HACIENDO HISTORIA

Estrenos: el último triunfo en un debut mundialista fue en 1970

El 2 a 0 a Israel marcó la campaña celeste en México 70, para bien y para mal. Desde entonces no se ha vuelto a ganar el primer partido de una Copa del Mundo

México ‘70. El equipo uruguayo que ganó en el debut ante Israel: Mugica, Matosas, Mazurkiewicz, Ubiña, Ancheta, Montero Castillo (parados); Cubilla, Rocha, Espárrago, Maneiro, Losada (hincados). Foto: Archivo El País
México ‘70. El equipo que ganó ante Israel: Mugica, Matosas, Mazurkiewicz, Ubiña, Ancheta, Montero Castillo; Cubilla, Rocha, Espárrago, Maneiro, Losada. Foto: Archivo EP

Ya se sabe: Uruguay comenzará la Copa del Mundo 2018 jugando contra Egipto en Ekaterimburgo el 15 de junio. La fecha del debut pasa a ser el horizonte obligatorio para los celestes, igual que para el resto de los equipos que competirán en Rusia. Un triunfo significará un lugar cómodo en el tren mundialista que arranca y empieza a tomar velocidad. Una derrota, en cambio, representará la necesidad de salir a correr con urgencia ese tren.

Para encontrar una victoria celeste en el primer partido de un Mundial hay que retroceder 48 años, hasta 1970. En las siguientes ediciones solo hubo empates y derrotas. Solo en un caso, el 0-0 con Francia en el estreno de Sudáfrica 2010, no tuvo peso en la campaña posterior, recordada por la suma de resultados positivos hasta las semifinales.

Cuauhtémoc, el último emperador azteca, defendió cuanto pudo la ciudad de Tenochtitlán ante el asedio de las tropas españolas de Hernán Cortés. Su captura y ejecución representó el fin de su imperio. Numerosos monumentos lo recuerdan. Y cuando Puebla construyó su estadio para el Mundial 1970, lo bautizaron con su nombre. Allí le tocó a Uruguay debutar en aquel torneo. Los celestes volvieron a presentarse en Puebla por los octavos de final de México ‘86 frente a Argentina, la tarde del gol de Pasculli y el tardío ingreso de Ruben Paz.

Pero el tema es 1970. Y ese año, Uruguay empezó derrotando 2 a 0 a Israel, con goles de Ildo Maneiro y Juan Martín Mugica. Aquel partido marcó la campaña celeste, en el bien y en el mal. Por un lado, el 2-0 terminó asegurando la clasificación a los cuartos de final por diferencia de goles. Pero en ese partido se lesionó Pedro Rocha, capitán y figura del equipo, cuya ausencia se sintió durante el resto del torneo.

El seleccionado, a cargo entonces de Juan Eduardo Hohberg como técnico y Alberto Langlade como preparador físico, realizó una preparación larga y meticulosa, algo inusual entonces. Incluso Peñarol y Nacional no pudieron contar con sus jugadores para las etapas decisivas de la Copa Libertadores. Se hizo una gira por países del Pacífico para la aclimatación a la altura. El problema era que no se contaba con un goleador de jerarquía. En los principales clubes locales el puesto estaba acaparado por estrellas extranjeras. Después de varias pruebas, Hohberg optó por colocar como “nueve” a Víctor Espárrago, polifuncional con un lejano pasado como delantero.

Rocha resultaba fundamental en el esquema del equipo. Era un mediocampista completo, que llegaba seguido al gol gracias a su poderoso remate o buen juego de cabeza. Y se encontraba en un gran momento, con dos mundiales ya sobre sus espaldas. Sin embargo, ya en México se sintió durante un entrenamiento. Estuvo en duda para el partido con Israel. Al final salió a la cancha. Cuando iban 10 minutos, Mugica ejecutó un tiro libre desde su zona. Rocha saltó a cabecear, no alcanzó la pelota y cayó pesadamente. La demora en reincorporarse fue la peor señal. Ni siquiera pudo salir de la cancha por sus propios medios. Y ahí se terminó su mundial, aunque Hohberg lo hizo practicar antes de la semifinal simplemente para desorientar a los rivales brasileños.

Uruguay sintió su ausencia durante todo el torneo. Incluso en aquel partido contra los novatos israelíes, que nunca habían jugado una Copa del Mundo, de pronto se volvió complicado. Un gol de Maneiro, a los 22 minutos, devolvió la tranquilidad. A poco de comenzado el segundo tiempo, Mugica aseguró el triunfo con otro gol. Hubo oportunidades para aumentar, incluso Cubilla estrelló un tiro en el travesaño, pero el 2-0 dejó conforme a Hohberg.

Israel no volvió a perder en ese torneo, pues empató con Suecia e Italia. Uruguay igualó sin goles ante los italianos y estaba obteniendo el mismo resultado con los suecos, cuando casi en la hora recibió un gol y fue derrota. Pero aquellos dos goles a los israelíes valieron la clasificación.

El final de la historia es conocido: Uruguay terminó en el cuarto puesto, pese a haber marcado apenas cuatro goles en todo el certamen. Espárrago, el mediocampista reconvertido delantero, hizo el del triunfo sobre la Unión Soviética en los cuartos de final. Contra Alemania, por el tercer puesto, el dominio celeste fue abrumador pero nadie le acertó al arco. ¿Qué hubiera pasado con Rocha en la cancha?

Después de 1970, lo más cerca que se estuvo de ganar en un debut fue en Italia ‘90, pero la esperanza voló con ese penal demasiado alto de Ruben Sosa ante España. Es cierto que Alemania empató al final en el primer partido de México ’86, pero fue el fruto de un ataque constante ante un equipo celeste que ya solo se defendía. En Alemania ‘74, el estreno contra Holanda no solo advirtió sobre un Mundial que sería desastroso, sino que reveló el gran atraso en que había caído el fútbol uruguayo. La derrota con Dinamarca en Corea-Japón 2002 se produjo al cabo de un partido parejo. Y la caída con Costa Rica en Brasil 2014 puso a Uruguay entre la espada y la pared: lo obligó a vencer a Inglaterra e Italia, dando lugar a nuevas emociones.

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