre se critica la manera de jugar, lo hagas bien o mal. Porque si llegás a jugar bien y te ganan, te van a criticar igual. A la gente a veces no le sirve nada, nunca está conforme. Claro que nosotros estando en Nacional tenemos que salir siempre a ganar", agregó el volante.

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