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En Los Aromos: tristeza que no termina

El plantel de Peñarol entrenó tras el clásico; la amargura flotaba en el aire.

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El trabajo regenerativo, en el que los titulares habían realizado trotes y corridas respondiendo al silbato del profesor Modesto Turrén acababa de finalizar. Los suplentes, que habían trabajado en el gimnasio, se preparaban con el profesor Roquero para el fútbol en espacios reducidos, que iban a realizar después. Todo parecía normal en Los Aromos. Pero no lo era. No volaba ni una mosca. Los futbolistas trotaban sin intercambiar palabra y mucho menos bromas que suelen hacerse a diario. La única voz que se escuchaba era la de Óscar Ferro, quien entrenaba a los arqueros. Hasta "Losa", el perro del complejo, parecía triste.

Emilio Mac Eachen se acercó al borde de la cancha y llamó al jefe de prensa, Diego Pérez. Le dijo que quería hablar con los periodistas presentes. Un rato más tarde el zaguero se ubicó muy serio en la sala de prensa. Se le notaba dolorido y amargado. Hasta le costaba expresarse. "Perdimos y eso no está nada bueno, por más que sean clásicos de verano", dijo con voz entrecortada. "Ellos jugaron mejor, pero mi expulsión fue lo que determinó la derrota en gran parte", asumió.

"Elegí pedirle disculpas a mis compañeros, a los técnicos y a la hinchada públicamente, para que lo sepan todos", explicó el zaguero, quien dijo a su vez ser consciente de la difícil situación que atraviesa hoy Bengoechea, un técnico que siempre lo respaldó. "Gran parte de la responsabilidad es mía", añadió.

"Por más que se podría discutir sobre las tarjetas, porque pienso que en ninguna de las dos ocasiones llegué a tocar al jugador, pero hoy en día los delanteros pegan un grito, se revuelcan un poco y los jueces compran". Mac Eachen añadió que "el vestuario fue de mucha tristeza; perder siempre duele. Pero mis compañeros me apoyaron".

Al final, consultado sobre cómo pensaba hacer para superar su estado de ánimo, respondió. "La forma de salir de esto es entrenando y aprendiendo. Todavía soy muy joven. Podía haber evitado esas jugadas, usado un poco más la cabeza, aunque como dije antes son muy opinables. Hoy en día vende darse muchas vueltas en el piso. Pero lo que pasó me va a servir para el futuro", finalizó apesadumbrado.

Forlán.

Diego Forlán jugó el miércoles su primer partido de pretemporada, dado que no había participado de la Copa Bandes. Y no pudo desnivelar. Ayer, en un día en que no son muchos los que se prestan para encarar a los medios, Forlán dio la cara. "Las sensaciones que me dejó el partido son todas malas. Buena ninguna", comenzó admitiendo.

"Ellos hicieron un buen parido, jugaron mucho mejor que nosotros. Manejaron mucho mejor la pelota y controlaron el juego. Igual, y a pesar de no tener nosotros el control de la pelota, el primer tiempo había sido bastante parejo", analizó. "No había mucho peligro de ningún lado. El segundo tiempo empezó igual, pero el tema de la expulsión hizo que nos costara mucho más. Si ellos ya tenían el control con once, con diez fue más fácil", reconoció el delantero, quien dijo a su vez ser consiente del presente que se vive en el club. "Estos son momentos complicados. Los clásicos siempre pesan aunque sean amistosos. Todos nos sentimos mal por cómo se dieron las cosas. No nos encontramos en todo el partido. Pero esto recién comienza, hay que seguir trabajando. A veces uno empieza mal y termina bien", se ilusionó.

Luego reconoció que no pudo rendir como esperaba. "Cuando uno juega el primer partido, todo es más difícil. El trato de la pelota no es el mismo, menos en un clásico, pero no hay justificación. Me pasó a mí como a otros jugadores la semana pasada. Son cosas normales", aseguró.

"No sé si es justo que se le dé tanta transcendencia a estos partidos, pero son las reglas de juego. No soy yo el que voy a cambiar las cosas", afirmó y se refirió luego a la gran diferencia de Peñarol entre un clásico y el otro. "En el primero merecimos ganar antes de los penales. Esta vez la propuesta fue la misma, pero se dio un partido diferente, no se dieron las cosas", finalizó.

Hoy los carboneros vuelven a entrenar por la tarde preparando el partido frente a Libertad por el tercer puesto de la Copa Antel. La consigna es mejorar en lo futbolístico, pero por sobre todas las cosas en anímico.

PALACIOS. TUVO QUE SALIR

Cristian Palacios fue el único cambio en el equipo comparándolo con el que jugó el primer clásico por la Bandes en el que Peñarol tuvo buen rendimiento y mereció ganar en los 90’. En el segundo estuvo en el banco y no entró. Ayer practicó con los suplentes.

SERIOS: ASI ENTRENARON LOS FUTBOLISTAS

Salvo Rodrigo Viega, que tenía hora para hacerse la ficha médica y se retiró temprano de Los Aromos en un taxi, todos los futbolistas cumplieron con el entrenamiento. Y lo hicieron en un clima de seriedad y amargura. Emilio Mac Eachen pidió para hablar con los periodistas. Prefirió excusarse ante sus compañeros, técnicos e hinchada públicamente, por la expulsión.

BENGOECHEA: BUSCANDO UNA EXPLICACIÓN

Mientras los futbolistas realizaban el regenerativo, Pablo Bengoechea caminaba solo por la mitad de la cancha. Tenía los brazos en la espalda y miraba al piso, como buscando una explicación. Cada tanto, se pasaba la mano por la cabeza, en uno de sus gestos más característicos. Luego, estuvo un rato conversando con sus colaboradores, primero el “Caballo” y luego el “Vasco”.

LOS NOVICK ANALIZAN IRSE

La noticia comenzó a circular el miércoles en el estadio. Marcel y Hernán Novick estarían analizando, junto a su familia, no continuar en Peñarol. Marcel fue capitán en la final de la Bandes y es muy querido por los hinchas. Hernán anotó en un clásico, pero no juegan.

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