SELECCIÓN

¿Soy Celeste?

Uruguay es otro: dejó la marca por la tenencia.

Foto: EFE
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La Celeste cerró el 2017 con derrota “que no da para dramatizar” como dijo el propio Tabárez en Viena, después del 1-2 ante Austria, pero sí da como para hacer un balance en un año que tuvo más muecas que sonrisas -más allá de lo que significó clasificar en forma directa al Mundial de Rusia 2018- porque Uruguay jugó ocho partidos, de los cuales ganó dos -ante Paraguay en Asunción y frente a Bolivia en Montevideo- empató tres -con Argentina, Venezuela y Polonia- y perdió otros tantos, ante Brasil (4-1), con Perú (2-1) y frente a Austria (2-1) en su última presentación oficial.

En medio del 2017, se aceleró el recambio, y ambientó una ‘mutación’ en el equipo, mejoró su rendimiento, y hasta cambió el perfil de la selección en el tramo final de la Eliminatoria.

Uruguay, sin el trajín y la marca del ‘Cacha’ Arévalo Ríos, ni el pressing ni la entrega de Carlos Sánchez, pasó a jugar más, pero en afán por apostar a la posesión, el equipo perdió intensidad y pasó a ser menos agresivo en la marca para recuperar la pelota en el mediocampo.

Uruguay cambió, es cierto, maneja el balón, lo mueve de un lado a otro, pero el lograr la posesión de la pelota, no significa tenerla sólo por tenerla. El equipo perdió profundidad, peso en el ataque, más allá de no contar con la presencia de Luis Suárez (en los últimos amistosos) y de haber hecho un banco de pruebas con delanteros más jóvenes y con características diferentes.

Tabárez sostuvo que “quedan dos partidos más” para intentar corregir, y para seguir “sumando información”, pero lo cierto es que la ‘mutación’ del mediocampo -con Valverde, Vecino, Bentancur y De Arrascaeta- tuvo buen pie, pero escasa marca y agresividad para recuperar la pelota.

En el cierre de la Eliminatoria, dio sus frutos, el equipo apareció mucho más fresco, pero ya se vio que ante los europeos, es otra historia. Y como quien dice, Rusia está a la vuelta de la esquina...

Luces...

- Las ‘caras nuevas’ de la Celeste respondieron. Hubo debuts auspiciosos.

- La selección volvió a mostrar buen manejo de pelota en el mediocampo y mayor tenencia con la presencia de volantes jóvenes y de mucha técnica, como Valverde, Bentancur, Vecino y De Arrascaeta.

- Guillermo Varela tuvo un buen desempeño en su debut ante Polonia. Mauricio Lemos fue de los mejores. Dos ‘soluciones’ más para la defensa porque son polifuncionales, condición indispensable para estar en Rusia.

- La presencia de Urretaviscaya fue vital. Le da otro ritmo, más explosión, velocidad, y también ductilidad. Puede jugar como volante o punta.

- El peso de Edinson Cavani en propios y extraños. Un delantero letal, punzante, cabeza de área, de esos que llevan el equipo hacia el arco rival con todo. Potencia y gol.

...y sombras

- Hubo errores defensivos llamativos. Poco habituales en una zona que es sólida.

- El mediocampo mostró buen funcionamiento pero careció de agresividad en la marca para recuperar la pelota. Perdió identidad y fuerza. Se tuvo el balón, pero se lateralizó mucho el juego.

- Se extrañó demasiado a Suárez. Mucho más de lo que se pudo imaginar después de haber jugado varios partidos de la Eliminatoria sin el goleador del Barcelona. Estuvo muy solo en la lucha Cavani. El mejor socio fue Urretaviscaya.

- Hubo pocos minutos para Maximiliano Gómez, uno de los delanteros del momento en el fútbol español.

- Uruguay, por momentos, fue un equipo ‘tedioso’ anunciado, y hasta previsible. Le faltó sorpresa y sólo tuvo explosión cuando jugó Urretaviscaya. Ante los europeos, se sintió la diferencia.

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