torneo clausura

En un mar de dudas

Así quedó Nacional de cara al clásico luego de perder 2-1 con River Plate en su visita al Saroldi

Gol de River a Nacional

Mucho se dirá hoy, en vistas de la derrota de Nacional 2-1 en su visita a River Plate en el Saroldi (al que volvió luego de 10 años) que quedó demostrado que cuando los grandes van a canchas menores pierden puntos, pues entre las dos salidas tricolores del torneo (la anterior fue a Jardines) dejó cuatro unidades. Sin embargo, el foco del equipo que dirige Martín Lasarte debe estar en otro lado: en la fragilidad del equipo al perder a una de sus piezas fundamentales.

Nacional dejó algo más que tres puntos importantes, porque es cierto que le costaron abandonar la punta de la Tabla Anual (quedó dos puntos debajo de Defensor Sporting) y perder pie en el Clausura, pero por sobre todas las cosas dejó preocupación en muchos sentidos: el futbolístico, el anímico y el sanitario.

El gol a los 12’ de Hugo Silveira tras gran pase filtrado de Viudez debió haber llevado a Nacional una tranquilidad que comenzó a perder luego de la polémica anulación del 2-0 (ver página 3) a los 26’. Y mucho más un minuto más tarde, cuando Diego Arismendi cayó al piso, se tomó el tobillo derecho, fue atendido durante un largo rato, trató de volver y ya no pudo. Eso fue fatal.

el dato

Visitas ingratas

Nacional salió dos veces en lo que va del Clausura y no ganó: igualó 1-1 en Jardines y cayó 2-1 en el Saroldi

Entró Gonzalo Porras, pero jamás pudo disimular la ausencia del “Mama”. Nacional se partió, perdió el orden e incluso el ánimo. Fue como si sus jugadores pensaran más en no correr el mismo destino de su compañero y eventualmente perderse el clásico, que en liquidar a River Plate.

El darsenero, que se había visto asediado, logró salir del fondo, impuso velocidad y dinámica en el mediocampo, comenzó a acercarse al área rival, amenazó con el gol y lo concretó a los 51’ en otro momento de decontrol tricolor.

Un minuto antes Rogel había coqueteado con la roja (tenía amarilla) al golpear en la cabeza a Juan Manuel Olivera y Martín Lasarte no lo dudó: afuera el joven (de otro flojo partido) y adentro Alexis Rolín. Cuando éste se estaba acomodando en el área, llegó un centro y Silveira (sí, aquel del 1-0) cabeceó contra su arco para marcar el empate.

En los últimos 20’ Nacional arremetió, pero no pudo con un seguro Nicola Pérez. Y eso que el técnico se la jugó. Sacó a Fucile, puso a Ligüera y quedó con tres atrás. Plausible, pero raro en Lasarte, que muchas veces ha dicho: “Partido que no se puede ganar, no se puede perder”. Y el de ayer era uno de esos que no se iba a ganar porque el equipo no estaba fino.

Llegó el gol de Giovanni González a los 86’, la derrota y con ella el mar de dudas, más grande que los charcos que habían impedido el partido el domingo.

El juego, la confianza, la salud de Arismendi y cómo harán para suplirlo si no juega el clásico. Todo eso debe replantearse Nacional.

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