DE VOLEA

Lasarte erró, pero no perdió el clásico

DANIEL ROSA

Martín Lasarte hizo su autocrítica tras el clásico. “En el segundo tiempo me cuestioné la modificación que hice. Creo que lo mejor hubiese sido sacar a un volante y no a Sebastián Fernández”, dijo. Es un poco el diagnóstico que todo el mundo hizo. Sí, fue un error, pero ¿perdió él el partido? Definitivamente no.

La mayoría de los hinchas de Nacional hace un tiempo que está enojada con el técnico. La memoria corta le hace olvidar que ya le dio dos Uruguayos en su anterior pasaje, uno hace menos de un año y un Intermedio. Eso parece no importar. La intolerancia parece valer más que el trabajo paciente.

Nacional empezó a perder el clásico con la expulsión de Diego Polenta, su único gran referente. Ese hecho tuvo mucha más incidencia que la variante equivocada. El técnico planteó bien el partido y el tricolor pudo haber anotado dos goles en el inicio. Dominó a Peñarol durante los primeros 20 o 25 minutos, pero no concretó.

Nadie se acordaba hasta ahí que Diego Arismendi, un bastión en el esquema de Lasarte, no estaba en cancha. Sí se lo echó de menos luego de la roja a Polenta, porque si hubiera estado en cancha hubiera pasado al fondo sin necesidad de tocar nada. El cambio no fue el mejor y esa es la responsabilidad del entrenador, pero no el resultado final, que podría haber cambiado si Arias no sacaba la pelota de la línea o si el tiro de Viudez tenía unos centímetros más de precisión y en lugar de al palo iba al fondo de la red.

¿Puede jugar mejor Nacional? Sí, claro, pero aquí vale un par de consideraciones, como las bajas que ha sufrido el plantel (Romero, Carballo, Rafa García) y las ausencias por suspensión o lesión. A eso debe sumarse el bajón futbolístico de algunos jugadores que en otro momento fueron clave.

Perder un clásico siempre duele, pero no siempre hay un único culpable ni es siempre el mismo.

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