NACIONAL

Polenta: "La clave es ser fuertes en casa"

El capitán tricolor analizó para Ovación el momento que vive Nacional, cómo ve el camino que le queda al equipo en el torneo continental y contó algunas intimidades del partido, como la situación que le hizo dejar el campo por unos minutos para lavar la camiseta.

Diego Polenta. Foto: Gerardo Pérez

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JUAN PABLO ROMERO20 abr 2017

—¿El partido fue más friccionado de lo que pensaban?

—Habíamos visto algunos videos de ellos y Martín nos había advertido que no parecía un equipo brasileño. No es el típico que trata bien la pelota, sino que era más parecido a nosotros, de meter y correr. Y así fue el juego.

—¿Por qué les costó tanto afianzarse en la cancha en los primeros minutos?

—Es verdad que nos costó el inicio del partido. Ellos vinieron a atacarnos de movida, luego fuimos mejorando, encontramos el gol y nos soltamos un poco más en la cancha. Lógicamente ellos, al ser locatarios, volvieron a atacarnos, pero logramos aguantar y sacamos un punto que va a valer mucho, sobre todo si conseguimos la victoria en casa la semana próxima.

—Luego de la goleada de Lanús, ¿cómo ves posicionado a Nacional en el grupo?

—Obviamente Lanús sacó una ventaja ahora en la tabla de posiciones, con muy buena diferencia de goles que eso al final va a contar, pero creo que estamos bien. Sabemos que nuestro rival directo es Chapecoense, aunque también tendremos que recibir a Lanús en casa. La clave es ser fuertes en nuestra casa, el Parque Central.

—¿Qué ocurrió en esa jugada en la que Chapecó pidió tu expulsión?

—En la cancha no me di cuenta de la jugada. Después viéndola por televisión sí vi que me podría haber expulsado, pero son circunstancias del fútbol. Lo que pasa en la cancha se queda ahí, así que no tengo nada para comentar. Quizá me pudo haber echado, pero yo no voy a cambiar mi forma de jugar.

—¿Qué fue lo que pasó en el segundo tiempo que tuviste que ir al vestuario por unos minutos?

—El 7 de ellos va y le dice al juez que tenía sangre en la camiseta y yo preguntaba dónde, porque no lo veía. Había pasado que tenía una lastimadura en la espalda y se me había caído la cascarita. El árbitro viene y me dice que tengo que salir y cambiarme la camiseta, pero como en el entretiempo le había regalado la que había utilizado a un niño de Chapecoense que me la había pedido durante el calentamiento, me había quedado sin remera. El "Mono", el utilero, ya me había dicho antes de salir al segundo tiempo que no tenía otra camiseta y me advirtió que si tenía sangre o algo tenía que ir al vestuario a lavarla. Como me pasó eso en la espalda me fui al vestuario y cuando quise entrar no me dejaban pasar porque había sido elegido para el doping y ellos tenían que seguirme a todos lados. Les expliqué que tenía que ir a lavar la camiseta y la gente del doping fue atrás mío hasta el vestuario. Y cuando salí otra vez me pararon y como que no querían que volviera rápido a la cancha, hasta que me metí.

—Chapecoense tiene jugadores de buen físico. ¿Qué tan difícil se les hizo controlar el juego aéreo?

—Sabíamos que ellos tienen gente de buen físico y que va bien de arriba. Por eso habíamos hablado de no hacer faltas cerca del área nuestra, porque también tienen un buen pegador que es el número 6 (Reinaldo). Lo curioso fue que salió el 9 (Paulista) y entró el 10 (Túlio), que era como un metro más grande (risas). Nos mirábamos con el Rafa (García) y decíamos: ¿y ahora qué hacemos? Pero pudimos controlarlo bien.

—Y pensando en la vuelta y en ese aspecto, para ese partido no va a estar Diego Arismendi por suspensión, que aporta mucho juego aéreo en defensa.

—Sí, porque nos da una mano tremenda en el juego aéreo, pero tenemos un plantel muy competitivo.

—¿Cómo viste la jugada esa en la cual la pelota pasó por toda la línea?

—Pensé que entraba. Esteban la atajó, pero la pelota quedó ahí y él como perdido, sin saber dónde estaba. Después vi en televisión que tiró el manotazo, la tocó y eso hizo que no pudiera pegarle bien. Tuvimos un poco de suerte.

CONFESIONES.

La charla con Artur.

"En el vestuario del doping me encontré con el arquero (Artur Moraes). Yo lo conocía más o menos de nombre porque había jugado en Italia. Empezamos a hablar y como no le entendía mucho le dije de hablar en italiano y ahí sí nos entendimos. Me contó que ellos juegan 93 partidos al año y le dije que esa es la gran diferencia que tenían con nosotros, que jugamos 30. También le comenté que no parecían un equipo brasileño porque jugaban fuerte y me lo reconoció. Me contó también que el fútbol brasileño cambió luego del 7—1 con Alemania.

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